martes, 23 de marzo de 2010

Vuelta de nuevo!!!


Me volví a perder y volví a volver!! Este blog es como algunos restaurantes españoles: funcionan solo en verano. Este mundo virtual me divierte mucho, pero la verdad es que me he dado cuenta que la vida electrónica me deja con ganas de salir al mundo de verdad a hacer cosas de verdad.

Mi vida ha estado siempre marcada por las lecturas. Estaba muy pequeña cuando leí “Memorias de Mamá Blanca” y desde ese momento me di cuenta que soy completamente caraqueña; son esas cosas pequeñas con las que te identificas, pero que no puedes describir dónde aprendiste ni quién te enseñó, porque son la parte cultural de tu carga genética: todas esas vivencias vinieron contigo. Hacer esas lecturas era como recordar algo que me había pasado: y era que estaba leyendo la historia que estaba escrita en mi misma.

Y así me pasó con la primera vez que leí “Pobre Negro” y por fin, con la primera vez que leí “Doña Bárbara”. Fue recordar en vez de conocer.

El año pasado, me dediqué a ser campesina. Sembré, regué, cargué matas, les hablé y las vi luchar contra la inusual sequía que nos azotó; vi bandadas de pericos escandalosos jugando hasta el atardecer; contemplé pájaros carpinteros tratando de hacer con sus picos huecos que después no ocuparon; me reí cuando mis perras persiguieron desde tierra a los zamuros que huían en el aire; aprendí que en el campo la vida tiene sus ciclos y que si no sabes cómo son, no logras nada. Aprendí a no desesperar, a ahorrar, a mirar, a estar.

Pero en realidad no aprendí; lo que hice fue recordar. Recordé que la tierra es de donde venimos, que el agua es lo único que somos y que las cosas que hacemos son tan pasajeras como nuestra vida.

Cuando vuelva a llover, recordaré de nuevo el olor de tierra mojada.

viernes, 19 de marzo de 2010

Semecómicos

Semecómicos

miércoles, 17 de marzo de 2010

La estética de la riqueza


La publicidad es un medio para motivar a grandes cantidades de gente hacia una misma acción determinada. Al principio, solo usada para la venta de concreciones, devino en la mejor manera de masificar los intangibles, en el instrumento por excelencia de la Ideología, entendida ésta como falsa conciencia. Así, los aparatos ideológicos del estado se han visto enriquecidos con el mejor sistema de ideologización que se ha inventado: la publicidad, que ha alcanzado los niveles máximos de tecnologización, al presentarse no solo ya en piezas expresas de ventas, sino en todo tipo de expresión cultural, a las que por medio del maquillaje de sus contenidos, se convierten en propagandas del capitalismo.

Así, la publicidad está plagada de gentes, casas, carros, ropas y paisajes que tienen un mismo formato: el de la estética que el capitalismo impone. En la publicidad, todos por ejemplo, “tienen el cabello rubio, los ojos rubios y los dientes rubios, como Troy Donahue”, al decir del cantor. La ideología cuenta con el hecho de que la mayoría de las personas nunca va a hacer una reflexión conciente sobre la belleza, porque de hacerse, cualquiera podría preguntar: ¿por qué nadie en las propagandas se parece a mi o a mi familia o a mis amigos o a mis vecinos?, ¿por qué las mismas propagandas que se usan en un sitio del planeta son usadas al otro lado del mismo, cuando las gentes de diferentes sitios son completamente diferentes unas a otras?.

Y lo peor, cualquier podría intentar responder… que “belleza” no es uno de los universales aristotélicos, como nos lo han hecho creer (a través de la publicidad, por cierto). “Belleza” es solo una idea platónica; es solo la manera que tienen las clases dominantes de describir lo propio. Es solo con el pasar de la historia de la humanidad que “belleza” se convierte en la definición de lo deseable, lo agradable, la meta a alcanzar. Y posteriormente se fue conformando una estrategia que ha convencido a las grandes mayorías de que solo lo impuesto es bello.

Lo que pasa con “la bondad” es tal vez aún peor: normalmente es definida por su asociación con “la belleza”. Todavía recuerdo como si fuera hoy que en mi primer semestre de vida universitaria, una de mis amigas de la época me dijo de un profesor: “ese cojo es malo, porque toda la gente con defectos físicos es mala”. Y es que mientras los medios te dicen lo que es bello, la escuela, las leyes y la iglesia te dicen que lo que no es como ellos siempre es malo o tiende a ello. Es por eso que tenemos la idea de que los ignorantes, enfermos, viejos, gordos, negros, pobres, es decir, todos los excluidos son feos y por tanto, malos. Paradójicamente pasa que cuando vemos a un negro, nos asustamos porque lo relacionamos con “malandro”, cuando nosotros mismos somos negros o venimos de familias negras; lo más triste es que el otro también se asusta, porque está pensando igual que nosotros.

Tal vez por eso somos tan críticos con nosotros y tan permisivos con los capitalistas, porque en el fondo creemos que ellos, los ricos, son buenos y nosotros, los pobres, malos. Y es por eso que llamamos a nuestro pelo rizado, “pelo malo” y a uno de los peores días que podemos recordar, “viernes negro” y a una persona con mala suerte “pobre diablo”. Todas frases que relacionan directamente las características físicas del dominado con una condición ética.

Eso es IDEOLOGÍA, que es el mayor obstáculo para la formación de la conciencia de clase, que es uno de los factores más importantes para el surgimiento del hombre nuevo. Mucho tiempo de mi vida me costó convencerme que ser “bonchones” no era un defecto, sino una virtud; que la flojera no puede ser una característica de los pobres, porque ellos tienen que salir todos los días a buscar la comida, sino de los ricos, que no tienen que despertarse temprano, porque en sus casas y en sus empresas siempre hay pobres que hagan todo el trabajo; que “black is beautiful”, no porque sea una gran consigna del Black Power, sino porque es verdad; que más sabe el diablo por viejo que por diablo. Pero lo que entendí clarito, desde temprano es que LA POBREZA ES MALA; pero no porque los pobres sean flojos y no trabajan para “salir de abajo”, sino porque es la causa de que las grandes mayorías de las gentes de todos los tiempos hayan nacido para sufrir y hayan muerto de sufrimiento.

La pobreza es la más evidente consecuencia de la riqueza. Es claro que si no existieran ricos no existirían pobres, porque las riquezas estarían justamente repartidas y todos tendríamos en el planeta “lo que tenemos que tener”, como sabiamente decía Guillén.

martes, 16 de marzo de 2010

El endoracismo


Cuando una de esas reputadas (se me ocurre re-hijas de puta o esas que se cansan de hacer putadas) empresas de publicidad dice que “en Venezuela nunca ha habido racismo, porque Venezuela es un crisol de culturas”, inmediatamente todas las negras que hemos sufrido alguna vez una “recomendación de buena fe” hecha por su tía parda y metiche, de “arreglarnos ese pelo”, con la amenaza de no conseguir a nadie (que significa que no vamos a conseguir un padre lo más blanco posible para unos posibles hijos “con plumas de pavoreal” aunque sea), inmediatamente nos lo creemos. O todos los negros que aún siendo profesionales de postín han sido confundidos con malandros por el hecho de "no tener buena presencia", es decir, no ser blancos, se lo creen.

Porque claro que en Venezuela no somos racistas con los negros: si es que aquí nadie es negro. Mi abuela, de quien heredé mi espléndida melena frizzosa era trigueña oscura (término insólito si tenemos en cuenta que el trigo es amarillo); mi mamá, que es una india oscura es café con leche o trigueña clara; y yo, como soy de color amielao pero de textura chicha, soy bachaca (todos términos de uso común en Venezuela desde que recuerdo, pero que extrañamente no tienen cabida en el DRAE). Si es que en este país “éramos felices y no lo sabíamos”, porque aquí no había ni pobres (porque todos somos clase media: media alta, media-media, media baja y una vez un italiano le dijo a mi papá que ellos no eran clase media alta, pero que eran clase media un poquito más alta que la media), ni negros, porque eso es solo un insulto. Es tanto así, que con el advenimiento de nuestra Revolución Bolivariana, en la que “presuntamente” los comunistas de siempre estamos tratando de poner en claro el producto de los tabúes ideológicos, algunos decidieron que era verdad lo de que decirle negro a alguien era un insulto y sigue sin haber negros: ahora hay algunos pocos excéntricos por ahí que se autodenominan afro-descendientes.

Es que la solución del racismo en Venezuela pasa por enfrentarnos al hecho de que en Venezuela lo que hay es básicamente endoracismo. El primer problema lo tenemos que resolver los negros. Ahora bien, ¿cómo se combate el endoracismo?. ¿Con políticas de Estado?. ¿De cuál Estado?, ¿de nuestro Estado capitalista, por lo tanto burgués, racista y machista?. El Estado capitalista no está diseñado para combatir las diferentes formas de exclusión, sino para alimentarlas. Entonces lo que debemos es empezar a hacer lo que hace el Estado, pero al revés: combatir el lavado de cerebro dirigido por las transnacionales de la publicidad con nuestro propio lavado de cerebro, dirigido por nosotros mismos. ¿Qué significa eso?.

En este Estado burgués en que hemos vivido, desde que nacemos y a cada minuto de nuestras vidas se nos dice que ser negro es feo y malo, por tanto somos feos y malos y por tanto deberíamos tratar de ser blancos para ser bonitos y buenos, lo cual nunca lograremos porque lo máximo que podemos lograr es convertirnos en un Michael Jackson (sin lo de pederastas, por supuesto), por lo que seguiremos siendo feos y malos, por lo que merecemos ser castigados con la pobreza terrenal y peor aún, con la fealdad terrenal. Pero eso no debe preocuparnos, porque según la iglesia católica, apostólica y blanca, lo bueno es que esto solo será así en esta vida: en la otra vida seremos felices porque resucitaremos en el Paraíso. Hay una cosa que nunca me he podido explicar: si Jesucristo resucitó con su propio cuerpo, nosotros que somos hechos a su imagen y semejanza, es decir la de Dios que por obra y gracia de la Trinidad es él mismo, deberíamos resucitar en nuestros propios cuerpos, es decir negros, lo cual lo único que nos garantiza es este mismo peo de nuevo; pero bueno, ese al menos es solo problema de los que creen que las altas jerarquías de las religiones occidentales andan por la vida diciéndoles la verdad a los pobres.

Entonces si hasta en el otro mundo seremos negros, la estrategia debe ser convencernos de que “BLACK IS BEAUTIFUL” o lo que vendría siendo para nosotros: “ser como soy es perfecto” y eso porque habíamos quedado que en Venezuela muy poca gente es negro puro. Según mi experiencia propia eso es una labor de muy largo aliento y hay que empezar pronto. Mi abuela negra, por ejemplo, no sabía que ella era parte de la sociedad, porque ella creía que cuando se hablaba de sociedad era con referencia a la "high society" de las revistas, o sea, a los ricos. Hay que empezar por esas cosas: yo pertenezco a la sociedad y tengo los mismos derechos de los ricos; yo soy negro y tengo los mismos derechos de los que son de otros colores; yo soy mujer o niño o perro o pájaro o árbol o mar o río o aire o tierra y tengo los mismos derechos que los hombres blancos y ricos. Porque es igual de bonito ser negro que blanco; es igual de bonito mi pelo chicha que el pelo liso; porque pelo malo es el que se cae; porque mi nariz ancha sirve mejor en este calor que las narices pequeñas.

Al principio uno lo dice y aunque lo diga mucho, no se lo cree; porque no es pendejada miles de años de una cultura entera convenciendo a palabra y a coñazos a todas las demás culturas de que ellos son los buenos y todos los demás los malos. Y nuestros memes se resienten. Pero elaboramos nuevos memes y listo. Si yo tuviera hijos los habría convencido de usar su pelo chicha porque es bello, porque la verdad, ya me lo creo, el pelo chicha como el mío es bello: es enorme, encuadra la cara, da carácter, protege de heridas, no se le ve la grasa ni el sucio, protege la cara del sol, sirve para distraerse haciéndose rulos y sirve para hacer ejercicio cuando hay que escarmenárselo (esta si está en el DRAE). Pero además la piel no se arruga, poco contrae cáncer, sufre poco de acné, no tiene tanto pelo que quitarse, no se le ve la celulitis, no se enrojece al sol ni se pela después del bronceado. No necesita maquillaje, las marcas de traje de baño no son patéticas, no le salen lunares, no se mancha y es brillantemente hermosa siempre.

Hay que repetir y repetir y repetir y repetir: soy tan buena como cualquiera, soy tan bella como cualquiera, soy tan profesional como cualquiera, porque soy gente, porque existo, porque estoy viva y solo por eso tengo derechos humanos que incluyen que todo el mundo me tiene que respetar solo por ser. Y ya oigo la "gente de izquierda" diciendo: asco! Autoestima! Pues no, esto no tiene nada que ver con autoestima sino con ideología, que como bien lo sabe el malvado viejo Ugalde, es falsa conciencia.

Pero además ES un problema que tiene que enfrentar nuestro actual Estado, mientras lo convertimos en Estado Socialista. ¿Cómo? Por medio de la educación. Y la educación no es algo que solo tenga que ver con las escuelas; la educación es algo que tiene que ver con las comunidades enteras, con los consejos comunales, con las familias, con las escuelas, con los ministerios, con las empresas, con las fábricas, con las juntas de condominio, con mi vecino, conmigo misma, con todo. La educación es una misión que llevan a cabo todos y cada uno de los animales del planeta dentro de sus comunidades, con lo que se garantiza que los que vienen aprendan a comportarse para poder ser.

sigue...

lunes, 15 de marzo de 2010

El año 2009 ...


... que en realidad empezó en el 2008, fué un año de acontecimientos, de estudios, de nuevas amistades, de amores, de enfermedades, de nacimientos y de muertes. En mi vida pasó de todo; por eso no pude actualizar mi blog, porque tenía que dedicarle todo el tiempo a vivir.

Empecé en septiembre del 2008 el Diplomado de "Gobierno y Poder Ciudadano" que terminé en diciembre, después de algunos meses de mucho trabajo, bastantes lecturas y escritos, pero sobre todo, de muchas emociones nuevas que me llenaron de felicidad. Me enamoré sola y también acompañada y descubrí un amor escondido que no conocía. Discutí mucho de política, pero además hablé mucho sobre la vida, conocí algo el mundo de la santería e hice amigos y sobre todo amigas nuevas.

Pero además tomamos la decisión de que Kyra tuviera cachorros y fuí abuela por un mes. Supe lo que es el parto y el cuidado de los recién nacidos; pero tal vez por eso, me enfermé de lumbago y de asma alérgica y me enteré que tengo las rodillas destruídas por la artrosis y me hospitalizaron con neumonía. Pero me reí con los cachorros, los amé, les di comida cuando mi beba no tuvo más leche y la cuidé para que la incomodidad de ser madre no le fuera tan ruda.

A mi mamá la operaron para ponerle su segundo hombro de titanio, con lo cual le falta una pierna para convertirse en la verdadera mujer biónica. Mi compañero de casa se convirtió en mi compañero de cama y descubrí un hombre celoso, leal, histérico, servicial y muuuuyyyyy divertido. Mi Victoria hermosa murió repentinamente de una hepatitis. Me trajeron a una boxer con muy mala suerte, que después de ser botada en una autopista fue atropellada, fracturada, mal operada y vuelta a botar, a la cual curamos y cuidamos durante tres meses hasta que pudo caminar perfecta y estuvo en su peso ideal para darla en adopción. Y Maya, la enana viejita que tenía un año con nosotros se fué de este mundo después de un ataque de vejez.

Terminé un ensayo para un libro que debe salir publicado pronto sobre el golpe de Gómez a Castro hace 100 años y compilé los documentos sobre "El día de la Dignidad Latinoamericana" en la OEA, para la publicación de otro librito. Nos mudamos a una oficina que tiene más pinta de oficina pero que no es tan bella como el Salón Bolívar que ocupamos hasta diciembre. Hice trabajo voluntario algunos fines de semana, pintando brocales y barriendo aceras. Escribí dos o tres artículos de actualidad. Y terminé mi curso de inglés avanzado, lo cual me convenció de que hablo más inglés del que pensaba.

En el año 2009 acuñé un lema: "Tengo tan buena leche que sabe a miel".

sábado, 13 de marzo de 2010

La seguridad de la vida eterna


El planeta está en constante movimiento, en constante cambio, en constantes divisiones o uniones que vuelven a dividirse para volver a unirse de formas distintas y novedosas. La resurrección, como yo la entiendo, es la vida que se reproduce, que vuelve a ser, más allá de la muerte individual de cada ser, de cada especie, de cada época. La vida vuelve a nacer más allá de la muerte y al lado de la vida. La vida está viviendo todo el tiempo.

Pero nos hemos acostumbrado a buscar una finalidad, que está en un sitio determinado, casi siempre después de un largo camino. Así, nos encontraremos con Dios después que hayamos vivido; seremos felices después de cumplir una serie de pasos, que generalmente tienen que ver con la acumulación de capital; cumplir “nuestras metas” será entonces la felicidad. Y es así como la finalidad se ha convertido para el ser humano en el fin de la vida: el fin, es decir, la terminación, el final, que es igual a la finalidad, a la meta, al objetivo; de hecho en español las dos palabras son sinónimos.

Y es así como vemos muchas personas a nuestro alrededor que lucen como si estuvieran muertas, porque en vez de vivir, están ocupadas en cuidar las cosas como si nunca se fueran a acabar, porque ellas les van a permitir alcanzar su finalidad y por tanto, son indispensables para la vida: un carro, unos muebles, unos pantalones, un cargo. Pero resulta que cualquier campesino te puede decir que el ciclo de la vida empieza cada vez que termina. Y eso no es algo que hay que sufrir, porque la muerte forma parte del ciclo de la vida y la vida solo es vida si hay muerte. Porque solo hay algo más terrible y más patético que la seguridad: y es acostumbrarse y necesitar de ella. La seguridad es lo quieto, lo estático, lo firme, lo absoluto, lo inquebrantable, la verdad; esas son las características de la muerte. La vida, por el contrario, está llena de inseguridades, de cambios, de movimientos, de vida pues.

Aunque soy firme creedora de que no debemos permitir que el puntofijismo vuelva a ser la filosofía política de Venezuela, soy feliz de vivir en este país, en el que no hay seguridad de nada. Porque Venezuela se caracteriza, creo que más que ninguna otra nación del continente, por el constante movimiento, por los constantes cambios socio-políticos. Ya nos definía Guzmán Blanco como un cuero seco: que se pisa por un lado y se levanta por el otro. Así cada cierto tiempo, desde que somos nación, pero antes también, hay movimientos intestinos que paren una nueva era y pasamos un tiempo siendo otra cosa y así cada vez. En este país nadie es pobre o rico o tiene poder durante mucho más de una generación: es que este debe ser uno de los países más justos del mundo!!!

Porque si la vida ofreciera seguridades, los extranjeros que vinieron a Venezuela con una mano delante y otra atrás no habrían tenido oportunidad de ver a sus hijos formando parte de la “clase media” y estudiando en la universidad; como en los países desarrollados (bastante más “seguros” por cierto), en los que los obreros son obreros por generaciones de generaciones: no les queda de otra, se mueven con mucho más lentitud.

Es por eso que trato de disfrutar cada cosa que tengo cuando la tengo y trato de que no me haga falta cuando se acaba. Y es por eso que siento dolor cuando veo gente cercana clamando por seguridades que no existen en ningún lugar del planeta, porque en tanto el planeta siga vivo, seguirá siendo un maná de inseguridades, esto es, de vida.

viernes, 12 de marzo de 2010

De focas, gorilas, perros y niñitos



Hace ya algún tiempo me llegó una película elaborada por Greenpeace sobre una táctica utilizada por ellos para evitar la muerte de las focas bebés y que consistía en pintarlas de rojo para que su piel no sirviera, porque en lo que crecen, ellas cambian de color y ya los asesinos no las quieren más. Sucede que esos voluntarios de Greenpeace sufrieron una persecución de parte de esos asesinos y después estuvieron presos por pintar a las focas. ¡¡¡Sencillamente increíble!!! Peor aún, a Diane Fosey LA MATARON por defender los gorilas y la selva húmeda; por defender la Amazonía MATARON a Chico Mendes… ellos defendieron a muerte nuestra posibilidad de ser ancestros de alguien. Pero la mayor parte de la humanidad no se ha enterado siquiera.

Esas son demostraciones de que al capitalismo mundial no le importa para nada la vida en el planeta, solo le importa acumular la mayor cantidad de dinero posible en el menor tiempo posible. Y han convencido, “por la razón o por la fuerza”, a las grandes mayorías de que esta es la única manera en que se puede vivir. Yo solía pensar que las personas que conforman las grandes corporaciones no deben haber pensado alguna vez que si sus empresas siguen acabando con la vida en el planeta, nuestros hijos no van a tener dónde vivir, pero los de ellos tampoco. Pero me di cuenta que el problema de esos personajes es que no piensan en el mañana, porque para ellos solo el hoy existe, porque YO solo existe hoy; el mañana es para los pueblos, para los colectivos, para la historia … y con el “fin de la historia” se acaba el mañana. Y las leyes siguen siendo hechas para proteger a los grandes capitales. Porque cuando el capitalismo dice: libertad, habla sobre la libertad del dinero para pasar de una mano a la otra; no tiene nada que ver con gente.

Por contraste, hay gente diferente, pensando en la salvación y queriendo ayudar, no solo a las focas, a los gorilas y a los loros; sino a todos los animalitos que son víctimas de la especie que está en el tope de la pirámide alimenticia. Hay decenas de páginas en internet que son órganos de divulgación de organizaciones de gente buenísima, que sin ninguna ayuda económica de ente alguno, privado o público, se encargan en todos sitios de recoger sobre todo perritos y gaticos, que gentes que no merecen llamarse tal, han botado a la calle, después de haberlos acostumbrado a no tener que luchar por conseguir comida, con lo cual, esos pobres deambulan aterrorizados por calles y avenidas, son víctima de atropellos automovilísticos, de enfermedades y de maltratos de todo tipo, hasta que poco a poco van muriendo sin ninguna oportunidad de dar todo el amor de que ellos son capaces y que nosotros tanto necesitamos.

Yo no pertenezco a ninguna de esas organizaciones, pero a lo largo de mi vida he adoptado tres perritas y una gata abandonada, que han sido en su momento el sol de mi hogar y han sido mi colaboración.

Y habrá quienes critiquen que en vez de adoptar niños adopte animales, pero yo soy una firme convencida de que cada quien sabe lo que es y cada quien colabora como puede. Y todos los días agradezco la valentía de la gente que se dedica con pasión a buscar soluciones a este mundo de locos, sea cuidando sus plantitas, haciendo composteros, apagando las luces o adoptando como propio un niño enfermo.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Estoy viviendo las vacas gordas… y se me nota!!!


Más allá del humor del título, esta reflexión que siempre hago, evidencia el trasfondo judeo-cristiano de mi formación, que más que con la conciencia o con las creencias, tiene que ver con el condicionamiento que durante los años más importantes de la vida de la gente fue practicado conmigo. Porque el conductismo funciona; aunque a algunos nos parezca moralmente horroroso, es un hecho que funciona. Y el resultado de esa rama de mi educación es el pánico que me causa ser feliz: son las vacas gordas, que prometen vacas flacas; entonces en algún momento seré infeliz. Porque la pequeña-burguesía relaciona estrechamente la felicidad con la gordura, sea física o mental: tener que hacer dieta para estar flaco es evidencia de excedencias, porque nunca se ha visto un pobre haciendo dieta.

Pero resulta que en mi caso particular estoy viviendo las vacas gordas desde que nací, que no fue en cuna de oro, pero casi. No he tenido ninguna discapacidad o desgracia grave o enfermedad o catástrofe familiar. En mi casa vieja, todos somos sanos, longevos, tenemos trabajo, parejas, no hay delincuentes ni adictos, somos fuertes y “normales”. Pero a diferencia de mi caso, conozco gente que nació con dificultades de todo tipo, económicas, de salud, psicológicas y muchos de su familia tienen problemas y han pasado 15 o 20 o 30 años y siguen teniendo las mismas dificultades o más. Esos han vivido las vacas flacas desde que nacieron y desde que sus tatara tatara ancestros nacieron. Y hay miles de millones de personas que han muerto y nunca siquiera vieron una vaca.

Eso me hace pensar que el problema de las “vacas” es que no hemos entendido el espíritu del cuento. Porque es que desde que yo era pequeña, cuando le preguntaba a mis monjas por la explicación biológica del origen de las especies, la respuesta era que lo que pasa es que el tiempo de la biblia no es el mismo que el tiempo de las personas; o sea, que si en la biblia se hablaba de 10 años, ello en realidad significaba 10 millones de años. “Ahhhhh”, entonces los muchachos decíamos, “así siii”. Es que la iglesia, la católica al menos, que es la que yo conozco, tiene una explicación para todo; y por más idiota que sea, uno termina por creérsela.

Y esa es la justificación perfecta para la injusticia. En la vida hay vacas gordas y vacas flacas; hay que conformarse con el tiempo de las vacas flacas, porque ya vendrá el tiempo de las vacas gordas. Y por contraste, hay que prepararse en el tiempo de las vacas gordas, porque ya vendrán las vacas flacas. Claro, la diferencia es que los que están viviendo las vacas gordas no piden consejos ni necesitan calma; si no pregunten a los países ricos porqué no cuidan el medio ambiente. Son los que están viviendo las vacas flacas los que, desesperados corren donde los consejeros a que los asesoren. Porque debe ser terrible ver un hijo morir de miseria; pero peor debe ser acostumbrarse a ello.

Y así, los pobres de solemnidad son pobres porque hay un tiempo para cada cosa; este es el tiempo de ser pobres para ellos. Léase el pasaje del eclesiastés: “Todo tiene su momento oportuno, hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo…”. Este no es el momento de las vacas gordas de las familias pobres, sino el momento de las vacas gordas de otras familias, pero no hay porqué preocuparse, todo tiene su momento. Y esperando su momento están desde hace siglos los pueblos del mundo que han sido explotados y subyugados por los imperios.

Así vemos cómo la educación de la iglesia es la mejor que se puede encontrar. Convence a los explotadores de que no hay de qué sentirse culpable, porque sus vacas gordas son determinadas por los designios divinos; y convence a los pobres de que se queden tranquilos, porque sus vacas flacas son parte de los mismos designios, prometiéndoles momentos de vacas gordas. Claro, que cuando alguien se desespere, se le puede contestar: “Es que no es en esta vida, sino en la otra”.

Estoy todavía por comprender el proceso particular de toma de conciencia de la injusticia y la inequidad. Pero estoy segura de que cuando eso empiece a sucederle a mucha gente a la vez y a muchos colectivos a la vez, estaremos frente a una verdadera Revolución.

martes, 9 de marzo de 2010

Qué flojera de razonamiento!!!


Este comentario es sobre un artículo publicado en APORREA y me es necesario hacerlo, porque más que un mal escrito, tuve la impresión de que tiene la intención perversa de reintroducir aquellas ideas fascistas de las que no habíamos tenido noticias hace 30 años, sino a través de "Beatriz de Majo", de la que todos en Venezuela sabemos que no es más que una pobre actriz frustrada de telenovelas mexicanas, por lo cual nadie le pide inteligencia.

Pero definitivamente hay gente audaz. Dejando de lado la total inexactitud en la definición de algunos conceptos económicos, la falta completa de conocimiento de otros y la horrible confusión en los demás, lo que hace que este artículo resulte un verdadero arroz con mierda, escribir y publicar en estos momentos de la historia del conocimiento humano, algo que diga que los venezolanos son flojos debido a sus “componentes genéticos”:

"los nativos de tierra firme hallados por Colón, por ejemplo, jamás conocieron el trabajo organizado. Eran erráticos recolectores y pescadores del paleolítico tardío en el mejor de los casos. La mano de obra africana que los “realistas” y “mantuanos” compraron para esclavizarla en nuestros territorios americanos fue “cazada” a lazos en las costas africanas no norteñas. Estos pobladores africanos vivían de la pesca y cacería, y como tales no habían creado hábitos para el trabajado en haciendas ni mucho menos en talleres ni en las incipientes fábricas burguesas."

…raya en lo increíble. O es al menos demostración de una ignorancia absoluta de la historia y evidencia de una total falta de análisis de lo leído en los libros de 4° grado de primaria de hace 40 años.

En realidad Colón nunca conoció a los Incas o a los Aztecas y mucho menos tuvo contacto con la historia de los Mayas; la personalización del razonamiento sería la única explicación posible de lo dicho por el autor del artículo de marras. Pero el contexto hace suponer que lo que quiso decir el escritor con “Colón” fue “los españoles”; y si es así, no sé de dónde pudo haber sacado la peregrina idea de que en América todos los habitantes originarios se encontraban en el paleolítico. Los Mayas no sólo tenían una civilización altamente tecnificada: inclusive se ha comprobado que los estudios cosmológicos y matemáticos estaban mucho más adelantados que los desarrollados por Occidente hasta hace 200 años.

Pero es que inclusive, de vivir en el paleolítico, ello no quiere decir que los individuos de aquellos grupos societarios, de aquellos pueblos no conocieran el trabajo. Lo que no conocían en todo caso era el TRABAJO ASALARIADO. Pero es por supuesto que conocían el trabajo organizado. ¿O es que acaso dividirse las labores en una sociedad cualquiera no es organizar el trabajo?.

Con respecto a los africanos se podría hacer el mismo razonamiento, solo que es aún peor la equivocación. Porque para el momento de la colonia, los fenicios y los portugueses tenían siglos dando la vuelta a África y comprando esclavos a los reyes de los distintos pueblos africanos, que los ganaban en batallas por territorios.

Pero ya en el colmo de la falta de seriedad, el autor dice que los venezolanos no son cultos ni trabajadores como los europeos y que es por eso que no rinden en las fábricas ni se ha podido desarrollar el país, tal como el viejo mundo. Hoy que es el día internacional de la mujer, es un buen día para que venga un personaje cualquiera de la fauna escuálida a decirle a la mujer venezolana, que se despierta a las 3 o 4 de la mañana, dependiendo de la lejanía de su casa del centro de trabajo, para cocinar el almuerzo, bañarse y peinarse, despertar a los muchachos para llevarlos al colegio o a donde la suegra, maquillarse en el camino, ir para la oficina donde tiene que trabajar al menos el doble de lo que trabaja cualquier colega hombre que tenga el mismo cargo, sin quejarse porque puede parecerle a cualquier jefe que “está en sus días”, lo que es una desventaja a la hora de la evaluación, salir lo más temprano que se pueda para irse para la universidad a terminar el pre o el posgrado, para poder ascender en el trabajo y ganar un poquito más, buscar a los muchachos y llegar a hacer la tarea de los chamos, cocinar la cena y lavar y planchar la ropa de mañana y recoger agua a las 12 de la noche que es cuando llega, para que el marido no vaya a quejarse y tenga que dejar de estudiar, además de tener que hacer mercado, limpiar la casa y alistar todo para que la vida funcione la próxima semana en los días de descanso.

Pero hay también el ejemplo de nuestros hombres que trabajan como dementes de sol a sol y hasta de niños que tienen que salir todos los días a ganarse el sustento diario, que le podrían decir a este fulano, que eso de que “…los hábitos de nuestros mestizos no son precisamente de trabajadores muy habituados al trabajo responsable y cronometrado.” es una cochinada repetida ad nauseam por los explotadores, para hacer sentir al explotado culpable de ser pobre.

“Escribe, que algo queda”, decía nuestro apreciado Kotepa Delgado; con lo que yo estoy de acuerdo. Y agrego que lo escrito deja en el papel buena parte de lo que uno es. Así que ya puedo suponer lo que es este “caballero”.

Trabajadores como los que más, los venezolanos estamos construyendo una Patria Grande a punta de estudio, conciencia, paciencia y trabajo! Lo demás son cantinfladas… y asumo el riesgo de ofender la memoria del humorista.


Ver artículo “Flojos no, deshabituados al trabajo si" en
http://www.aporrea.org/ideologia/a96644.html.

Vámonos de este país de mierda!


Como todos los viernes, en el aeropuerto José Martí los empleados de Iberia se preparaban para chequear la fila de pasajeros que ya estaban listos para regresar de las vacaciones más económicas que podían conseguirse en la península. Pero esa tarde, un poco más húmeda que de costumbre, una voz con acento castellano gritó: "ANDA YA, VÁMONOS DE ESTE PAÍS DE MIERDA".

Ya dentro del vuelo 235, saturado de habanos y de ron blanco, varios dieron la razón al bocazas, abundando en frases como “esto es un basural”, “no hay donde comprar nada”, “las casas se están cayendo”, “los coches dan asco”, “todos se quieren ir”, “te sacan el dinero por todas partes”, “faltan alimentos”, “abundan las jineteras”, “nadie trabaja”... Al aquelarre se sumaron algunos cubanos, que en su afán de ser aceptados, contaron anécdotas que por lo exageradas, aspiraban ser divertidas.

Ya con el avión recorriendo la pista, un hombre de unos sesenta años, dijo con la voz serena de quien está acostumbrado a hablar en claustros universitarios:

"Yo viajo con mi hija que padece cáncer y en Madrid me dijeron que no perdía nada si en Cuba nos daban una opción de tratamiento; y os digo, es una pena que no hayáis podido ver el cariño y la entrega con que trabajan en los hospitales aquí. Y eso a pesar del bloqueo que hace 50 años provoca que pasen cosas como que, por poner un ejemplo superficial, la Nikon no pudiera dar su premio a un niño cubano de 13 años que ganó un concurso de fotografía internacional, porque la cámara tenía piezas hechas en USA (http://www.elmundo.es/elmundo/2006/10/25/solidaridad/1161793768.html).

Estoy convencido que desde luego no muchos países del primer mundo habrían soportado una situación similar, que por cierto, ha sido condenada por la ONU en decenas de ocasiones; y es que para ello hace falta tener valores diferentes. Valores que combaten el consumo de productos que niños esclavos de algún país asiático fabrican a costa de su vida, para que nosotros en España podamos comprarlos; porque hay que tener claro que para mantener los niveles de consumo del primer mundo es necesario explotar y exprimir al tercero, porque si no, las cuentas no dan.

Es cierto que los cubanos ganan poco, pero todos lo que quieren trabajar tienen un trabajo (a diferencia de nosotros que tenemos casi 20% de paro); pero además tienen casi todo gratis: la salud, la educación hasta la universidad, casi toda la comida; por la luz y el agua pagan céntimos y todos tienen una casa para vivir, compartida, comunitaria, pero nadie paga por ella y nadie vive en la calle, a diferencia de nosotros, que estamos condicionados por el yugo de la hipoteca o del alquiler, o de los millones de pobres en el mundo que viven en los portales, soportando el asco que les tiene la gente de arriba.

Es verdad que en Cuba hay “jineteras”: es una tragedia, un fracaso de la sociedad. Pero ¿no es para aprovecharse de esta dura realidad que padece Cuba, que habéis venido muchos de vosotros desde hace 20 años?. O lo que reclamáis es que en el “período especial” pagábais a las mujeres con vaqueros viejos y jabones a medio usar y ahora han subido la tarifa a euros?. Porque si es por moralismo, hay que recordar que la prostitución en España ostenta los récords de Europa.

¿Que hay cubanos cuyo único deseo es emigrar?; claro!!, como en todos los países pobres. Eso sí, no hay uno solo que desee irse a comenzar una nueva vida a México (como hacen los centroamericanos), o a Venezuela (como hacen los colombianos), o a Chile (como hacen los peruanos), o a Brasil (como hacen los paraguayos)… ninguno cambia su realidad por la de un país latinoamericano, porque saben que sólo en pocos países de Europa pueden vivir mejor que en Cuba. Pareciera que no recordamos que Cuba es un país económicamente pobre y le exigimos como si fuera un país rico. Habría que mencionar las virtudes de un pueblo que, así de pobre, ha parido deportistas, científicos y artistas de primer nivel.

Sobre la democracia representativa y la libertad de prensa y todas esas entelequias no voy a hablar, porque no quiero que me detengan al llegar a Madrid, con la excusa de que soy terrorista, en este momento de la vida en que le hago tanta falta a mi hija. Porque en Occidente se dice que el pensamiento único es un defecto de los comunistas; pero todo el que piensa distinto o luce distinto es sospechoso de terrorista y hay que reducirlo: recordad aquellas niñas en Francia, que infringen una ley si usan sus velos para ir al cole, es decir, si son musulmanas.

En Cuba los niños dicen "Seremos como el Che": que es un deseo, una utopía, un sueño, un argumento para caminar buscando una sociedad mejor.

En España se dijo en su día "Seremos como Franco"; joder… y en este avión está el resultado!"

En ese momento el piloto anunciaba que el avión comenzaría su ascenso hasta los 18.000 pies. Se hizo silencio.

lunes, 8 de marzo de 2010

Los pobres no son el problema; el problema es la pobreza


Creo que en la vida no se debe olvidar, en circunstancia alguna, quién se es y de dónde se viene. Yo además lo celebro y me enorgullezco de ello todos los días. La experiencia personal le dio la razón a mis primeras lecturas universitarias: las condiciones materiales de existencia determinan la manera como se enfrentan esas condiciones. Porque es evidente que no enfrentan la vida de la misma forma un tipo que mide 2 metros que uno que mide 1.60: no es igual lavarse los dientes o buscar algo en la parte más alta del closet, para uno que para el otro. Ni la enfrentan igual uno que creció en una familia de universitarios que uno que lo hizo en una familia de obreros.

Pero si para cada uno de nosotros el conocimiento depende de las condiciones materiales con las que nos desarrollamos, existe también el factor cultural, que generación tras generación se va convirtiendo en posesión tan material como la carga genética: algún autor la llama MEME. Hay gente que en vez de convertir su condición de pobreza en deseos de justicia, ha adoptado como máxima de vida odiar su entorno y odiarse a sí misma por ser parte de él. Supongo que en algún momento de su historia familiar esa fue la manera que encontraron para defenderse de la exclusión, de los privilegiados que los miraban con ojos de asco, porque la pobreza hiede.

Y con odio se enfrentan a la vida. Entonces hay gente pobre que odia la pobreza y se odia por ser pobre y odia a los demás pobres. Y hacen lo que sea por “salir de abajo”. Y si alguna vez lo logran, odian con más fuerza lo que sea que tengan por insuficiente o por incómodo o por abundante o por lo que sea; y es que todo es odiable u odioso, porque en realidad lo primero que odian es a sí mismos y a sus raíces. Es esa gente que parece que viviera para criticar. Todo les parece muy complicado o muy simple o muy neoclásico o muy rococó o muy salado o muy dulce o muy caliente o muy frío o muy cerca o muy lejos. Es esa gente que llega a las fiestas de jardín y empieza a llover.

Ahora bien, la mayor parte de la gente en el planeta está excluida de los privilegios de las clases medias de los países desarrollados. Pero aunque decir: "toda pobreza es mala, yo soy pobre, por tanto, yo soy malo" pareciera a la luz de la lógica un razonamiento correcto, usar esto como una argumentación verdadera es falaz y sobre todo perverso, porque está completamente alejado del pensamiento humanista, cristiano, bondadoso. Porque la culpa de la pobreza no puede ser de los pobres sino de lo que hace que exista la pobreza. Por lo tanto, el problema es la limosna, no el santo.

Entonces la gente pobre no tiene porqué sentirse sucia, ni fea, ni mala; solo tiene que cobrar conciencia de que es excluida y que lo que hay que lograr es incluir dentro de los sistemas de distribución de las riquezas del planeta a todos, en vez de pensar que cada uno tiene que lograr por sí mismo algo que no ha tenido nunca siquiera la oportunidad de ver de cerca.

Mis raíces entonces no son el problema. El que mis ancestros no hayan sido ricos no los hace malos ni me hace mala. El problema del planeta es la injusticia en la distribución de los recursos. Los pobres entonces quedan liberados de odiarse a sí mismos. Lo odiable es la pobreza y lo que permite que ella exista. Por eso, enfrentarse a la vida con odio por lo que se es y por lo que no se tiene no es la solución.

La solución está en la búsqueda de la justicia. Todos debemos tener las mismas oportunidades para poder tener lo mismo; pero no se le puede pedir lo mismo a los fuertes, a los sanos y a los jóvenes, que a los viejos, a los enfermos y a los discapacitados. A estos últimos hay que darles ventaja, mucha o poca dependiendo del caso; porque lo otro se llama FASCISMO, que es pensar que solo los aptos tienen derecho a sobrevivir; eso era lo que decía Hitler a voz en cuello, con el cual la mayoría en el planeta discordamos. Al menos eso creo yo.

¿Que si hay algo que proteger?

¿Que si hay algo que proteger?
Los niños

Las mujeres

Los animales