martes, 11 de octubre de 2011

Un MODO DE VIDA (el cambio que debemos buscar)


El capitalismo no es una ideología, ni una forma de vida, ni un sistema de pensamiento. El capitalismo no es una visión del mundo, ni un estado de cosas, ni una manera de organización social. El capitalismo es un MODO DE PRODUCCIÓN. Producción: de producir, de construir, de fabricar: productos. El capitalismo es un sistema que está diseñado para que se elaboren y se vendan PRODUCTOS; y esos productos pueden ser casas, armas, computadoras, lavadoras, libros, teléfonos celulares, aviones, tanto como trabajo de gente, pensamientos, compromisos, sueños, creencias, historia, vida. TODO está en venta, porque todo se puede producir, todo puede ser elaborado y todo puede ser vendido … y comprado.

Es por eso que es vital que se comprenda que la lucha es CONTRA EL CAPITAL y el modo cómo se produce, no contra una manera de hacer política. No estamos en guerra contra los gringos o contra el gobierno de los estados unidos o de cualquier otra nación del mundo; ni estamos en contra de la derecha porque somos de izquierda. NO!! Nuestra guerra es contra el capital acumulado, contra la explotación de las inmensas mayorías, contra el trabajo asalariado y la plusvalía, contra la distribución injusta del producto de los recursos del mundo. Nuestra lucha es por la justicia, por la vida, por la gente, por el amor. Nuestra guerra no es contra una nación: nuestra guerra es contra los ricos de todas las naciones. Porque no es una nación la que causa las injusticias, es el capital acumulado en pocas manos lo que las causa.

Es por eso que tenemos que tener claro cómo funciona el capitalismo. El capital no se radica en los estados del norte del planeta, así como los ricos no lo hacen; porque los ricos tienen suficiente dinero para tener casas en todas partes del mundo y negocios en todo el globo. Además los ricos se casan entre ellos, lo que legaliza por consanguinidad las varias nacionalidades. Porque así funciona el capital, se asocia, se llama, se junta; dinero llama dinero, dicen. Así funciona el capital. Excluye a todo aquello que no es capital.

Los capitalistas pueden explotar, expoliar, robar, matar; el capital sirve para comprar cualquier cosa que pueda ser comprada, que en el capitalismo es todo, desde carros hasta conciencias, porque el modo de producción se construyó de tal manera que se aseguró que la base material determine la ideología y la ideología domine la base material. Así las leyes, la academia y la iglesia se encargan de hacernos creer que todo lo que sucede de la manera como los ricos determinan que suceda, pasa porque ha sido así desde siempre o porque es natural que sea así o porque lo quiso dios. Hay por supuesto una explicación para cada quien: para los rebeldes están las leyes, para los curiosos está la ciencia y para los débiles la religión. Todo está contemplado.

Entonces hay que resistir. Hay que resistirse a obedecer, hay que resistirse a estudiar, hay que resistirse a creer. Hay que resistirse a odiar. Lo único que nos puede salvar es la resistencia del AMAR!! Lo que puede salvar la vida humana es que logremos que nuestro primer impulso automático ante todo evento sea cooperar, solidarizarse, amar. Porque el cambio no puede ser de un modo de producción a otro nuevo modo de producción, que es la respuesta creada por el mismo capitalismo a las protestas de la resistencia. El cambio tiene que ser de un modo de producción a un MODO DE VIDA. La vida es a donde debemos tender, lo que debemos perseguir, lo que debemos buscar.

Y solo lograremos VIDA si dejamos de pensar en productos, en la venta, en la transacción. Solo lograremos VIDA si nos dedicamos a VIVIR bien, vivir VIVIENDO. Si nos conectamos con nuestra feminidad, con la sustentabilidad de la vida, con el amor del planeta, con la madre, con la tierra.

¡Permitamos que nuestra vida se vacíe de productos y se llene de VIDA!

martes, 4 de octubre de 2011

Sobre Nixon



Sam Byck - "El asesino"


A alguien se le podría ocurrir la peregrina idea de que yo pudiera escribir sobre algún que otro idiota que corrió con la buena o mala suerte de que los padres decidieran denominarlo con el nombre de algún personaje que circunstancialmente ha tenido cierta relevancia en la historia. Eso sería un error. La verdad es que yo tengo demasiadas cosas que leer y muchas más que reflexionar, para perder el tiempo y espacio en amebas que pasan por la vida con forma de gente. Dicho esto, probablemente está demás decir que en este artículo hablo de Nixon: Richard Nixon.

Resulta que el único error del Sistema pareciera haberse apellidado Kennedy. No porque alguno de ellos tuviera en mente la justicia social ni nada de eso, porque eran ricos y como tal, creían en la competencia. No, no fue porque fueran buenos; fue porque eran arrogantes y pendejos, que es siempre una pésima combinación. Lo que pasó con los Kennedy es que tenían tanto dinero que pudieron comprar la elección y “colarse por los palos” en la presidencia, sin saber que el Presidente de Estados Unidos es un cargo que no se gana por casualidad, sino tras intensas negociaciones entre los mismos. Nunca vieron más allá de los árboles y quisieron actuar sin entender que la Presidencia del mundo es un empleo como cualquier otro y que los dueños del capital transnacional decidieron hace mucho tiempo contratar gobiernos que garanticen que ellos puedan seguir ganando, convenciendo a todos (por la razón o por la fuerza) de que trabajen en función de ello, sin hacer problemas: para eso hay “asesores” que le dicen a los Presidentes lo que se necesita que ellos hagan y en qué momento. Claro, en ese cargo la liquidación por despido no se cobra en dólares, sino en balas. Supongo que ya todo el que no es una lechuga tiene esto claro.

Lo que todavía el común de la gente no maneja bien es la historia del otro error del Sistema, que parece haber tenido consecuencias más importantes aún: se llamaba Richard Nixon. Nixon, que había sido electo como uno de los hombres de confianza de los amos, salió literalmente con un “chorro de babas”, cuando al tratar de controlar la inflación en la nación, plantó cara a todos los “asesores de la presidencia”, que siendo los empleados de confianza del poder financiero transnacional, siempre han sido los que dan las órdenes. Entonces sacó al dólar del patrón oro establecido en Bretton Woods, lo que trajo una “huída” de los capitales hacia la City, que causó la subida del dólar, por lo tanto el encarecimiento de los productos estadounidenses y un repunte de las finanzas británicas y una cuasi-catástrofe financiera en Wall Street. Además tomó unas medidas arancelarias de protección al mercado estadounidense contra el asiático y lanzó una campaña pública de ahorro energético, para proteger a la nación de la especulación de las empresas petroleras, que además tendrían que pagar un impuesto que no pagaban desde principios del siglo XX.

“Coincidencialmente” surgía Watergate, escándalo de poca monta, espléndidamente magnificado a la enésima potencia por uno de los periódicos consentidos del poder, que resultó en el impeachment del Presidente. Pero lo más coincidencial es que el mismo día que salió Watergate a la luz pública, descubrían a un tipo que tuvo la intención de secuestrar un avión para matar al Presidente. Me pregunto yo: no sería que el Presidente se enteró que ese fulano lo iba a matar y prefirió ser impeacheado por grabar a unos contrincantes, antes que ser impuesto de una condecoración post-morten? Hay quien dice que es mejor ser un cobarde vivo que un valiente muerto.

La generalidad de la gente cree que los demócratas son buenos y los republicanos malos, tal como creían que los estadounidenses eran los buenos mientras los soviéticos eran los malos. Si es que al final, el mito de la dialéctica vino a salir más bueno que la capa de Supermán (como decimos en español), que es por cierto uno de los protagonistas de todo este cuento.

¿Que si hay algo que proteger?

¿Que si hay algo que proteger?
Los niños

Las mujeres

Los animales