lunes, 27 de diciembre de 2010

Llueve ... y escampa



Este fin de año, por estos lares, llovió todo lo que no llovió el año pasado.

El 2009 perdimos cosechas enteras por falta de agua y este año por demasía de ella.

Pero tal como antes, escampará. Ya escampó AD y por fin escampó definitivamente CAP y escampará la injusticia y la desigualdad.

Y amanecerá ... y veremos todos los niños sonriendo y jugando y corriendo y brincando. Y estropeando los juguetes que traiga el niño jesús, que para eso y no para otra cosa son los juguetes. Y armando equipos para golpear pelotas y perseguirlas y atraparlas y encestarlas. Y todos los niñitos habrán comido, tendrán sus vacunas, sus casas, sus mamás y sus papás y sus abuelas y sus abuelos y sus hermanitos. Y tendrán su Canaima y sus escuelas y su internet y sus libros. Y amanecerá y todos seremos capaces de querer a los otros animales y a las plantas y al agua y a la tierra y al cielo, como a nosotros mismos. Porque nos querremos mucho y a los otros. Y será un planeta mejor porque todos tendrán una vida mejor.

Ese es mi deseo de navidad y para este nuevo año 2011, que además será el año del conejo, que es mi año chino.

FELIZ Nuevo AÑO!!!!

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Juguemos a la democracia mientras el marine no está

Este es un análisis que comparto completamente. Porque sigo sin tiempo para escribir y porque quiero guardarlo. Y por si a alguien le interesa.


¿Barajar y dar de nuevo?
Juguemos a la democracia mientras el marine no está

Aram Aharonian
Alai-amlatina

La realidad venezolana nos muestra medio vaso lleno y medio vaso vacío. Una realidad que le deja un gustito muy amargo al movimiento bolivariano, pese a casi un centenar de diputados electos a la unicameral Asamblea Nacional de 165 miembros, y un sabor dulzón a una oposición que, entre otras cosas, deberá demostrar que eso de converger en una Mesa de Unidad Democrática es mucho más que un estado de ánimo coyuntural.

Las alarmas comenzaron a sonar dentro del chavismo, que se enfrenta a una situación inédita en los últimos cinco años: para poder avanzar en la profundización de la revolución bolivariana deberá aprender a negociar (¿en un escenario bipartidista al mejor estilo de las democracias representativas o reclamativas?), porque no se logró la meta de las 110 curules, que aseguraba una mayoría absoluta.

La derecha avanza sobre las conquistas y condiciona la posibilidad de avanzar con leyes que profundicen las pendientes reformas del Estado, la del modelo económico y la cultural. Para Aristóbulo Istúriz, dirigente del PSUV, desde enero, los asambleístas tendrán la oportunidad de debatir “el socialismo versus el capitalismo”.

El propio presidente Hugo Chávez, ante periodistas de todo el mundo, ofreció el cuadro de situación: “obtuvimos 98 diputados de un total de 165. Es el 59, 39 % (casi 60%) y estuvimos a un diputado de una de las mayorías calificadas (la de los 3/5). El bloque contrarrevolucionario obtuvo 65 diputados, el 40% de los curules. El PPT sacó 2 diputados en Amazonas".

Añadió que el PSUV ganó en 18 de los 24 estados del país y habló de los empates en los estados Miranda y Sucre: "De los 87 circuitos ganamos en 56 de ellos, el 64%. Ellos ganaron en 30 circuitos, es decir, el 36%, y el caso de Amazonas, 1%".

Los opositores han dicho y repetido que ya somos la nueva mayoría, señaló el Presidente. “Si se creen mayoría, entonces convoquen a un referendo revocatorio... Háganlo... ¿Para qué esperan dos años?”, sugirió Chávez en alusión a los próximos comicios presidenciales de finales de 2012.

La realidad cotidiana determinó la conducta del ciudadano, que fue a votar o prefirió quedarse en casa, de acuerdo a la gestión administrativa de su localidad y a la convocatoria de los candidatos presentados a la lid: la abstención fue poco más de una cuarta parte del padrón del 17,5 millones de ciudadanos.

Dos preguntas saltan al observar el cuadro de situación: ¿es posible una reconciliación de clases? ¿Es posible no tener en cuenta el tablero del ajedrez global, donde las reservas petroleras y gas de Venezuela son miradas con cariño por Estados Unidos y otras potencias?

Más allá de su resultado, estos comicios cambiaron el panorama político venezolano y el país pasará a otra etapa, quizá más conflictiva, casi dividido por mitades, convertido en una de las más preciadas piezas del ajedrez estratégico global ante la apetitosa mirada de las principales potencias del mundo que se disputan sus recursos naturales.

La realidad muestra que el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) cuenta con el Poder Ejecutivo, mayoría en la Asamblea Nacional, una maquinaria capaz de movilizar a millones, y unas Fuerzas Armadas que son, institucionalmente, parte del proceso. En la otra vereda, existe una montonera de partidos fragmentados, cuyo único referente es Hugo Chávez y el sueño de retomar los privilegios de clase que tuvieron durante décadas.

Las dos terceras partes del Asamblea eran necesarias “para consolidar la hegemonía y debilitar las viejas fuerzas” (Chávez dixit). De lo contrario se presagian serios y peligrosos conflictos, que pudieran generar situaciones de desestabilización política, parálisis de leyes que fortalezcan el poder popular y permitan la construcción de una economía de carácter social, contraria a las leyes del mercado. No hay que olvidar que en la AN se eligen también a los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, rectores del CNE y del Poder Ciudadano (Fiscal, Contralor, Defensor del Pueblo).

“Está bien que la oposición participe en la AN, porque ese era su lugar natural. Lo que pasó es que se retiraron en 2005, unas horas antes de abrirse el proceso, para tratar de deslegitimarlo y además con la esperanza de que los marines estadounidenses les hicieran el trabajo sucio de sustituir al presidente Chávez”, dijo el embajador ante la OEA y electo diputado al Parlamento Latinoamericano, Roy Chaderton, quien recordó que la oposición logró 20 diputados menos que en 2000. “Ojalá que cese en la locura permanente en que vive y venga a participar del juego democrático”, precisó.

María Corina Machado, participante del golpe de 2002, amiga de George Bush, una de las figuras emblemáticas de la oposición y precandidata presidencial, señaló que todo “está muy claro. Venezuela le dijo no al comunismo a la cubana. Venezuela le dijo sí a un camino de construcción democrática y nosotros ahora tenemos la legitimidad de los votos de la ciudadanía; somos los representantes del pueblo”.

El director de la encuestadora Datanálisis, Luis Vicente León, destacó que la oposición tiene una oportunidad de oro de consolidarse. “Tenía mucho tiempo sin poder presentar triunfos que oxigenen a sus seguidores, que les muestren que Chávez es derrotable. El reto ahora es pasar de la articulación electoral a la verdadera articulación política. La MUD es por ahora un grupo organizado para unos comicios, sin una propuesta común de país”, dijo.

Axel Carriles, siquiatra, uno de los conductores ideológicos de la oposición, financiado por la Nacional Endowment for Democracy, expresó que “Lo importante es haber alcanzado un espacio de poder institucional”.

Las tres erres

La bronca en los barrios es grande. También, dicen, en el Palacio de Miraflores. Hace tres años, cuando se fracasó en el referendo constitucional, se habló de las necesarias 3 R (revisión, rectificación y reimpulso) como el paso inmediato e imprescindible para continuar con los cambios revolucionarios. Pero eso no pasó de lo reclamativo.

La bronca es grande, porque esos millones de ciudadanos que pasaron de ser objeto a ser sujetos de política, ahora demandan una mayor participación, que los incluya en el diseño de los planes: la demanda hoy es de profundizar la democracia, limpiar de corrupción, ineficacia e ineficiencia la administración pública, terminar con la inseguridad y detener la inflación.

A la masa chavista no le basta con quedarse con el discurso de que es la acción de la derecha nacional y los apoyos de gobiernos y ONG extranjeros (Estados Unidos, España, Holanda, principalmente) la que impide los avances. Sin duda se ha producido un pase de factura a la ineficiencia, ineficacia y corrupción de la administración, la pérdida de calidad de vida, la falta de una cultura socialista que moldee al hombre (y la mujer) nuevos.

La realidad muestra que ese 80% de la población, que ha sido largamente beneficiada por las medidas sociales del gobierno bolivariano, no constituye un conglomerado sólido de apoyo a la Revolución Bolivariana.

Dice Martín Guedez que a la Revolución Socialista hay que garantizarla hasta colocarla a salvo de los sustos propios del juego eleccionario burgués. Marcelo Colussi señala, por su parte, que o se construye el socialismo o se continúa con un capitalismo de rostro humano, pero las dos cosas al mismo tiempo, un producto híbrido, no es posible.

Colussi plantea otra interrogante: ¿es posible construir socialismo amparándose en la figura omnipresente del presidente, o eso es un límite insalvable? La construcción del socialismo no puede ser apenas una marea roja-rojita de camisetas, llena de consignas, ni tarea de un aparato, una maquinaria partidista. El PSUV no puede ser a la vez partido y gobierno y mantener en la nebulosa la diferenciación entre Estado, gobierno y partido.

Otros se preguntan dónde está la causa de esta merma sostenida en la votación bolivariana y se responden que, sin dudas, la causa generadora de la tendencia negativa reside en la ideología pequeño burguesa que hegemoniza el proceso desde el triunfo sobre el golpe de abril, que propone una mezcla de capitalismo con socialismo, que en lo económico mantiene la fragmentación capitalista y en lo social dispersa las unidades organizativas.

Para Antonio Aponte, se deben tomar algunas medidas: preservar el liderazgo de Chávez, no desencadenar cacería de brujas porque impediría recomponer el rumbo y dejaría la deficiencia como un simple mal comportamiento personal, y realizar una rectificación profunda del rumbo, revirtiendo la tendencia de desgaste, lo que es posible ahora por el alto grado de la conexión que mantiene Chávez con el pueblo.

No serían descartables nuevos ajustes en la economía, que inevitablemente significará pérdida de calidad de vida para las mayorías, lo que sería un problema para asegurar que en las elecciones presidenciales del 2012, más allá de todo su carisma, vuelva a imponerse Hugo Chávez. Por ahora, la oposición no tiene un referente para hacerle frente al líder bolivariano.

Los resultados son parte de una tendencia que se viene sucediendo desde 2007: los ciudadanos se comportan de manera distinta cuando está en juego la figura presidencial. Cuando se trata de referendo revocatorio, elección presidencial, o la enmienda reciente que permite la reelección continua, los venezolanos han participado masivamente y la relación de la votación fue de un 6/4 a favor de la opción de Chávez, como lo fuera en la primera elección, en diciembre de 1998.

Pero cuando se trata de elecciones parlamentarias, de gobernadores, alcaldes, municipales, etc. la situación cambia y la tendencia es más dispersa. En las últimas elecciones de gobernadores (2008), en el Distrito Capital, y los estados Zulia, Miranda, Lara, Carabobo, Anzoátegui, Nueva Esparta y Táchira, donde se encuentran las ciudades con mayor población, fueron elegidas autoridades de grupos opositores.

En estas elecciones parlamentarias, el PSUV pudo recuperarse la capital, Lara y Carabobo, logrando la mayoría de los cargos en disputa. En otros casos la tendencia se ha repetido y ampliado, por ejemplo en el estado Zulia la oposición obtuvo 13 diputados de 15 posibles.

Mientras la oposición tiende a la convergencia, que se concretó en la Mesa de la Unidad Democrática como movimiento electoral, a medida que pasa el tiempo los grupos de la coalición “revolucionaria” se van dispersando.

Pareciera lógico que la oposición quiera modificar las más de 150 leyes sancionadas entre 2001 y 2006 por una asamblea monolítica, cuando reformuló la regulación del poder regional, restando presupuesto y competencias a gobernaciones y alcaldías para traspasarlo a organizaciones comunitarias.

Aunque muchos piensan que el plan A de la oposición sigue siendo la desestabilización y el golpismo, la participación electoral parte de la comprensión de que el golpe cívico-militar no está al alcance de su mano. El sueño de algunos dirigentes opositores, al alcanzar un tercio de curules en la Asamblea Nacional, es instalar desde allí una situación desestabilizadora similar a la que padeció el presidente de Honduras, Manuel Zelaya en junio 2009. Si bien ambas realidades son diferentes, el temor es que si esta situación se planteara, no tardaría en llegar, bajo cualquier excusa o sin ninguna, la visita de los marines, la invasión militar de Estados Unidos.

Sin dudas, un debilitamiento del chavismo, junto a la caída del precio del petróleo obstaculizaría los planes integracionistas a escala latinoamericana, como el Banco del Sur o los oleoductos, gasoductos y negocios bilaterales, además de la construcción del sucre como moneda única de intercambio, el apoyo a los pequeños países caribeños y centroamericanos de la Alba y a Cuba y el papel de Caracas en la construcción de la Unasur.

Lo que se juega hoy en Venezuela es la necesidad de más democracia. O sea, de una movilización y participación decisiva de las grandes mayorías, convertidas en actores sociales, pero lejos aún de una participación protagónica en los destinos del país. Ahora, el desafío es construir el socialismo desde ese abajo que se mueve: desde arriba lo único que se construye es un pozo.

* Aram Aharonian es periodista y docente uruguayo-venezolano, director de la revista Question, fundador de Telesur, director del Observatorio Latinoamericano en Comunicación y Democracia (ULAC)

Fuente: http://alainet.org/active/41193

rJV

miércoles, 4 de agosto de 2010

Los Mapuches no son cubanos


Aquí está este excelente artículo del Borón. Alguna gente no sabe siquiera que existe una nación cuyo nombre es MAPUCHE.

Los Mapuches no son cubanos
Atilio A. Boron


Quienes criticamos el sesgo ideológico conservador de la autodenominada “prensa libre”, o “independiente”, debemos luchar contra la convicción profundamente arraigada en la población de que los medios informan y se limitan a “dar” la noticia, haciendo a un lado cualquier afán político. La visión que cultivan los poderes mediáticos es que ellos se limitan a “reflejar” la realidad, y que cuando elaboran alguna interpretación de la misma –que inevitablemente es política en la medida en que atañe a una problemática pública- tal cosa queda circunscrita a lo escrito, o dicho, en las columnas editoriales o de opinión, claramente diferenciada de la parte propiamente informativa que supuestamente es “apolítica” y objetiva. En realidad, salvo contadas excepciones, lo que ocurre es exactamente lo contrario: se informa o se desinforma en función de la perspectiva política por la que cada medio ha tomado partido, y ella tiene sólo dos posibles registros: o se está por la conservación o se propone la superación del orden social existente. En asuntos como éste la “imparcialidad” es imposible.

Un ejemplo luminoso de lo que decimos lo proporciona el escandaloso silencio de la “prensa seria” de las Américas ante la huelga de hambre que, desde hace más de 15 días, mantienen 31 Mapuches en diversas cárceles de Chile. Allí se encuentran detenidos como consecuencia de la aplicación de la Ley Antiterrorista aprobada por Pinochet . Producto de esa monstruosa legislación, todavía en vigor luego de 20 años de vida supuestamente democrática, 57 Mapuches han dado con sus huesos en las cárceles de la ejemplar democracia chilena, y alrededor de un centenar ha sido procesado por la justicia de ese país por luchar para recuperar la tierra de sus ancestros. No sólo eso: el “Estado de derecho” en Chile, tan alabado por analistas y opinólogos al servicio del imperio, hace posible una aberración jurídica que sin embargo no provoca ningún comentario: que los detenidos puedan ser juzgados por la Justicia Civil y también por la Militar, por lo que corren el riesgo de ser condenados en dos diferentes fueros por los mismos delitos que supuestamente habrían cometido. Dos de los detenidos que recientemente se unieron a la huelga de hambre, Carlos Muñoz Huenuman y Eduardo Painemil Peña, hicieron saber mediante el sitio web País Mapuche (http://paismapuche.org/?p=554) que, “con esta medida extrema y justa, extendemos la resistencia llevada a cabo por los presos políticos Mapuche en los distintos penales chilenos, que busca denunciar las injusticias cometidas en contra de nuestro pueblo, las que se ven reflejadas en violentos allanamientos, donde sus víctimas son principalmente ancianos y niños; la utilización indiscriminada y arreglada de testigos protegidos incluyendo menores de edad; el excesivo tiempo de las investigaciones encabezadas por el Ministerio Público que sólo perpetúan la prisión preventiva y en definitiva, rechazar los montajes político-judiciales, sustentados por la aplicación de la Ley antiterrorista, que buscan encarcelar a luchadores sociales Mapuche que hacen frente a la guerra de exterminio que nos declaró el Estado chileno.”

Lo que reclaman los Mapuche, y que es el fundamento último de todas sus movilizaciones, es la devolución de sus tierras ancestrales expropiadas violentamente por los abanderados de la “civilización”. Sus homólogos del otro lado de la Cordillera, en la Argentina, decían que los pueblos originarios de la Patagonia eran salvajes porque desconocían las sacrosantas virtudes de la propiedad privada, y con ese pretexto practicaron su genocidio, dulcificado en la historiografía oficial con el nombre de “Conquista del Desierto”. En Chile esta misma política de exterminio recibió un nombre no menos cínico: la “Pacificación de la Araucanía.” En la Argentina esta tragedia fue documentada y denunciada en la extensa obra del historiador Osvaldo Bayer, y hoy existe una conciencia cada vez más nítida de los alcances e implicaciones de este infame y sangriento despojo. Para recuperar eso que les fue arrebatado luchan hoy los Mapuches chilenos; y también para poner fin a la aplicación de la Ley Antiterrorista a las luchas “del Pueblo Nación Mapuche”, como se consigna en uno de sus documentos; acabar con la militarización de sus comunidades, el doble procesamiento a manos de la Justicia Civil y Militar, la libertad de todos los prisioneros políticos Mapuche, amén de otras demandas más puntuales.

Como puede observarse la agenda de sus reivindicaciones es frondosa y de carácter estructural, y conspira contra el aceitado rodaje de la acumulación y explotación capitalistas en boga en el Chile actual. Por eso la huelga de los Mapuches no es noticia y debe ser silenciada; ocurre, pero no llega al espacio público y poquísimas personas pueden enterarse de lo acontecido. El principal diario chileno, el archi-golpista y contumaz pinochetista El Mercurio -inmortalizado en la denuncia de los estudiantes en 1967 que se sintetizaba en la frase “Chileno: El Mercurio miente”- miente otra vez y nada dice al respecto. Al buscar en su archivo “huelga de hambre” los resultados que arroja se refieren, previsiblemente, a los “disidentes cubanos”, o a un ayuno de algunos dirigentes de clubes de fútbol bolivianos, o a un par de episodios similares en su intrascendencia. Si uno persiste en la búsqueda surge una avalancha de informaciones sobre la huelga de hambre de Zapata y Fariña en Cuba, acompañada de estremecedoras fotografías cuyo impacto no puede ser otro que el de suscitar la incondicional solidaridad del lector o televidente con la víctima. Si se continúa la búsqueda bajo el nombre de “Mapuches” lo que aparece es una referencia a una ocupación de tierras realizada el jueves pasado; la presencia de un sol Mapuche en el nuevo billete de $ 20.000 emitido por el Banco Central de Chile y la detención de un miembro de esa etnia que habría participado en un ataque incendiario en La Araucanía. Los huelguistas y los prisioneros políticos no son noticias, no son reportados; son “desaparecidos mediáticos”, y la opinión pública nada sabe de ellos. Un espeso manto de silencio (cómplice) es arrojado por el más importante diario de Chile, y por las agencias noticiosas que deberían haber comunicado la novedad. Fue Gracias a TeleSur que nos enteramos de esta situación, algo que los “medios de confusión de masas” se encargaron de silenciar.

Una búsqueda en La Nación de Buenos Aires sólo sirve para ratificar la misma evidencia y su “desinteresada” solidaridad con Fariña y los disidentes cubanos, sobresaliendo en su empeño el inefable Marito Vargas Llosa quien dando nuevas muestras de su ignominiosa capitulación ideológica exalta a aquéllos como verdaderos “héroes de nuestro tiempo.” Claro, de la huelga de hambre de los 31 Mapuches no dice ni una palabra. Esos no son héroes sino indios cimarrones, que merecen pudrirse en la cárcel y enfrentar un doble juicio civil y militar ¡Imagínense lo que Marito diría si algo semejante ocurriera en Cuba, Venezuela, Bolivia o Ecuador! Se rasgaría las vestiduras, pondría el grito en el cielo, deploraría este ataque al “Estado de derecho”, llamaría a la prensa internacional y a todos los intelectuales financiados por el imperio a informar sobre el asunto, y a los líderes del “mundo libre” a sancionar a los países cuyos infames gobernantes cometen tamaño atropello. Pero para ganar la primera plana de los grandes oligopolios mediáticos que controlan de manera casi absoluta la información a nivel mundial no basta con una huelga de hambre. Hay que hacerla en el sitio apropiado: Cuba, en primer lugar, o en Venezuela, Bolivia o Ecuador. En otro lugar no es noticia. “Libertad de prensa”, que le dicen.


Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rCR

miércoles, 28 de julio de 2010

Nosotros: los grancolombianos


Los desconocedores de la historia de la Venezuela del siglo XIX y XX leemos con inusitado asombro que nuestro país nombró varias veces representantes extranjeros (en su mayoría norteamericanos), en varias de las oportunidades que hubo de entablar negociaciones con terceros, por uno u otro motivo. Eso mantuvo muy complacidas a las “potencias” mundiales durante toda la segunda mitad del siglo XIX y casi todo el siglo XX, porque pudieron negociar entre ellos, guardando buena cuenta de sus intereses y a la vez, restando soberanía a nuestra nación, lo que cada día nos hizo más dependientes y vulnerables.

Ahora bien, entrado este siglo XXI, Venezuela ha logrado posicionarse en un puesto privilegiado en los movimientos de la geopolítica, no solo por poseer el territorio con la mayor reserva petrolera en el mundo, sino además por no estar dispuestos a seguir dejando que sean terceros los que negocien por nosotros. La Revolución Bolivariana del Siglo XXI ha cambiado la cara de la geopolítica en este lado del planeta y probablemente ha contribuido a cambiarla en el otro extremo también. Porque no se puede negar que los chinos están tan dispuestos a hacer negocios con Venezuela, porque su estrategia consiste en convertirse en uno de los polos de la economía mundial, lo que solo lograrán si tienen acceso total a la energía fósil de que nuestro país puede proveerlos, sin ningún problema, de aquí a cien años.

Ahora bien, ya parece que tenemos claro que para convertir éste en un mundo mejor, debemos convertirnos en países con la mayor cantidad de felicidad posible, lo cual pasa porque todos, o al menos las grandes mayorías, tengan las necesidades básicas satisfechas, lo que nos permitirá convertirnos en comunidades creadoras de riquezas, tanto tecnológicas como espirituales, que abunden en el desarrollo de nuestra personalidad colectiva. Pero para que eso sea posible, Venezuela debe desarrollar sus fuerzas productivas y ayudar a desarrollar las del continente latinoamericano todo, lo que nos convertiría en otro de los grupos de decisión del planeta.

Es por eso que habrá que ponerse de acuerdo a nivel regional, con respecto a ganarse el derecho a que nuestra moneda (el Sucre) sea otra de las monedas referenciales, primero del comercio y después de las finanzas mundiales. En estos momentos, en que Rusia acaba de proponer cinco monedas referenciales para acabar con la hegemonía del dólar y con la cochinada forjada en Bretton-Woods, Latinoamérica debe levantar su voz para que sepan que no permitiremos que nos sigan considerando naciones menores de edad ni que nos sigan nombrando representantes, porque nosotros somos capaces de negociar nuestras propias negociaciones.

Es bien sabido que organismos multilaterales como la OEA solo servirán en adelante (como lo han hecho hasta ahora) para lastrar el desarrollo de la nación Gran-americana; es por eso que es de tan vital importancia desarrollar instituciones como UNASUR, que en principio puede servir para mostrar músculo al planeta, mientras la ALBA hace el trabajo del desarrollo económico necesario, para que nuestros hermanos que no tienen tantos recursos naturales se beneficien de los que tenemos más, mientras logramos que nuestros pueblos se llenen de soberanía, justicia social y solidaridad.

Tenemos que acabar con la guerra en Colombia. Hay que terminar con el hambre en Haití. Debemos parar con las injusticias en el continente y en el planeta entero, porque como dijo Andrés Eloy Blanco, “cuando se tienen dos hijos se tienen todos los hijos de la tierra” … y todos, mis hermanos, somos hijos del mismo padre: Bolívar.

jueves, 22 de julio de 2010

Relatos de conspiración


Hechos

1. El día que Kim Yong Il salió del aburrido aislamiento en el que vive, para dirigirse en su tren hacia Beijing, algunos analistas internacionales dijeron que era para jurarle a Hu Jintao que él no tenía nada que ver con el hundimiento de la corbeta surcoreana. Pareciera extraña la idea de que el gobierno chino y el norcoreano estuvieran mostrando músculo al mundo, publicitando lo letal que podía ser esa alianza, pero esa fue la impresión que me dio, al ver que después de alguna pataleta televisada del gobierno sur-coreano, todo pareció haberse subsanado con una nota de protesta diplomática, firmada por todos y dirigida a nadie.

2. Inmediatamente después veíamos que el primer ministro japonés renunciaba, forzado a aceptar la extensión del período permitido para la estadía de la base naval norteamericana en Okinawa, lo cual pudiera abundar en que los japoneses y sus poderosas empresas trasnacionales se mantengan un tiempo más fuera del juego estratégico por la hegemonía del poder mundial, lo que al final conviene a tirios y troyanos. A la vez, tenían lugar algunos movimientos enigmáticos de alta diplomacia, de los cuales los más llamativos fueron el cuadre de China y de Rusia en el Consejo de Seguridad de NU para permitir las medidas contra Irán.

3. Días después algunos movimientos tácticos, que a la ligera podrían parecer más publicitarios que bélicos: el corredor aéreo permitido e inmediatamente “despermitido” por Arabia Saudí para volar a Irán desde Israel; las maniobras militares sur-coreanas-norteamericanas en el Mar Amarillo suspendidas después de la pública advertencia china; los movimientos de tropas norteamericanas y de equipos y armamentos desde el Mediterráneo, pasando por Suez hacia Ormuz; y por fin, las maniobras militares de China en territorio pakistaní, aliados históricos de los norteamericanos en el oriente medio. Parecía que unos y otros estaban haciendo pulso, pero sin intentos reales por ganar (todos los que no somos amebas en este mundo sabemos que en la actualidad esos juegos son de TIC TAC TOE, es decir, de nadie gana).

4. Para terminar de armar el borde del rompecabezas, se suceden: el reajuste del yuan, que aunado a la noticia de que ese país sobrepasó a Estados Unidos en consumo energético el año 2009, posiciona definitivamente en el juego capitalista a la gigantesca y creciente economía china; y la destitución de un general gringo, que pretendiendo pensar, se puso a declarar que los Estados Unidos necesitaban ser más enérgicos contra los enemigos.

Conclusión

Toda la situación permite suponer que hay un reacomodo geopolítico del capital mundial, en el que China se devela como uno de los nuevos polos económicos de la hegemonía mundial.

Otra conclusión

Estados Unidos cuenta con el parque armamentístico más grande del mundo, con una diferencia abismal del segundo. Pero detrás de ese hecho, parece asomarse la guerra que libran a diario los dueños del Capital contra sus militares: si bien deben venderles la idea de que ellos son los cancerberos llamados a cuidar al mundo de los comunistas, terroristas y narcotraficantes, al mismo tiempo deben mantener la cadena suficientemente corta, para que no se vuelvan locos y se pongan a hacer estupideces sin su permiso explícito: los amos saben que el perro puede acabar con el negocio si mata los clientes.

Y los chinos, que se saben lejos de poder competir con los gringos cara a cara, parecieran estar jugando a meter el dedo en los oídos a sus deudores. A eso puede deberse que a la vez que pactan, amenazan y sobre todo, no se dejan amedrentar.

Y otra conclusión

Del otro lado se encuentran Europa y Rusia actuando a la saga: o se ubican como aliados de un bloque o de otro, como cualquier país del tercer mundo o se conforman en un bloque independiente, cuyo poder sería más simbólico que otra cosa. Ya se ven algunos movimientos diplomáticos que parecieran ir en esa vía. El silencio impenitente de NU ante el brutal ataque de Israel contra un barco cargado de ayuda humanitaria para Gaza, a la vez que los viajes de la cancillera europea advirtiendo que no cejará en su empeño hasta que se abra la Franja de Gaza; la “recomendación” del parlamento europeo al presidente de Georgia sobre dejar “de ese tamaño” el caso Osetia y Abjasia, después del no veto de Rusia a las medidas contra Irán; y las conversaciones del gobierno del Reino Unido, que parece estar pidiendo permiso para retirarse de las invasiones a Irak y Afganistán, sin perder las prebendas económicas.

Epílogo

La historia siempre ha sido escrita por los ganadores. Vale la pena preguntarse si no estamos ya, desde hace algún tiempo, ante los nuevos ganadores; y si quedará algo sobre lo cual escribir.

martes, 20 de julio de 2010

Un cuento de bananas y reyes católicos


Hasta hace más o menos doce años, el común de los súbditos de aquel reino bananero, de cuyo nombre no quiero acordarme, suponían que el colapso económico que habían estado sufriendo por alrededor de 10 años era porque los precios internacionales del banano estaban por el suelo: eso era lo que les decían todos los días por la televisión, aquellos que “sí” sabían sobre el tema del banano.

Como todo buen gerente, una de las primeras cosas que hizo el Rey electo en diciembre de 1998, cuando tomó posesión del cargo por primera vez, fue preguntar por el presupuesto del reino, supongo que para planificar un acto de magia para pagar los sueldos de la administración pública de ese año. La que en ese momento era la Ministra de Finanzas saliente le explicó que los ingresos del reino eran básicamente de dos tipos: tributarios y no tributarios. El impuesto sobre la renta bananera que paga la Empresa Nacional del Banano anualmente, forma parte de los ingresos tributarios de la nación; y el producto de la venta del banano (que es la renta sobre la que se pagan los impuestos) forma parte de los ingresos no tributarios.

El Rey entonces llamó al organismo encargado de los Impuestos y preguntó cuánto dinero se podía recaudar ese marzo: la gerencia de la institución le llevó las cuentas. No era mucho, porque la industria bananera, que conformaba el mayor aporte en ingresos tributarios, apenas pagaba 0,5% de la renta por las ventas de la banana y los precios andaban por el suelo … Entonces el Rey llamó al Parlamento y conminó a los loros, perdón, a los lores, a que escribieran y aprobaran una nueva Ley de Bananos que aumentaba los impuestos bananeros, a 30% primero y después a 50%. Y así se hizo y con eso se solucionaba el problema del gasto público, es decir, ya había cómo pagar los sueldos de los funcionarios del Estado. Faltaba solucionar el problema del desarrollo del reino.

Llamó entonces a la Empresa Nacional del Banano y preguntó cuánto dinero se podía recaudar ese año por las ventas del banano: le repitieron que muy poco porque los precios estaban muy bajos. Entonces el Rey viajó a todos los países bananeros, para negociar el recorte de la producción, a fin de provocar el alza de los precios del banano. Hecho esto, volvió a llamar a la Empresa Nacional del Banano varios meses después y volvió a preguntar: y ahora cuánto?. Pero la respuesta seguía siendo esquiva porque las matas, que si las frutas, si los duraznos, o las manzanas, la mucha agua, la poca sombra, las garrapatas, la mala uva … y después de mucho tiempo, el Rey de aquella nación bananera entendió que había destapado algo parecido a aquella tan manoseada caja de Pandora: el presidente y los directores de la Empresa Nacional del Banano llenaron informes inentendibles, balbucearon justificaciones injustificables y al fin, amenazaron con el poder de su autoridad técnico-moral, cuando se vieron conminados una y otra vez a responder, pero nadie parecía poder dar una sola cifra sobre la renta de la industria bananera.

Y tras la insistencia del Rey, decidieron llevar a cabo una gran huelga de gerentes y de un gigantesco sabotaje, ordenando a los bananos no crecer ni un centímetro sin su permiso; pero los bananos se rebelaron y después de dos meses de guerra sin cuartel, el Rey pudo al fin descubrir cuánto era el ingreso real de la industria bananera nacional. Resultó que los bananos se vendían más y mejor de lo que todos creían y resultó que la renta bananera solo había estado siendo utilizada para mantener la estructura de costos de las casas y oficinas y vacaciones y estudios de la nómina mayor de la Empresa Nacional del Banano.

Sabido esto, estaba lejos de terminarse los problemas. El Rey hubo de luchar contra los gerentes del Banco Central del reino, que empezaron a insistir en que toda la renta del banano debía ir a sus arcas para ser ahorradas, porque eso era lo que decía la ley. Entonces hubo que hacer otra Ley del Banco Central, para que lo que se ganaba por las ventas del banano pudiera servir para comprar la comida para los súbditos y para hacer hospitales y para construir escuelas y casas y carreteras. ¡¡Para eso estaba el banano!!!, gritaba el Rey.

Y cuando al fin, la gente en la calle empezó a comer carne y leche y arroz y vegetales todos los días; y empezaron a ir a hospitales que empezaban a estar en condiciones mínimas; y empezaron a mandar a sus hijos a las escuelas en las que comían y a las nuevas universidades; y empezaron a montarse en trenes y a tener casas y a viajar por nuevas carreteras; y los viejos a cobrar sus pensiones de viejos; y las mujeres a cobrar sueldos por su trabajo doméstico: todo ello pagado con los ingresos por las ventas de los bananos, entonces los cardenales católicos empezaron a gritar: Herejes!! Herejía!! ¡¡Quieren convertir a los pobres en gente sana!!! ¡Auxilio!! ¡¡Pretenden que haya justicia social!! ¡NOOO!!! ¡¡Comunismo!! ¡¡Quieren que la gente coma y que los pobres vayan a la universidad!! ¡¡Herejeeeees!!!

Y ya un poco cansado de tanto idiota suelto, el Rey miró largamente al Cardenal y dijo: ¡Cardenal, vayan ustedes a lavarse bien ese c…. paltó!

Epílogo

Después de muchas conversaciones con el Rey, la mayoría de la gente en aquel país bananero descubrió porqué los ricos propios se portan así: los ricos bananeros no son verdaderos ricos: se conforman con las dos lochas que colectan vendiendo bananas, a diferencia de los ricos de verdad que están constantemente pensando cómo pueden hacer más ricos a sus países para ser ellos más ricos.

Entonces la mayoría de la gente decidió seguir trabajando con su Rey para desarrollar el país (aunque los ricos bananeros hubieran querido quedarse bananeros … probablemente para no tener que competir con los ricos de verdad).

martes, 6 de julio de 2010

Venezuela: independencia y soberanía verdaderas


Todos los días 5 de julio, los venezolanos celebramos la firma del Acta de la Independencia en el año 1811. La historia nos cuenta que la Junta Suprema de Caracas convocó a la soberanía popular, llamando a un congreso de delegados de las Provincias de Venezuela, tomando en cuenta que desde 1808 la autoridad del Rey había sido depuesta por Napoleón. La instalación del Primer Congreso de Venezuela, el 2 de marzo de 1811, se realizó con la representación de 7 de las 10 provincias que componían la Capitanía General de Venezuela: Caracas, Cumaná, Barinas, Margarita, Mérida, Barcelona y Trujillo. Luego de las múltiples argumentaciones a favor y en contra de la causa de la independencia definitiva, el joven Simón Bolívar lanzó su famosa pregunta: "¿Trescientos años de calma, no bastan?". En la mañana de ese 5 de julio, después de la culminación de los debates, la votación y el recuento de los votos, quedaba proclamada la Independencia absoluta. De acuerdo con los testimonios de la época, luego de la proclamación, una manifestación espontánea encabezada por Francisco de Miranda, acompañado por miembros de la Sociedad Patriótica y del pueblo, recorrió las calles de la ciudad, ondeando banderas y gritando consignas acerca de la libertad. El aspecto más novedoso de la Constitución de 1811 es que disponía que el texto final debía ser presentado a las provincias para ser ratificado por el pueblo, lo cual no pudo cumplirse por efectos de la guerra; es importante destacar que ninguna otra Constitución venezolana fue planificada para ser presentada al pueblo para su ratificación, hasta la del año 1999.

El 5 de julio no sólo constituyó la proclamación de la Independencia de Venezuela, sino que se constituyó en el inicio de las hostilidades contra el Imperio español en todo el mundo hispanoamericano, episodio que duraría casi 15 años y que tendría como conclusión el reconocimiento de las soberanías nacionales por parte de la Metrópoli. Sin embargo, durante lo que restó del siglo XIX, Venezuela estuvo inmersa en escarceos más grandes o más pequeños, que impidieron planificar y llevar a cabo la construcción soberana de una República independiente. El Estado ocupaba sus fuerzas en ganar o perder conflictos fraternos por el poder, que resultaban todos en victorias pírricas, que en realidad redundaban en enormes pérdidas económicas para la Nación. Las turbas de turno eran arrasadas con armas, que se compraban contratando empréstitos cada vez más onerosos para el país, pero que enriquecían a los gobernantes del momento con el negocio de la guerra, mientras arruinaban el de la tierra.

Es así como recibimos el siglo XX, con uno de los momentos más vergonzosos de nuestra historia patria. En 1902, la mayor escuadra de guerra del planeta, la británica, apoyada por otra de las más grandes, la alemana, bloqueaban nuestras costas, bombardeaban pueblos aduaneros y hundían la armada venezolana, miserable e inerme como el país entero, con la justificación de cobrar las deudas con ellos contraídas durante el siglo que acababa de terminar. Venezuela, una nación completamente depauperada, que había sido víctima de la avaricia sin límite del industrialismo europeo y de la política expansionista en franco desarrollo de la Nación del Norte, se vio obligada a firmar en Washington los Tratados de la ignominia, en los que se estableció como jurisprudencia que los intereses económicos de las grandes potencias del mundo estaban por encima de toda nuestra legalidad y de nuestra soberanía. América Latina se debatió entre protestar la injusticia y la ilegalidad de estas acciones y “poner sus bardas en remojo”, lo que terminó haciendo, empujando así al Continente entero por la senda de la obediencia más servil hacia los grandes capitales del mundo occidental.

La Doctrina Drago, que fue la única protesta formal llevada a cabo por país alguno en el Continente, expuesta en la III Reunión Panamericana, planteaba que ningún país extranjero podría cobrar a sangre deuda alguna que tuvieran los países latinoamericanos, so pena de ser defendidos por los Estados Unidos, que debería obligarse a aplicar la Doctrina Monroe. Sin embargo, los Estados Unidos contra-argumentaron con la presentación de la Propuesta Porter, que planteaba básicamente dos cosas: 1) que esa propuesta no se discutiera en esa instancia, sino que se pusiera a dormir hasta llevarla a La Haya; y 2) que los Estados Unidos convenía en hacer en otros casos lo que había hecho en el caso venezolano, que consistía en arbitrar una solución, si el país deudor se comprometía a aceptar sus designios. La Propuesta Porter se convirtió en la introducción del “Corolario Roosevelt”, que planteaba que si un país latino-americano situado bajo la influencia de los Estados Unidos amenazaba o ponía en peligro los derechos o propiedades de estadounidenses, el gobierno de Estados Unidos estaría obligado a intervenir en los asuntos internos del país "desquiciado" para reordenarlo, restableciendo los derechos y el patrimonio de su ciudadanía y sus empresas. Esta doctrina supuso, en realidad, una carta blanca para la intervención de Estados Unidos en América Latina y de hecho marcaba el inicio del neocolonialismo, que acarreó la renuncia de la independencia y de la soberanía de nuestros países, a menos de un siglo después de haber iniciado las luchas por lograrlas. A esto siguió un siglo entero de intervenciones norteamericanas a lo largo y ancho del territorio latinoamericano, con el fin de deponer a los gobiernos nacionalistas e imponer gobiernos cipayos, que permitieran los abusos de los intereses norteamericanos.

En 1998 cuando el Comandante Hugo Chávez ganó sus primeras elecciones como Presidente de Venezuela, toda el área latinoamericana venía siendo víctima desde hacía 20 años, de la virulencia del azote neoliberal, que a través de los designios de las empresas transnacionales y de los organismos multilaterales, insistían en “el fin de la historia” y por lo tanto, en el triunfo irreductible de la globalización del imperialismo sobre nuestra independencia. Después de convocada la Asamblea Constituyente en 1999, la recién redactada Constitución Nacional fue sometida a una consulta electoral directa y secreta, en la que algo más del 70% de la población venezolana votó su aprobación, en un hecho que marcaría el inicio de un nuevo significado de las categorías Independencia y Soberanía para todo el Continente latinoamericano.

Una de las incorporaciones más importantes en la Constitución de 1999 fue la definición de nuestro sistema político como un Estado Social de Justicia y de Derecho y como una Democracia Participativa y Protagónica. Para lograr que esas definiciones sean realidad, tenemos que recuperar la soberanía económica, la soberanía política y la soberanía cultural. Ello pasa en primer lugar, por renacionalizar nuestras industrias básicas, nuestros monopolios naturales. En segundo lugar, reestructurar las instituciones del Estado, para convertirlo en eficiente y eficaz. En tercer lugar, construir hombres y mujeres nuevas, saldando la enorme deuda social atrasada, proveyéndoles de alimentación balanceada, hogares dignos, educación completa y salud oportuna. En función de eso se crearon las Misiones, que han logrado empujar el aparato burocrático del Estado, para que marche a una velocidad más cercana a la que reclaman nuestras nuevas organizaciones sociales, que fueron en realidad las que dieron a luz nuestra Revolución.

El otro gran cambio que propone nuestra nueva Constitución es el de trazar una nueva política estratégica internacional que tenga como norte la integración, la cooperación, la solidaridad y la justicia social, en vez de la competencia, que es la política que rige la hegemonía imperial. Debemos lograr una colaboración efectiva con nuestros vecinos, que son nuestros hermanos, que somos nosotros mismos. Porque está claro que recuperar nuestra Soberanía pasa por contribuir a que los pueblos hermanos recuperen la suya, para poder actuar en bloque contra el Imperialismo, que nos mantiene subyugados económica, política y culturalmente.

Es por eso que el 5 de julio es una fecha tan importante en nuestro país. Porque nos recuerda que hay una gesta que aún es menester llevar a feliz término. Y esa gesta es la independencia total de cualquier potencia y la unión de la Gran Nación Suramericana, Nuestra América, la América mestiza, orgullosa de sí misma y hermanada en una misión de solidaridad, cooperación y justicia social.

miércoles, 30 de junio de 2010

La jugada maestra del capital

Este artículo sobre la economía española no tiene desperdicio. Está hecho por un español, conocedor y estudioso, profesor universitario. No pude dejar de incluirlo en este cuaderno.

La jugada maestra del capital
Una mirada disidente sobre las explicaciones oficiales de la crisis financiera europea que golpea especialmente a Grecia y España.
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Por Miguel Ángel Luque Mateo, Diagonal

“Ha llegado el momento de tomar ’decisiones valientes’ para salir de la crisis. Hay que recortar los gastos sociales, paralizar la inversión pública, congelar las pensiones, rebajar el sueldo de los funcionarios, abaratar el despido, aumentar la edad de jubilación y subir los impuestos. Todo ello, para ahorrar 65.000 millones de euros y reducir el déficit público del 11,5% al 3%, de aquí al 2013, como exige Europa”. Este es el discurso que se nos quiere imponer. Seguidamente expongo una visión distinta de esta crisis. Para ello, responderé a dos preguntas: 1ª ¿por qué tenemos un déficit público tan elevado? y 2ª ¿es justa la subida de impuestos? Por último, señalaré posibles vías de solución, desde la justicia social.

El alto nivel de endeudamiento de los Estados es consecuencia, en gran medida, de las millonarias ayudas públicas al sistema financiero. Recordemos que España creó un Fondo para la compra de activos bancarios supuestamente “no tóxicos” (50.000 millones €); aprobó el FROB para sufragar los costes de las fusiones e intervenciones de las cajas de ahorros (99.000 millones €) y autorizó avales a las entidades de crédito (227.000 millones €) para garantizar sus operaciones financieras. Todo ello, con la autorización de las instituciones no democráticas (Comisión Europea, Banco Mundial, FMI, Banco de España, etc.) y el voto, casi unánime, del Parlamento español. En total, sin contar los avales, se han aprobado ayudas públicas por importe de 149.000 millones de euros, cifra muy alejada de los 2.300 millones de euros anuales del cheque bebé o los 1.400 millones de euros que supondría la no congelación de las pensiones.


El Tesoro Público no disponía de ese dinero para dárselo a la banca. ¿De dónde ha salido, entonces? Pues de la emisión de Deuda Pública (letras del tesoro, bonos y obligaciones del Estado), que, en definitiva, consiste en pedir dinero prestado. Piénsese que, en los dos últimos años, se ha incrementado la deuda española en circulación en 192.881 millones de euros.

Paralelamente, se nos exige subir la tributación. No obstante, no todos los impuestos son igual de justos. Hay algunos que, por regla general, hacen pagar más a los ricos (los directos, que recaen sobre la obtención de renta y la posesión de patrimonios) y otros que no respetan tanto la capacidad económica (los indirectos, más centrados en el consumo). Pues bien, se están subiendo estos últimos y bajando los primeros, incluso en época de crisis. Mientras han aumentado los impuestos sobre “las gasolinas” y “el tabaco” y se ha incrementado el IVA (sin efecto para las empresas y los ricos que operan con ellas, porque se lo deducen), han bajado el Impuesto sobre Sociedades (por el que tributan las grades empresas y entidades de crédito), se ha suprimido el Impuesto sobre el Patrimonio (que pagaban sólo los ricos), han disminuido el tipo de gravamen a los banqueros y sus familiares, en importantes operaciones, y han creado un régimen fiscal privilegiado para las empresas de alquiler de los grandes patrimonios inmobiliarios (SOCIMI), normalmente en manos bancarias. Además, se ha mantenido la escandalosa tributación de las sociedades de inversión de las grandes fortunas (SICAV) en el 1%, frente al tipo máximo del 43% en el IPRF, que ahora pretenden aumentar algunas Comunidades Autónomas, aunque se trate de una medida dirigida sólo a los asalariados de clase media alta, con escasa capacidad recaudatoria y sin incidencia sobre las ganancias millonarias.

Piénsese que las personas y entidades verdaderamente ricas apenas pagan impuestos, porque tienen su dinero e inversiones en los paraísos fiscales, opacos al fisco. De hecho, el 69 por ciento de las empresas del Ibex 35 opera en estos territorios. Según algunas estimaciones, en estos centros se mueven unos 12 billones de dólares, que generan, a su vez, unos 660 mil millones de beneficios, lo que supone una pérdida de recaudación fiscal de unos 250.000 millones de dólares. Y desde aquí operan los famosos “hedge funds”, responsables del ataque a las economías de la zona euro, como la española.

Llegados a este punto, uno es consciente de la jugada maestra del capital y los mercados financieros. Durante años han obtenido unos beneficios extraordinarios con la especulación de las hipotecas “subprime”, sin pagar casi impuestos, a costa del endeudamiento del sector privado; cuando el sistema se desmorona, consiguen que el Tesoro Público salga a rescatarlos y les mantenga una fiscalidad privilegiada, con la ingenua promesa de reactivar el crédito a las empresas y los ciudadanos a los que tiene asfixiados. Y, por último, aprovechan la debilidad de los Estados, consecuencia del enorme esfuerzo que ha supuesto dicha ayuda, para colocarlos al borde de la quiebra y forzarlos a desmontar lo poco que queda del sistema de bienestar, empobreciendo injustamente a millones de personas, con la complicidad de las mismas instituciones no democráticas que permitieron aumentar el déficit público en beneficio de la banca.

Las posibles soluciones estructurales a esta situación, además de la apuesta de la sociedad civil por la banca ética, deben venir por cuatro vías: 1ª) la lucha efectiva por la desaparición de los paraísos fiscales; 2ª) la aprobación de una regulación de los mercados financieros que impida y obstaculice los ataques especulativos sobre nuestras propias economías, 3ª) el establecimiento de un impuesto que grave las transacciones financieras, en el marco de un sistema tributario justo y 4ª) la asignación redistributiva y eficaz del gasto público. Éstas sí serían verdaderas decisiones “valientes”.

Para finalizar, me referiré a las dos últimas mentiras que está proponiendo la Unión Europea: la creación de un impuesto a los bancos y la implantación de un gravamen a los movimientos financieros. ¡Que no nos engañen más, por favor! La segunda medida nunca se pondrá en marcha, al estar supeditada a la aceptación por todos los Estados, incluidos aquéllos que poseen paraísos fiscales, y la primera no puede calificarse como “tributo”, puesto que su recaudación no estará destinada a sufragar los gastos públicos, sino a la creación de un fondo bancario para rescatar a las entidades financieras en apuros, al no existir ya dinero público que las pueda salvar, una vez que se lo hemos dado todo y nos han dejado en bancarrota.
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* Profesor Titular de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad de Almería

viernes, 25 de junio de 2010

La Escuela de Filosofía


Mi título universitario dice: Licenciado en Filosofía. Sí, LicenciadO, aún cuando hay evidencias suficientes de que soy mujer, empezando por el hecho de que mi nombre termina en A y eso en español es determinante de la definición de lo femenino, lo que paradójicamente también es masculino. Pero todo ese cuento ya forma parte de otra de mis historias de protesta, que todas ellas lo son. En todo caso es lo de la Filosofía por lo que esto viene al caso.

La Filosofía es una disciplina que, más que definirse como occidental, se debe definir como la que impone a Occidente como una estructura socio-económica de pensamiento imperial. La manera como piensa Occidente es Filosófica. Esto quiere decir que la estructura de funcionamiento imperial que hace que Occidente funcione fue claramente delineada desde sus inicios por la Filosofía. La Filosofía es la disciplina que inventa la ideología, es la que convierte a la religiosidad en la discusión sociológica mas importante, es la “forma de poder no político” por excelencia. Es donde surge la más importante de las creaciones aristotélicas: la Lógica, sobre la cual se acomodan todas las explicaciones que justifican las estructuras con grados, pasos, divisiones, estancos y todas las formas de ordenamiento, que históricamente se convirtieron en la justificación perfecta de que los más deben estar abajo y los menos arriba: porque la forma piramidal es LO LÓGICO, inclusive a simple vista parece como si se sostuviera sola, no requiere explicaciones mayores, porque parece natural. Y es allí cuando se equipara LÓGICO con NATURAL.

Y es por supuesto que los estudios de Filosofía existen todavía para justificar la naturaleza imperial de Occidente, disfrazados de “estudios de la historia del pensamiento”. Cuando tuve claridad cierta de todo esto, se me hizo evidente que yo no tenía nada que hacer allí, pero ya estaba terminando la carrera y tenía, como en las novelas de suspenso, un conocimiento guardado en secreto por siglos.
Ahora bien, en la historia ha habido occidentales que han tratado de divulgar ese secreto, haciendo evidentes las estructuras de funcionamiento de Occidente, a lo cual el sistema ha respondido con descrédito y con deshonra, lo que forma parte de la misma estructura lógica creada por Aristóteles: las falacias. Si el otro tiene un argumento contundente en contra del tuyo, ataca al hombre que formuló el argumento (es ladrón, es flojo, no es graduado, es negro): es uno de los tipos más usados de falacia en la actualidad. Así, en las escuelas de Filosofía, hacer una tesis sobre cualquier texto de Marx (quien por ejemplo, además de inventar el comunismo, era judío y resultó no siendo exactamente filósofo sino político), puede ser una carrera muy cuesta arriba. Pero de Marx no pueden sino evitar hablar lo máximo posible, porque es demasiado contundente desde el punto de vista de la historia de Occidente. Lo que no pasa con Gramsci o con Bordeieu y ya ni se diga cuando se trata de no occidentales, como un tal Simón Rodríguez o un tal José Ingenieros o un tal José Carlos Mariátegui, los cuales son despachados olímpicamente con abierta sorna, aún cuando los que lo hacen no hayan escrito sino tres artículos de cuartilla y media cada uno, en toda su vida académica; pero esa claro, es otra vez, otra discusión.

Ahora bien, las escuelas de Filosofía del país fueron creadas por gentes con pensamientos de izquierda, lo que hacía que fueran sitios de pensamiento revolucionario o al menos progresista. Fue por eso que salieron muchos protestatarios de allí. Pero a partir de los años noventas del siglo pasado, los nuevos “amos del valle” se dieron cuenta de ese pequeño detalle y el curriculum de las dos Escuelas de Filosofía de las universidades gratuitas de Venezuela empezó a ser cambiado sin mucho aspaviento. De hecho, hay una universidad privada, en la que ya no se llama de Filosofía, sino de Liberales, lo que en su nombre dice lo que es su diseño curricular: pero eso se justifica porque es una universidad privada, pagada en gran parte, por los ricos del país, aunque haya muchos que no son ricos en absoluto.

En la actualidad, nuestra Escuela de Filosofía de la Universidad Central de Venezuela está diseñada para justificar el imperio, es decir, para justificar la desaparición del pueblo venezolano, que en su gran mayoría forma parte de la “población sobrante” del mundo. Lo increíble es que es el pueblo venezolano, con su PIB el que paga por ella.

Supongo que algún momento, los revolucionarios habremos de acabar con esa “escuela” o de cambiarla por completo. Yo voto por cerrarla y abrir una que se llama “Escuela de Pensamiento Crítico”.

jueves, 24 de junio de 2010

Espiritrompa



Ayer vi "La lengua de las mariposas", que es una película del año 1999 sobre un libro de 1996; supongo que ese era el momento en que empezaba aquel intento de hacer justicia por las injusticias de la época franquista; supongo también que los que iniciaron todo aquello no sabían que se iban a topar contra el muro del miedo que convierte a las personas en mierda.

Hay algunas épocas en la vida en que no he estado preparada para enfrentarme con argumentos que demuestran el asco que puede llegar a dar el ser humano. Esta es una de esas épocas; debe ser por eso que cuando terminó la película sentía como si me iba a desmayar del dolor, de la pena, del asco, de la vergüenza.

Pero agradezco haberme enterado que las mariposas tienen lengua y que se llama Espiritrompa. La naturaleza es tan bella!!!

martes, 15 de junio de 2010

Desarrollo humano vs. PIB


Como ahora TODOS en este país, aún los analfabetas funcionales, tienen dónde publicar cualquier panfleto que sean capaces de garrapatear, tenemos la dicha de leer exigencias tales como que a los pensionados sobrevivientes, que antes de la Revolución Bolivariana eran invisibles hasta para las protestas, deben pagarles el retroactivo desde el año 1999 (me pregunto yo: ¿por qué no desde 1975 ó desde 1920 ó desde la independencia ó desde la colonia ó desde antes… al producirse la noticia?); o demandas tales como el aumento del PIB (supongo que a los actuales niveles de los de las verdaderas democracias europeas, ¿no?).

Ironías aparte, sería bueno, digo yo, reflexionar sobre la inclusión social (a diferencia del crecimiento económico, que es lo que mide el PIB), como una categoría relativamente nueva en las ciencias sociales, en la economía y en la “gerencia pública”. La inclusión social, más específicamente su opuesto, la exclusión social es una categoría que comenzó a utilizarse a mediados de los años setenta. En cambio el crecimiento económico es un tema de la economía política que viene desde los clásicos. La inclusión social busca incorporar al conjunto de la población a la posibilidad del desarrollo, que en la economía clásica está circunscrito al capital. Con la inclusión social se pretende que el Estado garantice el acceso a sus beneficios a los más desvalidos, lo que significa implementar un sistema de instituciones sociales que estén a disposición de satisfacer las necesidades de la población.

Uno de los desafíos más importantes del proceso de cambios denominado la Revolución Bolivariana es garantizar la inclusión social de los sectores tradicionalmente excluidos. Pero si bien es verdad que la estrategia de desarrollo que ha asumido la Revolución Bolivariana está dirigida a la creación de un sistema de inclusión social, que implica un cambio radical del entramado de las relaciones sociales que determinan la satisfacción de las necesidades sociales y la distribución de la riqueza y del ingreso; es evidente también que al principio hubo que concentrar los esfuerzos en las misiones sociales, como táctica para combatir la vieja institucionalidad, en la que había enquistada una forma de burocratismo que en principio no hubiera permitido la inclusión social de forma masiva y acelerada. Ello no solo impactó positivamente la inclusión de las grandes mayorías de la población venezolana, sino que permitió las primeras modificaciones en la estructura y la dinámica distributiva.

Pero la inclusión social definitiva requiere de un aumento geométrico del nivel de empoderamiento de las comunidades y del paulatino traspaso del poder tanto económico como político desde las instituciones hacia los que verdaderamente conocen los problemas y las formas más adecuadas de solucionarlo, que son las mismas comunidades. Para ello es impostergable compatibilizar la experiencia, la sensibilidad y el conocimiento técnico de los servidores públicos con disposición al cambio con la construcción de una nueva institucionalidad pública que incluya el nuevo modelo de participación popular, que entienda a los líderes comunales como gestionadores sociales, más que como gerentes (que remite a la discusión económica más que a la social), que abunden en el aseguramiento y reproducción del disfrute de los derechos sociales fundamentales.

Pero además es menester la elaboración tanto de instrumentos alternativos de medición de las condiciones socioeconómicas de la población, que permitan evaluar efectivamente el impacto de las políticas dirigidas a potenciar la inclusión social como la creación de un lenguaje completamente nuevo, que pueda dar cuenta de las nuevas relaciones y los nuevos procesos que se están dando y de sus resultados, desde el punto de vista cuantitativo, pero especialmente que mida el cambio cualitativo, que implica el cambio de las relaciones subjetivas entre los hombres con sus colectivos y entre ellos.

Ahora bien, por otro lado es necesario replantearse las elaboraciones colectivas sobre las necesidades individuales a satisfacer prioritariamente. Es necesario recrearnos como seres humanos nuevos, prestos a la solidaridad, a la honestidad, al amor. Impera la necesidad de ponernos en los zapatos del otro, que es la única posibilidad de identificación que tenemos, a fin de que el dibujo sobre la sociedad nueva que queremos sea de verdad nueva, justa, igualitaria, humana. Porque mientras sigamos midiendo nuestra economía con las medidas de la economía capitalista y mientras nuestras necesidades sigan siendo las mismas que las de los mercados capitalistas, seguirá pareciendo que nuestras condiciones están en desventaja con respecto a las economías del primer mundo.

Y a decir verdad, no es que nos interese demasiado lo que a los ojos de los capitalistas podamos parecer; es que de acuerdo al funcionamiento de nuestro cerebro es bueno tener argumentos lingüísticos con los que convencernos a nosotros mismos de que lo nuestro es mejor porque está funcionando.

viernes, 11 de junio de 2010

Estamos de futbol


Hoy empieza el futbol.

Empieza de luto por la extraña muerte de la nieta de Mandela pero no será por eso que se pare, porque el show debe continuar.

Mi equipo favorito no está, así que no voy a nadie, que gane el que la suerte y el dinero favorezcan.

El deporte debería ser lo común, lo diario, lo normal; pero es una fiesta a la que solo pueden asistir los que tienen para pagar las entradas mas caras del planeta.

Hoy habrá un letrero en muchas puertas: Estamos de futbol!!!

miércoles, 9 de junio de 2010

Mata a un turco y descansa


Este artículo no tiene desperdicio, sobre todo porque es hecho por un judío israelí, al que nadie puede acusar de antisemita.

Mata un turco y descansa
07-06-2010

Uri Avnery
Gush-Shalom

Traducido del inglés por Carlos Sanchis y revisado por Caty R.

En alta mar, fuera de las aguas territoriales, el buque fue detenido por la armada. Los comandos lo asaltaron. Cientos de personas en cubierta resistieron a la fuerza de los soldados. A algunos pasajeros los mataron y decenas de ellos resultaron heridos. El buque fue llevado a puerto y los pasajeros desembarcados a la fuerza. El mundo los vio andando por el muelle, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, todos ellos cansados, unos tras otros, todos marchando entre dos soldados…
El buque se llamaba “Éxodo 1947”. Salió de Francia con la esperanza de romper el bloqueo británico impuesto para impedir que barcos cargados con supervivientes del Holocausto llegaran a las costas de Palestina. Si se les hubiera permitido alcanzar el país, los inmigrantes ilegales habrían llegado a tierra y los británicos los habrían enviado a campos de detención en Chipre, como habían hecho antes. Nadie habría hecho caso del episodio durante más de dos días.

Pero la persona al cargo era Ernest Bevin, un líder del Partido Laborista, un ministro británico arrogante, rudo y amante del poder. No estaba dispuesto a que un puñado de judíos le dictara. Decidió darles una lección y que el mundo entero fuera testigo. “¡Esto es una provocación!”, exclamó, y por supuesto estaba en lo cierto. El objetivo principal, en efecto, era hacer una provocación para atraer los ojos del mundo al bloqueo británico.

Lo que siguió es bien conocido: el episodio se arrastró sin parar, una estupidez llevó a la otra, el mundo entero simpatizó con los pasajeros. Pero los británicos no cedieron y pagaron el precio. Un precio muy alto.

Muchos piensan que el incidente del “Éxodo” fue el punto de inflexión en la lucha para la creación del Estado de Israel. Gran Bretaña sucumbió bajo el peso de la condena internacional y decidió entregar su mandato sobre Palestina. Hubo, por supuesto, muchas otras razones de peso para esta decisión, pero el “Éxodo” resultó la gota que colmó el vaso.

No soy el único que se ha acordado de aquel episodio esta semana. En realidad fue casi imposible no acordarse de él, especialmente para aquellos de nosotros que vivíamos en Palestina en aquel tiempo y fuimos testigos del mismo.

Por supuesto hay importantes diferencias. Entonces los pasajeros eran supervivientes del Holocausto, esta vez eran activistas de la paz de todo el mundo. Pero entonces y ahora el mundo ha visto soldados armados atacando brutalmente a pasajeros desarmados que resistieron con todo lo que tenían a mano, palos y las manos desnudas. Entonces y ahora ha ocurrido en alta mar; a 40 kilómetros de la costa entonces, ahora a 65 kilómetros.

En retrospectiva, la conducta británica a lo largo del asunto parece increíblemente estúpida. Pero Bevin no era tonto, y los oficiales británicos que comandaron la acción no eran bobos. Después de todo acababan de finalizar una guerra mundial en el bando vencedor.

Si se comportaron con total necedad de principio a fin, fue el resultado de la arrogancia, la insensibilidad y su infinito desprecio por la opinión pública mundial.

Ehud Barak es el Bevin israelí. No es un tonto, ni tampoco lo son los jefazos. Pero son responsables de una cadena de actos de estupidez cuyas desastrosas implicaciones son difíciles de cuantificar. El ex ministro y actual comentarista Yossi Sarid, llamó al “comité ministerial de los siete” que decide en asuntos de seguridad “siete idiotas”; Me veo obligado a protestar. Es un insulto a los idiotas.

Los preparativos de la flotilla han durado más de un año. Cientos de mensajes por correo electrónico fueron y vinieron continuamente. Yo mismo recibí varias docenas. No era ningún secreto. Todo se hizo abiertamente.

Hubo mucho tiempo para que todas nuestras instituciones políticas y militares se prepararan para la llegada de los buques. Para consultar a los políticos, entrenar a los soldados e informar a los diplomáticos. Para que el personal de inteligencia hiciera su trabajo.

Nada ayudó. Todas las decisiones fueron erróneas desde el primer momento hasta ahora, Y aún no han acabado.

La idea de una flotilla como medio para romper el bloqueo roza la genialidad. Pone al gobierno de Israel en un dilema; tiene que elegir entre varias alternativas, todas malas. Cualquier general sueña con poner a su enemigo en una situación semejante.

Las alternativas eran:

Permitir a la flotilla que llegase a Gaza sin obstáculos. El secretario del gabinete apoyó esta opción. Esto habría llevado al fin del bloqueo, porque tras esta flotilla habrían llegado más y más grandes.

Parar los barcos en aguas territoriales, inspeccionar su carga, asegurarse de que no transportaban armas o “terroristas” y después dejarles continuar su viaje. Esto hubiera suscitado algunas vagas protestas en el mundo pero manteniendo el principio del bloqueo.

Capturarlos en alta mar y llevarlos a Ashdod, arriesgandóse a una batalla cuerpo a cuerpo con los activistas a bordo.

Como siempre han hecho nuestros Gobiernos cuando se enfrentan a la elección entre varias alternativas malas, el gobierno de Netanyahu eligió la peor.

Cualquiera que siguiera los preparativos como informaban los medios de comunicación habría previsto que esa elección causaría muertos y heridos. Nadie ataca a un buque turco y espera que lindas niñas les regalen flores. Los turcos no tienen fama de ser gente que se rinda fácilmente.

Las órdenes que se dieron a las tropas y se han hecho públicas incluían las tres palabras fatídicas “a cualquier precio”. Cualquier soldado sabe qué significan esas tres terrible palabras. Además, en la lista de los objetivos, la consideración por los pasajeros sólo aparecía en tercer lugar, tras la salvaguardia de la seguridad de los soldados y el cumplimiento de la tarea.

Si Benjamín Netanyahu, Ehud Barak, el Jefe de Estado Mayor y el comandante de la armada no entendieron que el asalto conduciría a la muerte y heridas de personas, entonces debemos llegar a la conclusión –incluso aquellos que se resistían a reconocerlo hasta ahora- de que son burdamente incompetentes. Hay que informarles, con las palabras inmortales de Oliver Cronwell al Parlamento: “lleváis sentados demasiado tiempo para el bien que hacéis últimamente… Marchaos, os digo, y dejadnos que lo hagamos por vosotros. Por Dios, ¡marchaos ya!”

Este hecho apunta nuevamente a uno de los aspectos más serios de la situación. Vivimos en una burbuja, en una especie de gueto mental que nos aisla y nos impide ver otra realidad, la que percibe el resto del mundo. Un psiquiatra podría juzgar esto como el síntoma de un grave problema mental.

La propaganda del Gobierno y el ejército cuenta una historia simple: nuestros heroicos soldados, decididos y sensibles, lo mejor de lo mejor, descendieron al barco para “hablar” y fueron atacados por una muchedumbre violenta y salvaje. El portavoz oficial repitió una y otra vez la palabra “linchamiento”.

El primer día casi todos los medios de comunicación israelíes aceptaron esto. Después de todo está claro que nosotros, los judíos, somos las víctimas. Siempre. Esto también se aplica a los soldados judíos. En realidad atacamos a un barco extranjero en la mar, pero nos convertimos al mismo tiempo en víctimas que no tuvieron otra elección que defenderse contra los violentos e incitados antisemitas.

Es imposible no acordarse del clásico chiste judío sobre la madre judía en Rusia despidiendo a su hijo al que habían llamado para servir al Zar en la guerra contra Turquía. “No te esfuerces demasiado” le imploraba, “mata a un turco y descansa. Mata a otro turco y descansa de nuevo…”

“Pero madre,” le interrumpió el hijo, “¿y si el turco me mata a mi?”

“¿A ti?” exclama la madre, “¿pero por qué? ¿Que le has hecho tú a él?”

Para cualquier persona normal, esto debe parecer de locos. Soldados fuertemente armados de una unidad de comandos de élite abordan un barco en alta mar, en medio de la noche, desde el mar y desde el aire y ¿son las víctimas?

Pero algo de verdad hay: son víctimas de la arrogancia y de la incompetencia de sus mandos, de políticos irresponsables y de los medios de comunicación a los que alimentan. Y en realidad de la opinión pública israelí, puesto que la mayoría de la gente votó por este Gobierno o por la oposición, que no es diferente.

El asunto del “Éxodo” se ha repetido pero con un cambio de papeles. Ahora nosotros somos los británicos.

En algún lugar, un nuevo León Uris está planeando escribir su próximo libro, “Éxodo 2010”. Un nuevo Otto Preminger está planeando una película que se convertirá en un gran éxito. Un nuevo Paul Newman la protagonizará; después de todo no hay escasez de actores turcos con talento.

Hace más de doscientos años, Thomas Jefferson declaró que toda nación debe actuar con un “respeto decente por las opiniones de la humanidad”. Los líderes israelíes nunca han aceptado la sabiduría de esta máxima. Se adhieren al dictamen de David Ben Gurión: “No es importante lo que dicen los gentiles, sino lo que hacen los judíos”. Quizás suponía que los judíos no actuarían neciamente.

Convertirnos en enemigos de los turcos es más que una tontería. Durante decenios Turquía ha sido nuestro mejor aliado en la región, mucho más cercano de lo que se sabe en general. Turquía podría jugar en el futuro un importante papel como mediador entre Israel y el mundo árabe-musulmán, entre Israel y Siria y, sí, incluso entre Israel e Irán. Quizás ahora hemos conseguido unir al pueblo turco contra nosotros; y algunos dicen que ése es el único asunto en el que ahora están unidos los turcos.

Éste es el segundo capítulo de la operación “Plomo Fundido”. Entonces levantamos contra nosotros a la mayoría de los países del mundo, conmocionamos a nuestros escasos amigos y alegramos a nuestros enemigos. Ahora lo hemos vuelto a hacer y quizás con más éxito. La opinión pública mundial se está volviendo contra nosotros.

Es un proceso lento. Se parece a la acumulación de agua en una presa. El agua sube lenta, tranquilamente, y el cambio apenas es perceptible. Pero cuando alcanza un nivel crítico la presa revienta y el desastre está sobre nosotros. Nos acercamos sin pausa a ese punto.

“Mata a un turco y descansa,” dice la madre del chiste. Nuestro gobierno nunca descansa. Parece que no va a parar hasta que haya convertido en enemigo al último de nuestros amigos.

(Partes de este artículo se publicaron en Ma’ariv, el segundo periódico de mayor tirada de Israel.)

Fuente: http://zope.gush-shalom.org:80/home/en/channels/avnery/1275739480/

lunes, 7 de junio de 2010

El miedo al cambio


El humano es un animal de costumbre, dicen por ahí. Es por eso que se acostumbra a que lo maltraten y se acostumbra a que lo vejen y se acostumbra a que lo humillen y a pasar hambre y tribulaciones y se acostumbra a ver sus hijos morirse de mengua. Eso dicen por ahí, pero no es cierto.

No es cierto que animal alguno se haya acostumbrado a la muerte. Mucho antes de acostumbrarse se mueren. Vemos animales al borde de la muerte que todavía luchan por seguir vivos. Y vemos muchos que viven toda la vida al borde de la muerte, pero viven.

Porque la vida está hecha para reproducirse, para seguir viviendo, para sobrevivir. Incluso ante las varias extinciones masivas que ha sufrido la vida en la tierra, ella se ha sobrepuesto y ha vuelto a aparecer. La vida ha sobrevivido a la muerte, inclusive a costa de la muerte misma.

Por lo tanto, es mentira que los animales se acostumbren a la muerte, al dolor, al sufrimiento. Los animales humanos han demostrado a lo largo de su historia que no se acostumbran al mal, que buscan la sobrevivencia. De ello son muestra todos los adelantos científico-tecnológicos; y además toda la reflexión teológico-filosófica y la creación artística.

Y sobre todo, es por eso la invención de las utopías, de los sueños. El ser humano ha inventado para sí la mente, que ha sido capaz de convertirnos en seres en constante transformación individual y colectiva, inclusive biológica, porque es evidente que hemos sido nosotros mismos los que hemos incrementado nuestras expectativas de vida de menos de 30 años a casi 80 en menos de 20.000 años, lo que se considera un tiempo sumamente corto si de evolución natural se está hablando.

Por tanto, el miedo al cambio no es natural. El ser humano no es un animal de costumbre; es un animal de sueños, de cambios, de evolución, de vida. Nos sobreponemos a lo más cruel, al sufrimiento, al peligro y seguimos adelante. Si no, no existieran los deportes de alta competencia: la pared en la carrera, por ejemplo. Seguimos hacia delante para vencer todos los obstáculos.

Un obstáculo a vencer en la actualidad: el capitalismo.

Venceremos!!!

domingo, 30 de mayo de 2010

30 de mayo


Si estuviera vivo lo hubiera llamado para felicitarlo. Todavía me pasa a veces que pienso en llamarlo para comentarle algo, hasta que milésimas de segundo después me doy cuenta que no puedo. No puedo evitar recordarlo. No puedo evitarlo, porque fue una parte de mi, como una de mis piernas o un riñón, que una vez ido ya nada lo sustituirá jamás.

A la edad en que sus ancestros se enfermaron se enfermó, aunque se cuidó toda la vida para que eso no le pasara. Aquello de que "ese análisis adolece de un positivismo propio del siglo XIX" se volvió pura paja y no pudo soportar la idea de que por mucho que cambiemos nuestro entorno, es nuestra naturaleza la que nos determina.

Feliz cumpleaños, Longui, todos los días te extraño.

viernes, 28 de mayo de 2010

Nosotros, los revolucionarios de clase media

Los “revolucionarios de clase media” caraqueña vivimos quejándonos de lo poco que ha hecho la Revolución Bolivariana y de su ritmo, que nosotros aceleraríamos y voltearíamos, de calzar los zapatos “del Gobierno”. Y es que nosotros, los revolucionarios de clase media estudiamos en la Universidad Central de Venezuela, que es, o al menos era el Alma Mater de las Revoluciones. Nosotros somos, por tanto, los portadores de la llama que vence las sombras y los que sabemos cómo es que se tienen que hacer las revoluciones. Nosotros somos los que sabemos hablar y escribir bonito (aunque pocos nos entiendan). Nosotros somos la vanguardia. Nosotros somos los que sabemos tanto … que sabemos a mierda, como decía mi abuela la anarquista.

Claro que todavía Caracas es inmamable, pero cómo ha mejorado y mejora día a día. Y es que si solo por curiosidad nos paseáramos por “El Rincón del Taxista”, que está ahí cerquitica, nos percataríamos de lo que ha mejorado la ciudad en estos últimos cinco años. Ahora el casco histórico es enseñable; cuando antes daba pena, ahora es un orgullo ver una buena cantidad de edificios históricos restauraditos y cuidaditos; los edificios de la Avenida Lecuna pintados de un color alegre; las fuentes del Silencio funcionando y los edificios acomodados; los buhoneros de casi todas partes reubicados; la Avenida Sucre limpiecita y sin olores nauseabundos; el Cementerio recuperado para el solaz de su gente (la que sigue viva); la gente de La Charneca subiendo el cerro en su metrocable; la avenida principal del Valle con su metro completo.

Además están los comentarios de personas, que inclusive siendo escuálidas, te dicen que fueron al CDI de tal parte, o que van a buscar sus retrovirales o su quimio al Seguro Social o que se operaron en tal clínica privada con una ayuda que le dieron en Miraflores. Y está el hecho de que en los alrededores de nuestras casas ya no hay niñitos pidiendo o drogándose o hay uno de vez en cuando y no como antes, que iba y venían en pandillas. Y el que muchos, muchos de nuestros adultos mayores sufran porque tienen que hacer colas todos los meses para cobrar su pensión: PORQUE AHORA COBRAN UNA PENSIÓN ÚTIL TODOS LOS MESES!!!!

Pero sobre todo, los revolucionarios caraqueños de clase media no solemos conocer nuestro país, porque así como antes resultaba más fácil ir de vacaciones para Miami, ahora vamos para Argentina y los más radicales para Cuba (porque somos revolucionarios). Y resulta que cuando uno rueda por nuestro país, se da cuenta, sin tener que preguntar mucho, de lo que ha cambiado esta tierra. El que viajó alguna vez por el interior, puede fácilmente hacer la comparación entre los niños que no estudiaban y los que ahora estudian; los tortuosos caminos de antes y las excelentes carreteras actuales; la carencia de escuelas de antes y las preciosuras de edificaciones de ahora; los centros de atención primaria de salud en los que según los opositores, lo que hacen es pasarle la mano por el hombro y darle una pastillita roja a la gente, pero que por lo menos eso hacen y no como antes que te morías en las puertas de los hospitales, porque nunca funcionaban y era lo único que había.

Eso si, hay problemas todavía. Es que la deuda social era descomunal y la infraestructura pública estaba destruida casi en su totalidad y no se ha logrado todavía saldar por completo; y porque la calidad de vida del venezolano ha mejorado tanto, que ahora hay mucha más gente que antes y con ello, más necesidades; y lo que ha pasado son diez años del inicio de la Revolución y como dice la canción, “veinte años no es nada”. Pero yo no dejo de autoflagelarme con la idea de cómo estaríamos si en aquella oportunidad, en vez de el Comandante hubiera ganado Salas Romer y no me canso de decirme que tendríamos la misma población de hace 10 años, porque las tasas de mortalidad infantil no se habrían reducido, sino todo lo contrario y la cantidad de muertos por hambre sería una bestialidad y la vergüenza al reconocer que nuestro gobierno seguía siendo un simple ejecutante de la sinfonía imperial sería asqueante.

Por eso es que cada vez que me dan esos ataques de clasemediatismo quejumbroso, me repito ad-nauseam: sin esta Revolución la clase media venezolana no existiría, porque para el capitalismo, la clase media debe ir desapareciendo poco a poco; esta Revolución es para los excluídos de toda la vida, es para los que no pudieron estudiar en la UCV, para los que no tenían seguro privado de hospitalización, para los que no eran dueños ni de sus propios pensamientos. Pero también es para la clase media. Y todos en este país estamos mucho mejor.

jueves, 27 de mayo de 2010

Mirándote al dormir


Si alguna vez elegimos libremente
ojalá elijamos vida y no muerte.

No porque crea que al implacable universo le importe,
sino porque cuando te miro,
mi amor,
comprendo cuán gloriosa y mágica puede ser la vida;

y cuando no,
siento correr por mi cuerpo
la fría soledad de la muerte.

1991

miércoles, 26 de mayo de 2010

Las clases medias también son “Población sobrante”


Pequeña-burguesía es el nombre con que originariamente los estudiosos del Capitalismo definieron a la clase conformada por aquellos que, aunque poseían un pequeño capital -generalmente en instrumentos de trabajo-, no les alcanzaba para comprar la fuerza de trabajo de la clase obrera, por lo tanto, tenían que trabajar con sus propias manos, por lo tanto no se convertían en capitalistas, porque no tenían acceso a la acumulación que surge de la plusvalía.

No ser capitalistas stricto sensu ni ser proletarios propiamente les deparó una posición intermedia en la lucha de clases, que les asignó originalmente el calificativo de "clase media"; con el correr del tiempo el adjetivo se convirtió en nombre propio. Con el abandono definitivo del trabajo en el campo, el crecimiento de las ciudades y el desarrollo infinito de las tecnologías, la clase media pasó a estar integrada además por los profesionales universitarios, las filas crecientes de burócratas y empleados administrativos, la "aristocracia obrera" y los pequeños comerciantes.

La clase media es esencialmente contradictoria, porque siendo reaccionaria, porque debe defender la propiedad privada de los medios de producción, en la esperanza de que la burguesía la asimile como parte de ella o al menos la deje alimentarse de sus sobras, sabe que debería oponerse a los principios básicos del capitalismo, porque debería estar conciente de que la liberalización irrestricta que impone el desarrollo capitalista, los sacaría eventualmente de competencia, haciéndolos desaparecer, absorbidos los muy pocos más exitosos por la burguesía y proletarizados la mayoría.

Y últimamente, pareciera que estamos presenciando que en el seno de las relaciones geopolíticas, la polarización entre clases se traslada a aquella entre los países metrópoli y los de la periferia del capitalismo, en la que las burguesías nacionales de los últimos pasarían a ser la nueva clase media mundial, herida de muerte con el desarrollo de la globalización, por su incapacidad de competir con las grandes transnacionales de todo.

Ahora bien, el capitalismo ha desarrollado mecanismos ideologizantes, por medio de los cuales ha logrado que las clases medias internalicen los intereses de los capitalistas como si fueran los suyos propios. En Venezuela al menos, a nadie le gusta que le llamen pobre, pero como es evidente que no se es rico, entonces todo el mundo quiere que los demás piensen y digan de todos que “son de la clase media”. Y así, por ejemplo, a la gente que vive en casas monumentales en un barrio alto de cualquier ciudad, se les llama “de la clase media alta”; y a los que viven en una unidad multifamiliar de un barrio de altísima densidad poblacional se les llama “de clase media baja”; la locura ha llegado hasta el punto en que alguien una vez dijo de sí y sus familiares vecinos, que eran “de clase media un poquito más alta que la media”. Esto, al decir de Kosik en Dialéctica de lo Concreto, es la pseudoconcreción.

La realidad (...) se presenta al hombre como el campo en que ejerce su actividad práctico-utilitaria y sobre cuya base surge la intuición práctica inmediata de la realidad; con base a esta relación práctica el hombre forma sus representaciones con las que capta lo fenoménico, la práctica utilitaria de cada día crea "el pensamiento común" que es la forma ideológica del obrar de cada día. Pero el mundo que se revela en la práctica fetichizada, en el traficar y manipular, no es el mundo real, aunque tenga la "consistencia" y la "validez" de este mundo, sino que es el "mundo de la apariencia", de la pseudoconcreción que es un claroscuro de verdad y engaño. Es decir, de tanto ver televisión, ir al cine, “formarse” en la escuela o en la iglesia, se termina por creer que la verdad diseñada por el Estado burgués para ser distribuida por los medios de ideologización es lo que en realidad está pasando.

De esa forma, las clases medias del planeta están dispuestas a vivir pensando que son parte de la burguesía y que los capitalistas no harían nada que los perjudicara. Crisis burbujeante de por medio, algunos se han dado cuenta, otros lo harán pronto y los más, nunca, de que el capitalismo tiene en planes que eventualmente las clases medias formarán parte de algo que se llama la “Población Sobrante” y sin pena ni gloria desaparecerlas, porque los desarrollos tecnológicos harán que prácticamente todos los trabajos sean ejecutables por máquinas, que tienen un costo infinitamente inferior que el de los profesionales.

La única salida posible es que mucho antes de que eso pase y el capitalismo acabe no solo con las clases medias, sino con el planeta, nos unamos y hagamos la Revolución que destruya el capitalismo y nos permita vivir en un mundo más equitativo y justo.

Socialismo o Barbarie, Venceremos!!!

jueves, 20 de mayo de 2010

El intelectual orgánico o la filosofía de la praxis


Cada cierto tiempo aparece por allí uno de esos panfletos increíbles, en los que un grupo de intelectuales, de esos que solían parecernos revolucionarios, se suscribe a la idea generalizada de que el capitalismo es el último refresco en el desierto. ¿Cómo es que esta gente que parecía tan de izquierda, resultó tan de derecha?. La respuesta no está en lo que parecemos, cómo nos llamamos o nos hacemos llamar; la respuesta está en lo que somos y lo que somos está determinado por lo que hacemos.

Era lo común que los llamados intelectuales se revolcaran en el lodo de la grandeza, conceptualizando virtudes como la justicia y la bondad o teorizando sobre la esencia del bien. Ello convertía a ciertas personas en privilegiados, porque podían hablar con un lenguaje que debía ser evidencia de superioridad natural, porque casi ningún mortal normal los podía entender en idioma alguno. Pero desde que Marx habló de la necesidad de los filósofos de hacer praxis, puso a los intelectuales revolucionarios en un aprieto, convirtiendo todas las ciencias sociales en una simple habladera de paja, si no iban acompañadas por un trabajo político, orientado a ubicar la injusticia y acabar con los efectos de su maldad.

Es que es muy fácil ser intelectual, lo jodido es ser revolucionario. El revolucionario no se cree superior porque haya tenido mejores oportunidades que los demás, no se cree vanguardia; no quiere regalarle nada a nadie, porque sabe que lo que se necesita es justicia, no limosnas; quiere respeto, para él como luchador social y para todos los que luchan como él, porque lo tienen que respetar, como dice la propaganda. El revolucionario es el pueblo, porque siente como él, sabe lo que él, es lo que él.

Pero en Venezuela, muchos de aquellos que en algún momento fueron conocidos como jefes de los movimientos revolucionarios, ahora salen en los diarios del imperio, declarando incoherencias. Han sido molestados en su sueño de difuntos y se han despertado iracundos: tenían construida toda una historia como intelectuales de izquierda, eran reconocidos y los invitaban a los cócteles, se casaban o simplemente se acostaban con señoras de reconocido apellido y poder, brindaban por los negocios que iban a poder hacer, no tenían que recordar cosas desagradables. Muchos entonces obtuvieron su cuarto de hora de fama revolucionaria y creyeron poder dedicarse a dormir por el resto de la existencia.

No hay quien niegue que Teodoro luchó por un día y que por tanto, algo tiene de bueno; o que Pompeyo luchó algún año y que por tanto, algo tiene de mejor; no me acuerdo de alguno de ellos que haya luchado por muchos años, por lo tanto no debe haber muchos de ellos que sean muy buenos. De lo que si estoy absolutamente segura, es que no hay alguno de ellos que haya luchado toda la vida, por lo tanto, ninguno de ellos es imprescindible.

Es por eso que no me extraña que haya tantos comunicados de intelectuales que a todos nos parecían de izquierda, en los que el denominador común es el asco al pueblo, la repugnancia por lo pobre. Eso no me preocupa, esos no son imprescindibles. Los que me duelen son gentes del pueblo, luchadores de toda la vida, imprescindibles, que han sido convencidos de que lo imprescindible es el dinero y la gente que lo acumula y que hay la necesidad de defenderlos, porque si no llegará el comunismo y les quitará lo que tienen, cuando todos sabemos que las grandes mayorías nunca hemos tenido nada.

Si los imprescindibles, que son las madres solteras o casadas, que trabajan y estudian y sacan a sus hijos adelante; los obreros que han pasado toda la vida en una fábrica tratando de mantener a su familia sin dejarse humillar demasiado por los patronos; los campesinos, que han sido desplazados una y otra vez, primero por los latifundistas y después por los industriales; los que alguna vez fueron jóvenes y que ahora ya no lo son tanto, que lucharon y siguen creyendo en la posibilidad de un mundo mejor; si las mayorías no defendemos nuestro derecho a la justicia y a la equidad, retrasaremos la obtención de resultados visibles, con los que el planeta entero pueda seguir dejando de ser el lugar hostil que ha sido para la vida. Pero solo lo retrasará, porque estoy completamente convencida de que nuestro camino apunta hacia el futuro y nadie, NADIE podrá impedir que el futuro sea mejor.

Venceremos!!!

lunes, 17 de mayo de 2010

Demasiado...


Alguien alguna vez me escribió esto. Demasiada pasión, demasiada juventud, demasiada belleza, demasiado...

Si arrancarte
esos senos hermosos
a mordiscos

si vaciarte los ojos
con múltiples punzadas
de mi lengua

si partirte ese tercer ojo
en un rápido movimiento
de mi sexo
no fuera
un agudo placer,

hace mucho tiempo
que hubiera
roto tu cuello de cura
buscando
con la muerte
recobrar
la sensación de vida.

CEA

¿Que si hay algo que proteger?

¿Que si hay algo que proteger?
Los niños

Las mujeres

Los animales