martes, 8 de diciembre de 2015

Dolor en Revolución



Creo que NO nos quedamos ciegos.
Creo que estamos ciegos.
Ciegos que ven;
ciegos que viendo, no ven.


José Saramago - Ensayo sobre la Ceguera




miércoles, 30 de septiembre de 2015

Hombre preso que mira a su hijo



Este es uno de los poemas más lindos de la vida, más inspiradores, más buenos.

Hoy lo recordé por aquello de... uno no siempre hace lo que quiere, pero tiene el derecho de no hacer lo que no quiere, lo que siempre tiene un costo, pero siempre... es mejor morirse de dolor que morirse de vergüenza.

Para los que somos como somos, del grande Benedetti.



Cuando era como vos me enseñaron los viejos
y también las maestras bondadosas y miopes
que libertad o muerte era una redundancia
a quien se le ocurría en un país
donde los presidentes andaban sin capangas.

Que la patria o la tumba era otro pleonasmo
ya que la patria funcionaba bien
en las canchas y en los pastoreos.

Realmente no sabían un corno
pobrecitos creían que libertad
era tan solo una palabra aguda
que muerte era tan solo grave o llana
y cárceles por suerte una palabra esdrújula.

Olvidaban poner el acento en el hombre.

La culpa no era exactamente de ellos
sino de otros más duros y siniestros
y estos sí
cómo nos ensartaron
en la limpia república verbal
cómo idealizaron
la vidurria de vacas y estancieros
y cómo nos vendieron un ejército
que tomaba su mate en los cuarteles.

Uno no siempre hace lo que quiere
uno no siempre puede
por eso estoy aquí
mirándote y echándote
de menos.

Por eso es que no puedo despeinarte el jopo
ni ayudarte con la tabla del nueve
ni acribillarte a pelotazos.

Vos ya sabés que tuve que elegir otros juegos
y que los jugué en serio.

Y jugué por ejemplo a los ladrones
y los ladrones eran policías.

Y jugué por ejemplo a la escondida
y si te descubrían te mataban
y jugué a la mancha
y era de sangre.

Botija aunque tengas pocos años
creo que hay que decirte la verdad
para que no la olvides.

Por eso no te oculto que me dieron picana
que casi me revientan los riñones
todas estas llagas, hinchazones y heridas
que tus ojos redondos
miran hipnotizados
son durísimos golpes
son botas en la cara
demasiado dolor para que te lo oculte
demasiado suplicio para que se me borre.

Pero también es bueno que conozcas
que tu viejo calló
o puteó como un loco
que es una linda forma de callar.

Que tu viejo olvidó todos los números
(por eso no podría ayudarte en las tablas)
y por lo tanto todos los teléfonos.

Y las calles y el color de los ojos
y los cabellos y las cicatrices
y en qué esquina
en qué bar
qué parada
qué casa.

Y acordarse de vos
de tu carita
lo ayudaba a callar.

Una cosa es morirse de dolor
y otra cosa es morirse de vergüenza.

Por eso ahora
me podés preguntar
y sobre todo
puedo yo responder.

Uno no siempre hace lo que quiere
pero tiene el derecho de no hacer
lo que no quiere.

Llora nomás botija
son macanas
que los hombres no lloran
aquí lloramos todos.

Gritamos, berreamos, moqueamos, chillamos, maldecimos
porque es mejor llorar que traicionar
porque es mejor llorar que traicionarse.

Llorá
pero no olvides.

domingo, 5 de julio de 2015

¡Feliz cumpleaños Patria querida!

Tuyo es mi cielo, tuyo es mi sol,
tuya es mi vida, tuya es mi alma,
tuyo es mi amor.

miércoles, 24 de junio de 2015

HOY ...


viernes, 12 de junio de 2015

Vino Tinto - Copa América


¡¡¡ Disfrutemos la Fiesta !!!

martes, 9 de junio de 2015

Vivir en un cuerpo que no te pertenece


El caso de este socialité que se acaba de cambiar de sexo y después de sesenta y cinco años y seis hijos cambió el género por el que se lo identificaba hasta ahora, es aunque no parezca muy común en esta sociedad capitalista del siglo XXI. La diferencia entre él y miles o probablemente cientos de miles de personas que andan por ahí descontentas con sus cuerpos -como suelen decir- es que esta persona es reconocida por anunciar todo lo que usa en su programa de televisión (o más bien el de las hijastras), lo que le permite ingresar en sus cuentas cantidades groseras de dinero, con lo que podría decidir cambiarse hasta de especie. El grueso del planeta tiene que conformarse con su identidad originaria.

Es de conocimiento común la conversación peluqueril sobre las morenas que desean ser rubias o las gordas que quieren ser flacas; las negras que quieren “alaciar” (porque ahora ya nadie quiere alisar) el cabello o las planas que quieren “lolas talla triple M” o las bajitas que quieren verse altas o las bellas que desean la suerte de las feas. Yo no conozco estudios serios sobre los temas de conversación en los “salones de belleza”, pero si los hubiera seguramente mostrarían que la esencia colectiva compartida por todas las personas, que pasan horas y horas dejándose torturar con máquinas infernales es la necesidad de cambiar lo que son, porque viven en cuerpos que “no les pertenecen”.

Y esto nos lleva a mi tema preferido de reflexión: la ideología en el funcionamiento del capitalismo. El modo de producción en su afán de mutación para su propia conservación, diseñó una estrategia por la cual las grandes mayorías quieren vivir “el sueño americano” y “el american wey of laif”; es decir, quieren dejar de ser lo que son, porque lo que son no es ser, porque ser es ser como dicen los enlatados y el cine gringo. De esa manera todos en el planeta, en este momento de globalización, terminamos creyendo que solo siendo como dice la televisión que se debe ser, es que uno puede ser. Por lo tanto, siendo como uno es, no se es.

Así se ha logrado por ejemplo, que los trabajadores no protesten contra los capitalistas, sino contra vivir “en un cuerpo que no te pertenece”, como si la vida y el cuerpo fueran dos cosas distintas, que pudieran ir cada una por su lado. Y así, mientras se está tratando de pensar cómo sería el cuerpo al que realmente se pertenece, los ricos nos siguen robando la fuerza de trabajo necesaria para la acumulación originaria o diseñando la manera de desarrollar un mecanismo para monetizar los valores de uso y convertir hasta el aire que respiramos en un bien material, que puede ser patentado por ellos, para prepararse para el momento en que puedan cobrar royalties por él.

En mi caso no tengo empachos en confesar que puesta a elegir, habría nacido hija de... digamos... Rockefeller por ejemplo. Es decir, este cuerpo de mujer, afrodescendiente, tercermundista, pobre, educada por monjas que creían que la creatividad -en el caso de las niñas- tenía que ser sustituida por el cuidado a ultranza de la castidad y estudiada en una universidad que tiene una escuela de computación, que no es siquiera capaz de producir un programa para las inscripciones de sus alumnos, este cuerpo... no me pertenece. A mi la verdad el cuerpo que me pertenece es el cuerpo de Paris Hilton, con todo y su herencia por supuesto.

Ahora bien, como lograr eso no es posible, desde una muy temprana edad me negué rotundamente (con consecuencias trágicas para mi pobre madre, que no entendía qué hizo mal conmigo) a pasar horas en las peluquerías, siendo torturada para tratar de esconder el hecho evidente de que mi abuela materna era negra y el no tan evidente pero lógico, de que su abuela fue cazada a los siete años como un animal, en lo que ahora se llama Sierra Leona, para posteriormente traerla a Venezuela y esclavizarla. En vez de eso, he preferido usar mi cabeza y mi tiempo libre para imaginar un mundo en que las diferencias sean celebradas y todos tengan oportunidad de potenciar sus características propias, sean cuales fueran.

Un mundo más justo no es solo necesario, sino posible. En ese mundo la vida tiene el valor que tiene, solo por ser vida. Los cuerpos son la vida animal, así como las plantas son la vida vegetal, así como las piedras son la vida mineral. Todas las vidas en el planeta tienen tanto valor como las otras y el equilibrio de la vida se logra en el respeto a toda ella. Por eso el Comandante Eterno decía que la capacidad de amor es infinita y que lo que tenemos es que ponerla en práctica. Si amamos la vida -toda la vida- nos amaremos a nosotros mismos y amaremos a nuestros semejantes y a los que no lo son tanto, porque el amor a la vida es lo importante, cualquiera sea la forma en que se presente.

miércoles, 22 de abril de 2015

PachaMama












¡¡¡Feliz Día Madre!!!!

sábado, 4 de abril de 2015

Sábado de gloria



 

Después de tanto tiempo me dispuse a leer de nuevo todo esto, que fue un proyecto escasamente literario y terminó siendo el cuaderno de tareas de mis estudios; y me di cuenta que uní todas las cosas y parece que por eso dejó de funcionar.

Lo cierto es que así es que yo funciono, funcionando mucho y funcionando poco y como una cosa o como la otra o como ambas al mismo tiempo y en distintas intensidades. Ahora, la verdad es que no he decidido si eso es funcional o no.

En estos días me quejé con el hombre que anda conmigo desde hace mucho tiempo ya, sobre las ideas del éxito y el fracaso. Y sin sorpresa se rió y me dijo: -¡y eso quién lo decide!

La verdad es que el único fracaso es dejar de hacer lo que uno quiere y puede hacer, porque puede ser que a los demás no les guste o no estén de acuerdo con lo que uno está haciendo o tratando de hacer o de no hacer.

Esto del diario es de lo más divertido que he hecho en mi vida y habrá que retomarlo, aunque haya gente que dejó de leerme cuando comencé a publicar aquí mis artículos políticos. Y es que este es MI diario y publico lo que me de la gana. ¿No es verdad?

Lo otro que deberé retomar es reír más con mis amigas. Cómo extraño tener conversas de puro amor, sin política, sin trabajo, sin realidades. Seguramente lo extraño porque ahora mis chats son de pura política, trabajo y realidad. Es que a mi todo en extremo me cansa.

Hoy es sábado de gloria. Ojalá que mañana resucitara la justicia, la paz, el amor y la vida.

¿Que si hay algo que proteger?

¿Que si hay algo que proteger?
Los niños

Las mujeres

Los animales