jueves, 29 de marzo de 2012

La escuela del Modo de Producción


Hasta mediados del siglo XX, el tiempo era un vector infinito, en el que a era el pasado y b era el futuro. A partir de los planteamientos de Hawking y Penrose sobre las singularidades del universo, hay una discusión que plantea que el tiempo se mueve como una red de redes de redes que crece, pero que nunca llega a ser infinita porque cada vez se acaba un poco en cada singularidad. Es decir, los agujeros negros sirven para controlar el crecimiento indiscriminado del universo; son en el “espacio exterior” una especie de control poblacional. Por eso Hawking no cree posible viajar hacia el pasado: buena parte del pasado del universo acabó en las singularidades, por lo que aunque se pudiera construir un material suficientemente resistente y aunque se consiguiera doblar el espacio es imposible saber si el pasado que buscamos terminó en una singularidad y allí desapareceríamos.

Pero lo que hemos visto en las películas y series de ciencia-ficción es mucho más digerible y ciertamente muy diferente. “Las cuerdas” daría lugar a una especie de multiversos, que crecerían infinitamente hacia posibilidades exponencialmente infinitas, que nos impedirían ir al pasado, porque cada vez que tratáramos de calcular el tiempo-espacio del viaje, podríamos toparnos con algún multiverso distinto, porque podría haber mundos paralelos, derivados de millones de millones de posibilidades de la misma circunstancia. Eso si puede dar origen a las más amplia variedad de tramas psicológicas, en las que el pasado del pasado del pasado puede ser el presente del pasado o el pasado del presente o el presente pluscuamperfecto de un pasado indigerible. Y eso es lo que se queda en la conciencia colectiva como noción de ciencia.

Dirán algunos que esa es una forma divertida de hacer que la gente se familiarice con el desarrollo de la ciencia. Yo preferiría decir que es una de las millones de formas de mantener en la ignorancia a la mayoría de las personas, en el entendido de que la ignorancia de las mayorías es el poder de las minorías. Pero aunque el modo de producción está cambiando, la formación social está dominada ampliamente por el capitalismo industrial, cuyo primer y principal logro ha sido que una gran parte de la gente se convirtiera en uno con la máquina y dejara de pensar y hasta dejara de querer pensar y prefiriera que le dieran todo en pastillas, lo más pequeñas posible, por favor. Eso es el paternalismo: “nosotros pensamos por ti” decía el slogan de cierta empresa de publicidad muy exitosa por aquí durante mucho tiempo. El paternalismo es hijo dilecto del capitalismo.

Es verdad que la globalización de los capitales financieros (que pareciera ser la verdadera etapa superior del capitalismo) necesita otro tipo de producción de conciencia social, pero sobre todo necesita otro tipo de ser social: un ser social bastante más escuálido, en el sentido más estricto del término, es decir, de menores dimensiones, es decir, se necesita de menos cantidad de gente. Y es por eso que es inexplicable los pequeños y no tan pequeños genocidios cometidos ante los ojos de todo el mundo: para MATAR PERSONAS. Se necesita cada día menos gente, porque cada día se necesita cada vez menos mercados. Pero por ahora los países subdesarrollados (que siempre me ha sonado la palabrita a “tarados”) pueden seguir formando obreros especializados (lo que incluye por cierto a todos los “profesionales”), que engrosen las filas de “desempleados” dispuestos a agradecer infinitamente la oportunidad de poder arrastrarse y jalarle aunque sea una bola al capataz de turno.

Habrá que repetir que mientras los medios de comunicación dieron paso y a la vez llegaron de la mano del siguiente paso: la globalización; el capitalismo industrial logró imponerse y reproducirse usando exitosamente la escuela, la religión y las leyes. El hecho de que “todos” miren hacia “uno”; el hecho de que “unos” saben y “todos” aprenden o de que los “alumnos” son una pizarra en blanco o de que hay un “programa de estudios” al que todos deben acceder al mismo tiempo, supone que todos son iguales. Y es que todos los obreros son iguales: obreros. La industrialización se hizo sobre la vida de las personas, sobre la independencia de las personas, sobre la libertad de criterio y de expresión de ese criterio de las personas. Y para eso sirve la escuela. Para preparar bien a todos los obreros: para que supieran quedarse callados, no perdieran mucho tiempo en el baño ni en la conversa ni en el pensamiento ni en la comida, obedecieran a los capataces, hicieran sus trabajos sin chistar y agradecieran profundamente por tenerlos.

Es por ello que un planteamiento verdaderamente revolucionario, es decir, que realmente pretenda cambiar el estado de cosas, el modo de producción a modo de vida, debe hacer una reflexión seria sobre las tres maneras preferidas por la industrialización de imponer la ideología. Y como siempre un largo camino comienza con un primer paso, habría que comenzar por LA EDUCACIÓN. La educación no debe seguir escolarizando (se puede leer estandarizando), es decir, no debe seguir sirviendo a los dueños de los grandes capitales para organizarles la mano de obra; la educación debe combatir la división del trabajo en la mente de los individuos y por tanto en el ser social y por tanto en la conciencia social. La educación debe estimular la curiosidad, las diferencias, la variedad, la necesidad de cambios. La educación debe reinventarse constantemente, tal como se reinventa el conocimiento. Y cómo reinventamos la educación?

Se debe desistir de la idea de especializar cada vez más la educación, convirtiendo a la gente que estudia en especialista en tal o cual materia. Para ello, la educación básica que es el más potente disuasivo de la curiosidad y de la necesidad de aprender y descubrir cosas, debe transformarse. Se debe repudiar la idea de formar específicamente para “un perfil”, de modo que cuando la persona esté a la búsqueda de algo que hacer con su vida descubra que si no tiene “un perfil” no tiene oportunidades. Tener “un perfil” se convierte en la nueva frontera entre lo permitido y lo que no; para ser vendedora de pantaletas en una tienda de pueblo te piden el curriculum a ver cuál es tu perfil. Así, los curiosos o los toderos o los manitas, que son los personajes que resuelven todo porque tienen la disposición vital de resolver problemas porque tienen curiosidad por el conocimiento, están condenados al basurero de la sociedad, porque no tienen “un perfil”.

Los programas de estudio fijo deben dar paso a las necesidades intelectuales que tienen las personas y las comunidades y las sociedades a diferentes niveles. No se puede obligar a todas las personas de una edad determinada a aprender un tema determinado, porque cada persona DEBE tener intereses epistemológicos distintos, tal como cada personas TIENE pulmones distintos unos de otros; y lo único que se logra con la educación formal es fastidiar al que está adelante y expulsar al que viene atrás. El principio de la estandarización ha llevado a la gente a tratar todos los problemas con las mismas soluciones, dando como resultado que la mayoría de las soluciones no solucionan sino los problemas de los dueños de los grandes capitales.

Y definitivamente la creación de un modo de vida no está en manos de los capitalistas; en las manos de los revolucionarios de verdad; no de los que están cuidando el puesto de los de arriba y de los de abajo; ni de los que están pensando en “acomodarse” por si acaso. Sino de los que buscan, porque siempre han buscado desesperadamente transformar el modo de producción en modo de vida, para que todos dejemos de ser obreros-máquina y podamos ser gente.

viernes, 23 de marzo de 2012

Las mujeres y el cuero seco


Cuando yo estudiaba bachillerato se decía que la parte X del gen era la que determinaba el sexo de la persona, por lo tanto, eran los hombres los que lo hacían, porque nosotras somos YeYe. Yo no sé si esto seguirá siendo de esta forma, pero se que en mis familias, lo que predomina son las mujeres, lo cual podría tener su explicación en que todas las mujeres de mi familia se consiguen hombres genéticamente hembreros (lo cual podría explicarse con la química de las feromonas y esas cosas); pero también podría tener su explicación en que eso no es así y somos las mujeres las que determinamos el sexo. En todo caso, en mi vida predominan las mujeres.

Y es que, oh sorpresa, en la vida de todos los venezolanos predominan las mujeres. Hay una diferencia significativa entre las familias venezolanas de muchas generaciones y las familias que viven en el país, pero que son intrínsecamente extranjeras, por ejemplo europeas o sureñas. Todos hemos visto que las parejas de europeos, sobre todo del sur del continente, que son los que llegaron aquí en oleadas, conforman grupos familiares en los que se gritan, se tiran peroles, se insultan y se vejan unos con otros y sin embargo, permanecen juntos hasta que la muerte los separa. Es tanto que mi primera suegra española le gritaba a su hijo, mi marido, con alguna frecuencia: “eres un hijo de puta!!!” mientras yo pensaba “si usted lo dice, en ambos casos será”.

Las mujeres venezolanas en cambio, no se calan a los hombres que creen idiotas (y hay muchos sentidos en que un hombre puede tener esa cualidad) y los botan a la calle y se quedan solas levantando a sus hijos. Hace treinta años leía un el resultado de un estudio hecho por un sacerdote jesuita en un barrio de Petare en Caracas a lo largo de muchos años de su lucha allí y él llegaba a la conclusión de que las madres son las que hacen la vida de los venezolanos, porque es poco el padre que permanece en dichos hogares, entre otras cosas porque las mismas mujeres los echan a la calle. Y el censo de finales del 2012 demuestra que todavía subsiste la misma situación: el 73% de los hogares venezolanos está soportado en los hombros de las mujeres de esos hogares.

Eso no significa que las mujeres hayan logrado reivindicación alguna; solo significa que en Venezuela todo el peso de la sociedad está sobre los hombros de las mujeres y no tienen apoyo alguno de los hombres, que deberían cargar al menos con la mitad de la carga de la sociedad. Eso no es bueno ni malo en sí mismo, como nada en la vida lo es. Eso solo es lo que sucede, la realidad. Ahora bien, las preguntas que yo me hago desde que hago razonamiento al respecto es: ¿cuál ha sido el resultado sociológico de que esto suceda?, ¿cuál es el componente sociológico de la familia venezolana que permite que esto tenga siglos funcionando de esta forma y no haya cambiado por más que los programas de primaria martillen y martillen que la familia está compuesta de madre, padre e hijos?.

Ya a estas alturas creo tener algunas respuestas. El capitalismo convirtió en hombre-máquina al hombre proletario para poder adueñarse sin consecuencias costosas de su fuerza de trabajo. Pero la mujer, que no disponía de la misma cantidad de fuerza bruta que el hombre, siguió siendo esclavizada hasta el mismo día de hoy, porque no era muy rentable tenerla manejando máquinas que requerían una capacidad física que las excedía. Y así, mientras las fábricas y los ejércitos compran la mano de obra de los hombres, dichos hombres esclavizan la mano de obra femenina con la explicación de que son ellos los que proveen la manutención del hogar. Es así como yo he conocido mujeres que aceptan que les digan que la plancha o la lavadora de ropa que trajeron a su casa el día de su cumpleaños es su regalo: el regalo, supongo yo que es el mensaje, que el hombre les está haciendo menos pesado su trabajo esclavo.

En el momento en que entendí eso entendí automáticamente porqué a la mayoría de las mujeres del mundo no les gusta el sexo y entienden que es una herramienta más de trabajo. Así es como se encuentran miles de mujeres que hablan de “mientras no me cambie el carro no se la doy”, o “estoy brava con él, por eso no se la voy a dar”. Se da entonces la dialéctica del amo y el esclavo, que evidentemente no se da en el capitalismo, porque ya no hay más amo ni esclavo, sino capitalista y proletario, uno que compra la fuerza de trabajo y otro que la vende cuando encuentra a quien. A diferencia de lo que pasa en los hogares, en los cuales la relación esclavista convierte al hombre en el amo que depende del esclavo para tener sexo con cierta frecuencia y a la mujer en la esclava que depende de la voluntad del amo para poder subsistir.

En Venezuela hay una circunstancia especial: nunca ha habido industrialización, con lo que el pobre nunca ha sido proletario vendedor de su fuerza de trabajo al capitalista y la mujer nunca ha sido esclava de un amo. Porque el modo de producción en Venezuela pasó de ser feudal a ser capitalismo financiero dependiente de la renta petrolera. Entonces el hombre venezolano pasó de ser campesino dueño de sus instrumentos de trabajo a ser representante de una pequeña-burguesía extremadamente depauperada, que no tiene capitalista a quien vender su fuerza de trabajo por la inexistencia de industrias, pero que vive en una sociedad en que el poder adquisitivo ha sido históricamente altísimo, en comparación con otros países, por lo que el comercio de todo tipo y tamaño era una opción económica muy viable. Y qué pasó con las mujeres? También pasaron de campesinas a comerciantes.

De esta forma, las mujeres venezolanas que no necesitaban ni han necesitado nunca de sus pares hombres para subsistir, sino que lo que han necesitado es semen para reproducir sus genes, recogen y botan a los hombres a conveniencia, después que tienen los hijos que han decidido tener. Por supuesto, ello supone una situación emocional confusa, sobre todo al enfrentarse a los paradigmas mundiales de la cultura, según los cuales los hombres escogen el vientre para sembrar su descendencia y proveen la seguridad de su crecimiento y reproducción, mientras que las mujeres hacen que esa descendencia crezca y se reproduzca. Así las mujeres venezolanas inconcientes de su verdadera esencia, viven un resentimiento que no les pertenece y sienten culpabilidad por el goce de su sexualidad, que en realidad disfrutan porque está poco relacionada con el poder.

Y siendo que esa mujer es la que crea la venezolanidad, yo creo que eso es lo que ha hecho que seamos como decía uno de los líderes políticos de nuestra historia: “…como un cuero seco, lo pisas por un lado y se levanta por el otro.” Es que no tenemos conciencia del modo de producción capitalista que rige al mundo; tenemos un concepto de las relaciones de poder y de las relaciones de producción de la vida material con unos niveles de independencia infrecuentes por decir lo menos.

Supongo que es por eso que era muy poco probable que aquí llegáramos a profundizar las contradicciones de las fuerzas productivas para hacer la revolución. Sería fantástico que los intelectuales se dedicaran a sistematizar las experiencias de este proceso para que algún día alguien pudiera entender cómo fue que llegamos a lo que hemos llegado.

miércoles, 21 de marzo de 2012

21 de Marzo: Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial

Texto y logo que aparecen en el sitio web del "SENG-Servicio de Enlace de las Naciones Unidas con las organizaciones no gubernamentales", lo que nos hace sospechar de su intencionalidad. En todo caso, hay que seguir sumando esfuerzos en contra de la discriminación racial en el mundo, aún en contra de nuestro propio endoracismo.


"El 21 de marzo de cada año se celebra el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial. Este día fue establecido en 1966 por la resolución 2142 (XXI) para conmemorar la ’Masacre de Sharpeville’ (1960) en Sudáfrica, donde 69 personas que participaban en una demostración pacifica fueron asesinadas. La tragedia llamó la atención internacional y marcó un paso importante para la lucha contra la discriminación racial.

El Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial apunta a subrayar las consecuencias negativas de la discriminación racial y la necesidad de combatirla. Este año, el día fue dedicado a luchar contra la discriminación racial hacia Afrodescendientes. Este enfoque refleja la promulgación de 2011 como el año internacional de los afrodescendientes. Navi Pillay, la Comisaría de la ONU para Derechos Humanos, dijo que este año ofrece una oportunidad única para doblar los esfuerzos para combatir el racismo, la discriminación racial, la xenofobia, y la intolerancia que afecta a los Afrodescendientes en todos los países.

El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, en su mensaje para celebrar el día recalcó, "la discriminación de que son objeto los afrodescendientes es perniciosa. A menudo, están atrapados en la pobreza en gran medida a causa de la intolerancia, y encima se utiliza la pobreza de pretexto para excluirlos todavía más. Muchas veces, no tienen acceso a la educación a causa de los prejuicios, y luego se alega su insuficiente instrucción como motivo para negarles puestos de trabajo."

El Secretario General hizo hincapié a que las políticas y las actitudes públicas que perpetúan el racismo deben ser abordadas. Por consecuente, el instó a los Estados Miembros, las organizaciones internacionales y no gubernamentales, los medios de información, la sociedad civil y a todas las personas a "participar activamente en la promoción del Año Internacional de los Afrodescendientes y a combatir mancomunadamente el racismo cuando y donde surja".

Varias actividades y eventos tomaron lugar alrededor del mundo para celebrar este día. En Ginebra se presentó la película "Defensa 1464", la cual recuenta la historia de inmigrantes Afro-Ecuatorianos en Argentina y su lucha para establecer un centro cultural que reconozca y celebre la afrodescendencia en la región. En Europa se estableció la semana en contra del racismo. Dentro del alcance del año internacional de los afrodescendientes, la señora Pillay, publicó un informe sobre la Conferencia de Durban la cual incluye varios testimonios de victimas de racismo y explica las problemáticas de discusión en la conferencia.

La Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia

En el 2001 la primera Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia tuvo lugar en Durban, Sudáfrica. De esta conferencia surgió la Declaración y el Programa de Acción, un documento orientado a la acción y que propone medidas concretas para combatir el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y la intolerancia. En abril 2009, la conferencia de examen de Durban (Durban II) examinó el progreso global para derrotar el racismo y concluyó que aún queda mucho por hacer. Sin embargo, la conferencia produjo un compromiso renovado internacional hacia la agenda en contra del racismo.

La conferencia de examen (Durban III) tendrá lugar en septiembre de 2011 en la sede de la ONU en Nueva York."

viernes, 16 de marzo de 2012

La crisis como estructura

La “crisis de 1929” en Wall Street sería el kick-off de la hambruna que finalmente llevó al mundo entero a involucrarse directa o indirectamente en una guerra. Con la llamada II Guerra Mundial el capitalismo daría su próximo gran paso: un salto geométrico que transformaría su base industrial en financiera y dirigiría el mundo hacia un nuevo orden económico, que se caracterizaría por la hegemonía del poder ubicado físicamente por ahora, en Estados Unidos de América. Hay que recordar que la ONU se conformó con apenas 51 países, porque la mayoría de los territorios del mundo eran colonia de las grandes potencias europeas y 21 de ellos estaban bajo la égida de Estados Unidos que los había organizado en la Unión Panamericana luego OEA.

Pero, por qué fue y sigue siendo necesaria la guerra? Porque la gente es finita y cotidianamente no necesita tantos productos como para que la industria se desarrolle infinitamente. La industria de productos para el desarrollo de la vida tiene un problema: la gente tiene un nivel de saturación y un nivel de poder adquisitivo máximo, que hace que la industria de las cosas, por mucha publicidad que se haga, se vuelva ineficiente. Y cuál es la industria que no depende de que a la gente le gusten los productos o no? Es la guerra. La guerra mueve los mercados de los alimentos, con sus correspondientes parafernalias como platos, cubiertos, bandejas, latas de refrescos, cigarros, drogas de todo tipo, pasando por la ropa, botas, lentes, morrales, camas, sábanas y todo tipo de facilidades médicas y farmacéuticas para la vida de los soldados en el terreno; hasta las armas, que incluye desarrollo tecnológico de armas bioquímicas, mecánicas, robóticas además de transportes con motores de todo tipo, radios, radares, satélites, estaciones de abastecimiento de energía nuclear, fósil, solar, eólica, etc. Esto es, la guerra necesita de industrias tan disímiles como motores para lavadoras para lavar sábanas y motores para supertanqueros para transportar petróleo.

Y por qué era necesario hambrear al mundo para conseguir el estado de guerra? Porque la gente que tenía un buen nivel de vida: trabajo, casa, derecho al voto, diversión, educación, no iban a estar dispuestas a entrar en guerra, porque no tenían el estado de ánimo necesario para crear una guerra. Es necesario que haya un estado de conmoción, un sufrimiento muy grande y perdurable, una fractura económica en las sociedades para que las gentes que forman parte de ellas estén dispuestas a ir a la guerra.

Cómo se lograba eso en Europa? Hambreándolos por varios años. Y cómo? Creando una crisis económica que lograra involucrar a todo el globo: la Crisis del ’29. La llamada Crisis del 29 fue una estafa estruendosa llevada a cabo por los artífices del capitalismo a través de la Bolsa de Nueva York. Ya para finales del siglo XIX los capitalistas se habían dado cuenta que las industrias estaban a punto de alcanzar su tope de crecimiento y tenían que inventar el próximo paso del sistema económico: era convertir definitivamente al dinero en la mercancía de más valor. Así empezó a crecer la especulación en la Bolsa de Valores. Pero todos los inversionistas se habían dado cuenta de ello y el dinero empezaba a dispersarse, cambiando de manos muy rápidamente, lo que había que detener. Los grandes capitales empezaron a guiar el comportamiento del mercado y el día decidido a la hora decidida la avalancha de ventas hizo que los grandes se deshicieran de las acciones basura, lo que provocó la caída abrupta del mercado justo antes del cierre del día. Cuando la Bolsa abría al día hábil siguiente todos los que no eran dueños de los capitales rancios del mundo se dieron cuenta sin alternativa que estaban quebrados. Con ellos se fueron empresas financieras o no del mundo entero. Y así el mundo se encontraba de un día para otro en la peor crisis económica de la historia.

Los “países industrializados” (nótese que ahora se llaman “del Primer Mundo”) como Alemania, Rusia, en menos medida pero también Inglaterra, se sumergían en la más abyecta de las pobrezas y sus ciudadanos comenzaban a padecer de cruentas necesidades que los llevaba a protestar. Marx había dicho que en esta situación los proletarios de los países que habían disfrutado de las mayores riquezas, ahora enfrentados furiosamente a grandes privaciones, se sublevarían ante sus patronos y harían la revolución. Se había equivocado. Los proletarios de los países industrializados serían convencidos por medio de la propaganda, de que el origen de sus males no era el capitalista que los robaba a diario, quedándose con el producto de su fuerza de trabajo; sino que el culpable de su hambre era siempre un extranjero: primero los comunistas, después fueron los terroristas, los musulmanes, pero en última instancia se podía pensar hasta en los extraterrestres.

El caso de los judíos como alien del pueblo alemán fue probablemente una feliz casualidad para los capitalistas rancios. Hitler, que fue un producto creado por los grandes capitales para encauzar en Alemania el descontento causado por el hambre y para estimularlo si la efervescencia no alcanzaba los límites necesarios para causar un buen disturbio, tenía un complejo causado probablemente por un episodio personal de la niñez, que le provocaba una aversión irracional hacia los judíos, lo que causó que lo que en principio era una animadversión planificadamente dirigida hacia los comunistas, se transformara en una persecución enferma por los creyentes de esa fe. Es así como los primeros años de la década de los treinta del siglo XX los judíos ricos y/o famosos salieron de Alemania con ruta hacia Inglaterra unos y muchos hacia Estados Unidos, donde se establecieron con sus familias, sus capitales los unos y los otros con sus mentes brillantes en las universidades más famosas y ávidas de cerebros que hasta ese momento no se habían sentido tentados a radicarse en el mundo anglosajón, en el que vivirían hasta el fin de sus días. Pero con el exterminio de los judíos pobres en el Tercer Reich, los grandes capitales del mundo lograrían acelerar lo que habían buscado desde principios del siglo XX, que era apoderarse de un pedazo de tierra enclavada en el centro del Medio Oriente, lo que garantizaría definitivamente el control del suministro del petróleo del norte de África y el seguimiento exhaustivo de los movimientos de naciones grandes con ansias de poder y capacidad industrial de desarrollo, como lo eran en su momento China, la recién independizada India y sobre todo la Unión Soviética.

Lo importante de ese concepto de “alien” era que siempre era otro, que aunque se pareciera a ti y tu no tuvieras ningún indicio de que ese otro no era como tu, en realidad no era como tu: porque te lo decía la prensa.

En adelante la prensa pasaría a ser, tal como lo vio claramente Orson Welles, la principal industria a cuidar. Era muy importante que “la libertad de expresión” fuera una idea que estuviera bien situada en el imaginario colectivo como una necesidad de la gente común, aún cuando la verdad es que la libertad solo existía para los dueños de los medios de difusión de las ideas imperantes. Y también era muy importante convencer a la gente de que lo que decían los periódicos y los noticieros es la verdad, porque ellos son los garantes de la libertad de expresión. Y había que crear una “industria de la diversión” que ayudara a esparcir la idea de que lo que se decía a través de las pantallas, primero de cine y después de televisión, era solo la verdad y nada más que la verdad. Así se formaría la corriente de pensamiento de que cualquiera que atacara a los medios de difusión de las ideas imperantes estaba atacando a los “medios de comunicación de la verdad”, por tanto estaba atacando la libertad de expresión: así tienes entonces identificados a los comunistas, terroristas, musulmanes o extraterrestres.

Este momento pareciera tener mucha similitud con aquella situación, porque China, India y Rusia con economías industriales que han crecido demasiado para el gusto de los capitalistas y sus pueblos están elevando sus niveles de vida suficientemente como para empezar a exigir mayor crecimiento cada vez. Pero a la vez, las oligarquías de esos países se dado cuenta que los grandes capitalistas del mundo pretenden aglutinar todo el capital que sea posible en sus arcas y así manejar al mundo desde una perspectiva unipolar, en que todos los demás (naciones y empresas) queden a cargo de la hegemonía occidental. Entonces la solución es hambrear suficientemente a sus pueblos para volver a culpar de ello a los extranjeros, que probablemente serán los rusos y los chinos, para que tengan la disposición emocional de entablar una guerra de proporciones importantes. Solo que en este caso los grandes capitales no pueden instalarse en una guerra abierta entre potencias, porque todas son nucleares y correrían el riesgo de desaparecer.

La solución entonces será hacer la guerra por intermedias naciones, lo que terminará por desestabilizar una buena parte del mundo y el que aguante más será el que gane. Ya veremos.

jueves, 15 de marzo de 2012

La pequeña-burguesía venezolana


En los países serios la política exterior es una de las patas fundamentales de la política estratégica nacional. En Venezuela, sin embargo, tal como dice un periodista venezolano con una lengua muy viperina, los funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores fueron siempre los familiares tarados de los dirigentes partidistas. Eso se comprueba fácilmente con una revisión rápida del Archivo Histórico del Ministerio. Solo por poner los ejemplos más cercanos que tenemos de estados con cierto nivel de organización, podemos nombrar las Cancillerías de Brasil, Argentina y México. Mientras en Venezuela se enviaban a representantes diplomáticos de nivel de embajadores plenipotenciarios con credenciales que tenían errores ortográficos (eso sí, con una caligrafía bellísima); en esos países hermanos estaban preparando a los funcionarios de todo nivel para conformar un organismo capaz de hacer análisis de lo que estaba pasando, en función de lo que se necesitaba, para dar recomendaciones ad hoc.

Y no es precisamente que las Cancillerías de esos países estuvieran dirigidas por soñadores de ideas revolucionarias que pretendieran que las relaciones internacionales entre países se dieran en función de hacer las vidas de los pueblos más amables, no. Eran funcionarios del Estado burgués, que estaban dedicados a la tarea de vigilar que los capitales privados tuvieran toda la protección posible, para que pudieran desarrollarse de manera creciente y productiva: es decir, eran funcionarios del estado capitalista al servicio del capitalismo. Pero eran personas entrenadas para actuar de acuerdo a una planificación estratégica, que estaba por supuesto previamente acordada (proteger la acumulación de los capitales en manos de los capitalistas nacionales) y que se dedicaban con tesón y dedicación a hacer el trabajo por el que les pagaban. Porque además creían fervientemente que con ese trabajo estaban poniendo su granito de arena para que el estado nacional, al que orgullosamente pertenecían, funcionara cada vez mejor.

Es así como vemos que en esas Cancillerías hay organismos de investigación que se han dedicado toda la vida a hacer su trabajo: la investigación. Y eso para qué?. Pues porque los análisis de la geopolítica del momento, en los que se incluían análisis históricos del tema en cuestión, pero también análisis económicos y análisis políticos, permiten saber cuáles alianzas había que evitar, cuáles había que propulsar y cuáles había que poner en el congelador mientras llegaba un tiempo mejor. Para ello hay detrás estudios de estrategia de guerra, estudios de economía clásica y de economía política, estudios de sociología y hasta estudios de actualidad política. Mientras esas investigaciones estaban siendo hechas por los académicos de las relaciones internacionales de esos países, que eran financiados por el Estado y que tenían todas las facilidades para hacerlo, porque esos eran temas clave para la elaboración de las políticas a tomar, en Venezuela los diplomáticos estaban haciendo análisis profundos sobre la conveniencia de comer la crema de camarones con un cubierto de mayor dimensión o no.

Las Cancillerías nombradas tienen en la actualidad sendas páginas web en las que se publican algunos de los trabajos que están haciendo sus especialistas y lo que son guía de muchos estudios latinoamericanos de la historia de las políticas exteriores de estos países. A algunos nos da cierta envidia cuando se lee en cada uno de los eventos internacionales que Argentina y Brasil, por ejemplo, han tenido una posición unívoca en casi toda su historia, que han obedecido a una política exterior bien definida y que tiene que ver con lo que nosotros llamamos el “nacionalismo” de sus oligarquías. En realidad yo creo que tiene que ver con la necesidad de no desaparecer, más que con nacionalismos. Pero sea por lo que sea, las oligarquías nacionales de esos países han tenido una estrategia política desde siempre, lo que ha hecho que ellos se conviertan en las potencias del continente.

Mientras tanto Venezuela no tiene oligarquía. No se si porque nunca existió, porque Boves acabó con ella o porque la que en algunos momentos de la historia del país estuvo a punto de surgir fue tan idiota que no supo planificar su existencia futura. Y le regalaron a las grandes transnacionales las dos lochas que en algún momento hicieron sus progenitores para ir a gastárselas en Miami, viviendo como cubanos de tercera y pasando la vejez como pobres viejos en decadencia, que alguna vez fueron pequeño-burgueses y degeneraron hasta convertirse en pedigüeños de postín.

Y por cierto, no es que ahora esté sucediendo algo determinantemente distinto. La pequeña-burguesía venezolana, bolivariana o no, sigue siendo increíblemente estúpida.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Si una manzana tuviera el aspecto de un sapo

Si una manzana tuviera el aspecto de un sapo, oliera a perro y sonara como una campana, ¿seguiríamos llamándola manzana?. No, verdad?. Entonces ¿por qué seguimos llamando Capitalismo a un sistema en que la mano del mercado fue cercenada hace mucho tiempo; los oligopolios son la única forma de hacer negocios; no es posible la competencia real; y no importa si existen o no consumidores?.

Los estudiosos del marxismo leímos y discutimos hasta el cansancio lo que se entendía en los escritos de Marx que eran las premisas fundamentales del capitalismo:
1. El capital proviene de la acumulación
2. La acumulación se alimenta fundamentalmente de la plusvalía
3. La plusvalía es la diferencia entre lo pagado a los trabajadores y lo cobrado por los productos que ellos producen
4. Los productores y los consumidores conforman el mercado
5. La competencia entre productores controla el mercado: a mayor oferta, bajan los precios mientras que a mayor demanda, suben

Ahora bien, a partir de la Segunda Guerra Mundial en que se puso en práctica el nuevo orden económico internacional pactado en Bretton Woods, los grandes capitales mundiales, que hasta ese momento venían creciendo en una serie aritmética, dieron un salto gigantesco, cuando empezaron a acumularse geométricamente, al descubrir que el negocio financiero puede llevar a la acumulación a niveles nunca supuestos por la industrialización. A partir de ese momento, las llamadas “crisis del capitalismo” han estado a la orden del día, y los críticos del sistema han llenado millones y millones de páginas argumentando en cada oportunidad que el sistema está a punto de implosionar o de explotar, que ya no aguanta más, que ahora si es verdad que el capitalismo está a punto de acabar, que estamos a un paso de acabar con él.

Marx incluso predijo que el salto hacia el socialismo solo era posible hacerlo en los países industrializados, porque era allí que el proletariado se hallaba enfrentado más directamente a las diferencias sociales que causaba la explotación y la plusvalía. Era por eso que llamaba a los proletarios del mundo a unirse y no a los campesinos ni a los empleados domésticos ni a las mujeres ni a los estudiantes. Los proletarios tenían la posibilidad de entender el funcionamiento perverso del capitalismo como ninguna otra clase social y eran lo suficientemente numerosos como para poder enfrentarse a los capitalistas y hacer la revolución.

Sin embargo, a raíz de cada una de las “crisis del capitalismo” no hemos visto que haya siquiera un llamado de los proletarios a unirse. Al contrario, mientras los llamados por Marx “pequeño-burgueses” tienden a encerrarse en el sufrimiento inmenso que causa haber detentado una parte del capital o por lo menos haber disfrutado de las bondades de tenerlo y perderlo y suelen suicidarse o sencillamente desaparecen de la vida de sus antiguos copartidarios; los pobres o los llamados proletarios no tienden a juntarse o a unirse, sino que siguen en sus caminos de pobreza, compitiendo unos contra otros por el reparto de las migajas que quedan, hasta que no hay más migajas y sencillamente empiezan a morirse de hambre como moscas.

Eso cuando los capitalistas no han decidido que hay demasiadas personas en el mundo y que tienen que acabar con unas cuantas que sobran. Porque cuando eso sucede, lo que hacen los grandes capitales es crear un “casus belli” y se inventan una guerra, que sirve para reactivar el negocio industrial y además sirve para demostrar a los pobres y a los ricos de todos los países, que los grandes capitales pueden hacer lo que sea con la vida de quien sea en el momento que lo decidan. Y así acaban con unos cuantos millones de personas en un tiempo relativamente corto y con el mínimo de esfuerzo, y además acaban con la doctrina china de la guerra, que dice que la guerra mejor ganada es la que se evita.

En el mercado inmobiliario del mundo hay en este momento muchas ofertas que duran meses sin siquiera la curiosidad de algún posible comprador. Eso debería tener como consecuencia la rebaja de los precios de esos productos. En vez de eso, hemos visto como en el mundo el precio de los inmuebles no ha bajado ni un dólar: todo lo contrario, siguen en aumento!!

Una rosa es una rosa es una rosa es un poema que puede resultar bello. Pero pareciera que el capitalismo que estudiamos en Economía Política no es el capitalismo que en realidad es. No será que no ha habido “crisis del capitalismo”, sino que el comportamiento del capitalismo es “por crisis”?.

Mientras sigamos pensando que el problema es cambiar el Modo de Producción capitalista por otro Modo de Producción estaremos equivocados. Debe haber una manera de transformar un Modo de Producción en una forma de vida, en Vivir Bien, Vivir Digno, Buen Vivir o como sea que lo llamaran los originarios de todas partes del mundo al vivir humano.

jueves, 8 de marzo de 2012

El día que el capitalismo graciosamente nos cedió


Luchemos porque el mundo se feminice cada día más; y luchemos contra el machismo que llevamos cada una de nosotras en nuestras entrañas, que contribuye todos los días a hombrizar el mundo, es decir a que el Capitalismo se reproduzca a cada minuto en nuestras mentes y en las de nuestros hijos y en la de los hijos de nuestros hijos.

¿Que si hay algo que proteger?

¿Que si hay algo que proteger?
Los niños

Las mujeres

Los animales