sábado, 31 de diciembre de 2011

La fiesta continúa

VIVIREMOS Y VENCEREMOS!!!!


Hoy es 31 de diciembre. Mañana será otro año.

El 2012 será la continuación de la fiesta que ha sido para las grandes mayorías el remozamiento de este país, que hasta hace menos de 10 años daba lástima y vergüenza.

Este año que viene, todos los adultos mayores de mi país tendrán su pensión POR PRIMERA VEZ EN LA HISTORIA!!!! Los discapacitados también y todos los niños comerán al menos una comida caliente, al menos una vez al día. La pobreza crítica desaparecerá.

Ojalá que la velocidad de construcción de casas sea la que se vió en este último semestre, que batió todos los records de la historia. Pero seguirá creciendo la necesidad de casas porque seguirá creciendo la población, porque la mortalidad seguirá decreciendo.

Toda la gente en Venezuela tendrá cada vez más derechos, sobre todo los que antes nunca tuvieron ninguno. Y los que siempre tuvimos, veremos que más gente se concientiza de su derecho a reclamar cada vez más sus derechos.

La historia deberá seguir su camino hacia tiempos cada día mejores. Hasta que se acabe la vida.

Que así sea!!!

martes, 11 de octubre de 2011

Un MODO DE VIDA (el cambio que debemos buscar)


El capitalismo no es una ideología, ni una forma de vida, ni un sistema de pensamiento. El capitalismo no es una visión del mundo, ni un estado de cosas, ni una manera de organización social. El capitalismo es un MODO DE PRODUCCIÓN. Producción: de producir, de construir, de fabricar: productos. El capitalismo es un sistema que está diseñado para que se elaboren y se vendan PRODUCTOS; y esos productos pueden ser casas, armas, computadoras, lavadoras, libros, teléfonos celulares, aviones, tanto como trabajo de gente, pensamientos, compromisos, sueños, creencias, historia, vida. TODO está en venta, porque todo se puede producir, todo puede ser elaborado y todo puede ser vendido … y comprado.

Es por eso que es vital que se comprenda que la lucha es CONTRA EL CAPITAL y el modo cómo se produce, no contra una manera de hacer política. No estamos en guerra contra los gringos o contra el gobierno de los estados unidos o de cualquier otra nación del mundo; ni estamos en contra de la derecha porque somos de izquierda. NO!! Nuestra guerra es contra el capital acumulado, contra la explotación de las inmensas mayorías, contra el trabajo asalariado y la plusvalía, contra la distribución injusta del producto de los recursos del mundo. Nuestra lucha es por la justicia, por la vida, por la gente, por el amor. Nuestra guerra no es contra una nación: nuestra guerra es contra los ricos de todas las naciones. Porque no es una nación la que causa las injusticias, es el capital acumulado en pocas manos lo que las causa.

Es por eso que tenemos que tener claro cómo funciona el capitalismo. El capital no se radica en los estados del norte del planeta, así como los ricos no lo hacen; porque los ricos tienen suficiente dinero para tener casas en todas partes del mundo y negocios en todo el globo. Además los ricos se casan entre ellos, lo que legaliza por consanguinidad las varias nacionalidades. Porque así funciona el capital, se asocia, se llama, se junta; dinero llama dinero, dicen. Así funciona el capital. Excluye a todo aquello que no es capital.

Los capitalistas pueden explotar, expoliar, robar, matar; el capital sirve para comprar cualquier cosa que pueda ser comprada, que en el capitalismo es todo, desde carros hasta conciencias, porque el modo de producción se construyó de tal manera que se aseguró que la base material determine la ideología y la ideología domine la base material. Así las leyes, la academia y la iglesia se encargan de hacernos creer que todo lo que sucede de la manera como los ricos determinan que suceda, pasa porque ha sido así desde siempre o porque es natural que sea así o porque lo quiso dios. Hay por supuesto una explicación para cada quien: para los rebeldes están las leyes, para los curiosos está la ciencia y para los débiles la religión. Todo está contemplado.

Entonces hay que resistir. Hay que resistirse a obedecer, hay que resistirse a estudiar, hay que resistirse a creer. Hay que resistirse a odiar. Lo único que nos puede salvar es la resistencia del AMAR!! Lo que puede salvar la vida humana es que logremos que nuestro primer impulso automático ante todo evento sea cooperar, solidarizarse, amar. Porque el cambio no puede ser de un modo de producción a otro nuevo modo de producción, que es la respuesta creada por el mismo capitalismo a las protestas de la resistencia. El cambio tiene que ser de un modo de producción a un MODO DE VIDA. La vida es a donde debemos tender, lo que debemos perseguir, lo que debemos buscar.

Y solo lograremos VIDA si dejamos de pensar en productos, en la venta, en la transacción. Solo lograremos VIDA si nos dedicamos a VIVIR bien, vivir VIVIENDO. Si nos conectamos con nuestra feminidad, con la sustentabilidad de la vida, con el amor del planeta, con la madre, con la tierra.

¡Permitamos que nuestra vida se vacíe de productos y se llene de VIDA!

martes, 4 de octubre de 2011

Sobre Nixon



Sam Byck - "El asesino"


A alguien se le podría ocurrir la peregrina idea de que yo pudiera escribir sobre algún que otro idiota que corrió con la buena o mala suerte de que los padres decidieran denominarlo con el nombre de algún personaje que circunstancialmente ha tenido cierta relevancia en la historia. Eso sería un error. La verdad es que yo tengo demasiadas cosas que leer y muchas más que reflexionar, para perder el tiempo y espacio en amebas que pasan por la vida con forma de gente. Dicho esto, probablemente está demás decir que en este artículo hablo de Nixon: Richard Nixon.

Resulta que el único error del Sistema pareciera haberse apellidado Kennedy. No porque alguno de ellos tuviera en mente la justicia social ni nada de eso, porque eran ricos y como tal, creían en la competencia. No, no fue porque fueran buenos; fue porque eran arrogantes y pendejos, que es siempre una pésima combinación. Lo que pasó con los Kennedy es que tenían tanto dinero que pudieron comprar la elección y “colarse por los palos” en la presidencia, sin saber que el Presidente de Estados Unidos es un cargo que no se gana por casualidad, sino tras intensas negociaciones entre los mismos. Nunca vieron más allá de los árboles y quisieron actuar sin entender que la Presidencia del mundo es un empleo como cualquier otro y que los dueños del capital transnacional decidieron hace mucho tiempo contratar gobiernos que garanticen que ellos puedan seguir ganando, convenciendo a todos (por la razón o por la fuerza) de que trabajen en función de ello, sin hacer problemas: para eso hay “asesores” que le dicen a los Presidentes lo que se necesita que ellos hagan y en qué momento. Claro, en ese cargo la liquidación por despido no se cobra en dólares, sino en balas. Supongo que ya todo el que no es una lechuga tiene esto claro.

Lo que todavía el común de la gente no maneja bien es la historia del otro error del Sistema, que parece haber tenido consecuencias más importantes aún: se llamaba Richard Nixon. Nixon, que había sido electo como uno de los hombres de confianza de los amos, salió literalmente con un “chorro de babas”, cuando al tratar de controlar la inflación en la nación, plantó cara a todos los “asesores de la presidencia”, que siendo los empleados de confianza del poder financiero transnacional, siempre han sido los que dan las órdenes. Entonces sacó al dólar del patrón oro establecido en Bretton Woods, lo que trajo una “huída” de los capitales hacia la City, que causó la subida del dólar, por lo tanto el encarecimiento de los productos estadounidenses y un repunte de las finanzas británicas y una cuasi-catástrofe financiera en Wall Street. Además tomó unas medidas arancelarias de protección al mercado estadounidense contra el asiático y lanzó una campaña pública de ahorro energético, para proteger a la nación de la especulación de las empresas petroleras, que además tendrían que pagar un impuesto que no pagaban desde principios del siglo XX.

“Coincidencialmente” surgía Watergate, escándalo de poca monta, espléndidamente magnificado a la enésima potencia por uno de los periódicos consentidos del poder, que resultó en el impeachment del Presidente. Pero lo más coincidencial es que el mismo día que salió Watergate a la luz pública, descubrían a un tipo que tuvo la intención de secuestrar un avión para matar al Presidente. Me pregunto yo: no sería que el Presidente se enteró que ese fulano lo iba a matar y prefirió ser impeacheado por grabar a unos contrincantes, antes que ser impuesto de una condecoración post-morten? Hay quien dice que es mejor ser un cobarde vivo que un valiente muerto.

La generalidad de la gente cree que los demócratas son buenos y los republicanos malos, tal como creían que los estadounidenses eran los buenos mientras los soviéticos eran los malos. Si es que al final, el mito de la dialéctica vino a salir más bueno que la capa de Supermán (como decimos en español), que es por cierto uno de los protagonistas de todo este cuento.

martes, 20 de septiembre de 2011

Historia de la sandía y los cuarenta presos palestinos

Este es de esos cuentos que hay que reproducir hasta más allá del cansancio. Y cuando llegue el cansancio, habrá que seguir.


Ameer Makhoul
ameermakhoul.blogspot.com



Traducido del inglés para Rebelión por Carlos Sanchis y revisado por Caty R.


El siguiente artículo fue escrito después del discurso del primer ministro israelí en la Conferencia Presidencial Israelí el 23 de junio de 2011. Durante su parlamento, Netanyahu anunció que Israel iba a imponer una serie de medidas para endurecer las condiciones de los presos políticos palestinos, declarando que “se acabó la fiesta”.

El viernes 24 de junio, a las 12:46 h., la administración de la prisión nos trajo, a los presos, una sandía. Era la primera sandía de 2011. Según las normas de la prisión a cada preso le corresponden 180 gramos de fruta diarios. Es uno de nuestros derechos básicos. Sin embargo hace unos días, como al parecer no había disponibilidad de fruta, nos dieron una cebolla cada uno como alternativa o compensación.

Todos compartimos la “fiesta de la sandía”. Cada sección, que contiene 120 presos, recibió un número total de tres sandias. Los presos están divididos en secciones separadas y asiladas según su procedencia: mientras que los procedentes de Jerusalén, la Palestina del 48 y el Golán conforman la primera sección, los de Cisjordania están en la segunda y nuestros compatriotas de la Franja de Gaza están en la tercera. Y no solo eso ya que también en las prisiones del sur los presos están divididos según la facción política a la que pertenecen y durante los últimos 4 años se les ha impedido recibir cualquier visita.

Por cada 40 presos correspondía la mitad de una sandia. Como siempre, tenemos un personal especial compuesto de presos que están encargados de distribuir la comida. Esta vez su tarea fue especialmente difícil: ¡Tenían que partir cada sandía en 40 partes iguales! Al final, cada preso recibió una pieza de sandia en forma de triángulo isósceles, cuyos lados iguales eran rojos y la base verde. Esta última –es decir, la corteza- formaba parte de nuestros 180 gramos diarios de fruta.

Nuestra experiencia de la sandia me trae a la memoria la popular historia de Alí Baba y los cuarenta ladrones. La analogía no es puramente numérica: en el cuento 40 ladrones fueron encerrados en una cueva –cuya entrada se selló por parte de magia- para ocultarse de la justicia. En cambio en nuestra vida sólo hay un ladrón que vive suelto. Nuestro ladrón sigue robando la libertad, una nación y un pueblo al encerrarnos tras las rejas. Pero cuando miramos al horizonte vemos que el mundo del ladrón se cierra sobre él lentamente.

Los crímenes de nuestro ladrón pueden exponerse y confrontarse. No estamos desilusionados, pero nuestras supuestas “fiestas” dentro de los barrotes de la prisión tienen un sabor, porque las preparamos nosotros mismos. Además no estamos huérfanos, fuera de los muros de la prisión está nuestro pueblo que lucha por la liberación ¿Hasta cuándo? Como presos y como pueblo, podemos responder a esa pregunta.

Traducido del árabe por Shadi Rouhana.

Ameer Makhoul es el director general de Ittijah, la Unión de Asociaciones de Comunidades con base árabe, una ONG que tiene estatus consultivo con la ONU, y presidente del Comité Público para la Defensa de la Libertad Política en el marco del Alto Comité de Seguimiento de Ciudadanos Árabes de Israel. Está preso en la cárcel israelí de Gilboa desde mayo de 2010.

Fuente: http://ameermakhoul.blogspot.com/2011/09/story-of-watermelon-and-forty.html

jueves, 1 de septiembre de 2011

Espanta-espantos



Esta talla es lo que recibe a la gente en la puerta de mi casa. Es una obra de arte, un espanta-espantos, una contra sagrada y un motivo de diversión.

Empieza septiembre, el mes de las brujas y de la magia blanca. Yo no creo en nada, pero de que vuelan, vuelan!

Felicidad !!!

miércoles, 24 de agosto de 2011

De fiesta!!!!


La Patria Grande está de fiesta. Es la época bicentenaria. Este año se cumplen 200 años del inicio de las luchas independentistas en nuestro país, pero el continente ya tenía unos cuantos años convulsionado.

Caracas se puso bonita, como nunca en mis años la había visto. Restaurada, limpiecita, cuidadita, ordenada. No ha dejado de ser violenta, un poco desalmada, metrópoli de ranchos y refugios, escandalosa, atravesada, ignorante. No ha dejado de ser MI Caracas. Pero en este bicentenario se ha vestido algunos momentos y en algunos sitios de ternura, de gentes, de orgullo, de fiesta.

Y es que si fuera perfecta ... no sería Caracas.

lunes, 16 de mayo de 2011

Un Viaje por la prosperidad

Venezuela y Colombia comparten en estos días uno de los inviernos más nefastos de la historia de los dos países. Este viaje fue en el pequeño espacio de tiempo que hubo de verano en el país. Ahora la cosa está un poco complicada, pero se sigue trabajando.



En el recorrido de tres mil kilómetros en estas vacaciones, vimos algunas pocas cosas de tres prósperos estados venezolanos, aunque en rigor pasamos por diez de ellos: Miranda, Aragua, Carabobo, Yaracuy, Lara, Trujillo, Mérida, Barinas, Portuguesa y Cojedes. De la vía lo que se ve: en Barinas y Portuguesa, la impresionante autopista José Antonio Páez, que convierte un camino infernal en un rato fastidioso pero infinitamente más corto y seguro que antes; además, vastísimas extensiones de terreno ahora llenas de ganado, pastizales y bolas inmensas de heno, en lo que antes era interminables sembradíos de monte y culebras. En Yaritagua, una descomunal avenida, parecida a la Libertador de Caracas, que pasa justo por el medio de la ciudad, comunicando una parte y la otra con viaductos, que pasan sobre el viajero que solo va de paso y que ahora, para llegar a Barquisimeto, no interrumpe el tráfico local y no se atasca en él. Y lo más llamativo en la vía entre Cojedes y Caracas: camiones y camiones y camiones y camiones con comida: melones y patillas, papas y berenjenas, frutas y vegetales en camiones y camiones y camiones de distintos calados, transitando por las más grandes autovías del centro norte del país, para alimentar a los diez millones de personas que aquí nos apiñamos, habiendo tanto espacio en el sur de la nación.

Quien no ha ido a Lara en los últimos cinco años se sorprende al encontrar un desvío, poco antes de llegar al propio Barquisimeto, que nosotros, caraqueños como somos, denominamos “la Cota Mil” de Lara. El que no va para la ciudad de los crepúsculos no tiene ahora que entrar en ella: toma la Av. Hermano Nectario María, que es una autopista que parece exagerada y llega sin mácula a Carora por un lado y a El Tocuyo por el otro; pero ahí, ahí mismito está la vasija de Quíbor, que anuncia la llegada a un pueblo como del tamaño de Higuerote, pero con la atmósfera de la musicalidad larense. Limpiecito, simpático, barato y bastante fresco para lo que esperábamos encontrar: era febrero y no había empezado todavía el calor característico del valle de donde salen el ochenta por ciento de las cebollas que se comen en toda esta tierra de gracia. El Museo bien cuidadito, Guadalupe fantástico y Sanare con un divertido parque Andrés Eloy Blanco, que podría estar mejor cuidado. El Tocuyo, Los Humocaros, Carora todo limpiecito y las vías en perfectas condiciones; eran los últimos días de la primera fase de AgroVenezuela y todo el mundo emocionado y apurado por inscribirse para seguir produciendo. La represa del Tocuyo y los sembradíos y animales completan el panorama de una zona productiva en ebullición. Si hubiéramos sabido que íbamos a conseguir tanta comida de perros por todos lados, no hubiéramos cruzado el país entero con los quince kilos que nos llevamos. Barquisimeto… ENORME!!! Me mudaría para allá sin pensarlo un momento.

Previo cargar con algunos de los recuerditos del viaje, seguimos muy de mañanita camino hacia Boconó. En el camino de salida de Carora ya empieza a cambiar el paisaje y en lo que se llega a la nacionalizada Flor de Patria, la sensación ya es otra. Se deja atrás la xerofitia y se va imponiendo el bosque húmedo… y empieza a bajar la temperatura. La vía ya no son las impecables autopistas larenses, pero está buena para recorrerla, incluso con carros pequeños. Y en algo más que un momentito, se llega al páramo, donde se puede almorzar rico, barato, sencillo y simpático y en menos de lo que canta un gallo Boconó, que es una ciudad grande, orgullosa, limpia, bonita, generosa, decente, muy sabrosa y andinita, en el más bello de los sentidos. Donde estés parado te dan los “buenos días”, lo cual impresiona a estos desatentos caraqueños, que hace ya tiempo olvidamos ser personas, para convertirnos en máquinas mimetizadas en nuestros agresivos carros. Era la presentación de las candidatas a la elección de la reina de carnaval y la televisión local hizo un simpático programa, en el que al principio se presentaron un grupo de bellas y despreocupadas muchachas de todos los municipios, calzando zapatos de goma y vistiendo ropa muy informal, que después cambiaron por sus mejores galas. Hablaron la reina saliente y su princesa y demostraron que, aunque es muy improbable que hubieran podido estar en el Miss Venezuela, intelectualmente les dan dos patadas a cualquiera de las muchachas que presentan en esos concursos comerciales: menos mal!

La Laguna de los Cedros, donde hay que tomarse unas fotos y respirar, aunque sea por un rato, la atmósfera de paz y belleza; CampoElías, lindo, limpiecito, ordenadito. El balneario del Río Saguaz, en la puerta de Biscucuy ya en Portuguesa, es otro parque donde provoca quedarse una mañana entera, tirada al sol, siendo testigo impasible del río que cruje sin cesar. Pero como íbamos para Mérida, salimos por el otro lado: Niquitao, Jajó y Timotes, amables pueblos andinos, de los que provoca haber salido alguna vez para poder tener la añoranza de volver algún día; y entre ellos, con vistas fabulosas de cada loma y cada jardín sembrado y una intensísima actividad agro-comercial Las Mesitas, Tuñame y La Mesa de Esnujaque, que gritan a todo pulmón que el petróleo por fin está siendo sembrado para cosecharse prosperidad. Entre Tuñame y Jajó se precisa doble tracción, pero en general se puede transitar con todo tipo de carros. Y después de Timotes, el camino deja de ser andino para convertirse en paramero. Entre frailejones y vacas llegamos al Collado del Cóndor o lo que antes se conocía como Pico del Águila, nos tomamos el respectivo chocolate, pasamos un poco de frío en esa soleada mañana de sol espléndido y empezamos a bajar hacia Mérida, prometiéndonos que volveríamos a ver algunas cosas con más detenimiento: los cóndores en la reserva, un teléfono en un anticuario, el cielo desde el Observatorio, una cobija en Tabay, el cañón en Gavidia, el monumento a Nevado.

Aunque todos los sitios donde dormimos estuvieron bien pagados, la “cabañita en la montaña” del Arquitecto Pedemonte fue de lejos el mejor de los argumentos para dormir abrazados y arropados gentes y perras y una fantástica experiencia hogareña. Disfrutamos de la chimenea, de la atención de la pareja de caseros, de la vista de toda Mérida, del pueblo “El Morro”, de los juguitos de frambuesa, de la bruma. Esa casa metida en la Sierra Nevada hubiera sido lo mejor del viaje, si el viaje todo no hubiera sido tan superlativo. Pasamos de largo por Ejido, nos tomamos fotos en la salada Laguna de Urao, nos quedamos sin conocer Santa Cruz de Mora, hicimos cola en el banco para sacar dinero del cajero en Tovar y almorzamos en Bailadores, en donde conocimos la Cascada de la India Carú; por el sur fue lo único que nos dio tiempo de visitar. Demasiado para ver; poco tiempo para conocer. Una palabra para Bailadores: en otra vida nací allí y mi alma dejó sus raíces en ese pueblo, estoy segura.

Para no hacer este cuento eterno, como son los viajes en los mejores sueños, nos vinimos por Santo Domingo el día que empezaba la Feria del Sol: hasta que salimos a las seis de la mañana, no habían podido elegir la reina, porque la lluvia no paró hasta que llegamos a Barinitas, siete horas más tarde. Diez horas después de eso, entrábamos en Caracas, muertos pero contentos, del viaje y de que se terminara. Porque paradójicamente, de las mejores cosas de los viajes es que terminan pronto. Es la prosperidad de estas tierras lo que debe continuar para no terminar jamás.

viernes, 25 de marzo de 2011

Destruir para ganar


Cuando en 1994 los hutus mataron a casi un millón de tutsis y éstos en venganza asesinaron una cantidad parecida de los primeros, los Estados Unidos en ningún momento propusieron invadir la nación en peligro, porque ya habían intervenido a través del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, financiando las armas con que se habían exterminado mutuamente, asegurándose que los préstamos hubieran sido hechos a nombre de la nación ruandesa, con lo cual el país resultó endeudado para siempre, además de destruido por la guerra civil. Todo eso no causaba demasiada preocupación a los banqueros: Ruanda tiene el subsuelo lleno de minerales con los que garantizar los pagos.

Queda claro entonces que los organismos multilaterales no prestan dinero a los países de lo que ellos llaman el tercer mundo, para que se desarrollen. Ellos prestan el dinero (dinero que es de las reservas internacionales de los propios países del tercer mundo) con la condición de que las oligarquías de esos países se lo peleen, lo roben y hagan que el país se endeude por siempre, para que sus nacionales no puedan salir del mal vivir, para que la mano de obra sea lo suficientemente pobre, para que puedan convertir a dichos países en las maquilas de las grandes transnacionales, para que esas puedan seguir acumulando capital.

¿Es entonces el petróleo libio lo que quieren los gringos? Yo creo que no. Efectivamente, tal como dice Poleo, el petróleo libio lo explotan YA las grandes transnacionales, como también explotan el petróleo venezolano. Ese no es el problema. ¿Entonces cuál es? Y pensando y pensando, pero sobre todo, después de ver lo que pasó en Portugal, logré dar con la respuesta. Tal como pasó en Irak y en Afganistán, tal como pasa en Colombia y en Egipto, tal como pasó en Grecia y en Irlanda y como pasa en todo el mundo, el fin de la invasión a Libia no es el petróleo; la finalidad de esta invasión es ¡¡¡DESTRUIR LIBIA!!!. ¿Para qué?: para poder tener una excusa para prestarles su propio dinero, al precio que decidan los banqueros. Porque es evidente que no puedes obligar a una nación con niveles de vida altos a pedir prestado para lograr altos niveles de vida.

Es así como el razonamiento tiene una respuesta: el problema del mundo no es el petróleo; el problema del mundo es el CAPITAL(ISMO). Si el principio supremo y a la vez el fin último del capitalismo es la acumulación de capital, aunque los capitalistas tengan cantidades de dinero que no podemos comprender y ni siquiera escribir, ellos siempre deberán acumular aún más. Entonces tendrán que robar a quien tenga un capital sustancial acumulado, para que esa acumulación esté del lado que tiene que estar: del lado de los capitalistas. Y habrá que prestar a los que tengan como pagar para que siempre deban y no puedan acumular.

Japón tiene los más altos niveles de tecnología; Chile tiene las más grandes reservas de cobre del mundo; los países del medio oriente: petróleo; los países africanos: minerales; todos ellos pueden pasar por catástrofes naturales o artificiales como la guerra y pueden contar con que los organismos multilaterales les prestarán el dinero que haga falta. A diferencia de ellos, Haití no parece tener ni una gota de petróleo o de otro cualquier mineral con qué pagar; debe ser por ello que todas las ofertas de “ayuda humanitaria” después del terremoto se volvieron sal y agua: NO TIENEN CÓMO PAGAR. Y así, francamente, no se puede.

Según este panorama, ¿qué debemos esperar?. Que en cualquier momento nos invadan; ¿en qué momento?, ¿cuánto falta?. No se sabe, nadie sabe, ni ellos. Puede ser en una semana, dentro de un mes o dentro de veinte años. Lo que es seguro es que en el momento que les de la gana, sin aviso y sin protesto, nos van a invadir, como invadieron Irak y ahora Libia y tal como antes invadieron Guatemala, Grenada, Panamá y todos los países del mundo que les ha dado la gana. Porque son el Imperio que gobierna. Y van a acabar con estos niveles de vida que tenemos, para poder implementar un plan para reconstruir nuestro país, después de haberlo destruido, que por supuesto pasaremos otros dos siglos pagando.

Pero también es seguro que un día, como ha pasado a todos, este imperio se acabará. Los que creen en Dios deben rezar porque acabe antes de acabar con la humanidad. Los que no creemos nos contentamos con pensar que algún día acabará. Ninguno de los grupos puede afirmar si después se vivirá mejor o peor que ahora, pero seguramente se vivirá. Porque la vida en el planeta se ha acabado varias veces, algunas hasta en un 90% y ha vuelto a ser. Y así será hasta que el Sol se convierta en estrella enana; y hasta eso habrá de pasar muchas vidas por esta tierra.

Creo que por ahora, lo que no son millonarios y tienen hijos deberían enseñarles que la mejor forma de vivir es VIVIR VIVIENDO.

Yo tengo perros y gatos. Y ellos nacen sabiéndolo.

viernes, 21 de enero de 2011

La cocina caraqueña


Ana, la señora que nos crió a mi hermano y a mi, no sabía leer o escribir, pero durante esos seis años importantísimos de la primera infancia, nos llevó a todas las plazas, iglesias y museos que había cerca de donde vivíamos y a diario nos contó cuentos de Tío Tigre y Tío Conejo y de la vida real en su larense campo natal, con lo que ayudó a que en nosotros se formara una sensación de identidad con el campo y con la ciudad venezolanas.

Cuando llegábamos del colegio, comíamos y salíamos a pasear por las plazas, caminábamos hasta una hectárea diaria y supongo que corríamos y jugábamos y veníamos cansados a bañarnos, hacer tareas y acostarnos, porque tampoco se veía mucha televisión y los juegos virtuales y la Internet aún no habían hecho su aparición en nuestras inocentes vidas para esos momentos.

Eso sí, a la hora de comer, Ana no demostraba tener mucha creatividad: en la mañana se comía huevito con jugo de naranja con zanahoria y remolacha; carne, arroz y plátano había siempre para el almuerzo; el líquido era leche o el jugo de alguna fruta; nunca había postre; la merienda de la tarde consistía en galletas con malta; y en la cena comíamos tortas de maíz, de arroz o de yuca. También se comía sopa, pero yo (por Mafalda) no me enteraba.

Y los sábados era el día de comer distinto: almorzábamos espaguetti o arroz con pollo o puré de papas o pasticho o caraotas o ensalada rusa. El domingo salíamos a comer en la calle y almorzábamos lo que se nos cruzara por delante: eran dos días de verdadera fiesta gastronómica, que supongo festejaba que había habido abundancia suficiente como para pasar toda una semana comiendo sano.

En diciembre se comía distinto para recordar a los ancestros españoles: hallacas con cosas raras como pasas, almendras, aceitunas y alcaparras; y se comía pierna de cochino asada con una salsita como dulzona; y había ensalada de gallina con manzana; y pan de jamón con el extraño sabor del jamón ahumado; y el consabido dulce de lechoza, que supongo que era el aporte criollo a la comida navideña.

Debo decir que mi hermano y yo no nos enfermábamos nunca y crecimos hasta donde era esperable: él hasta 1.85 y yo hasta 1.60 (yo hubiera esperado un poquito más, pero la genética es la genética). Pero jamás fuimos gordos. Claro, fue muuuuucho después que a Venezuela llegaron las hamburguesas con papas fritas, las merengadas de helado, las pizzas y la comida china.

Después de vieja me puse gorda, porque empecé a “comer rico”. Comí pastas con salsas grasientas varias como una troglodita; comí todos los quesos madurados y cremosos del mundo; comí embutidos con panes de harina de trigo en todas las formas, tamaños y sabores; comí fritangas con mayonesa; comí pasteles de chocolates con helados de macadamia y bebí alcoholes de todo tipo con refrescos a todas horas.

Todo ese desastre en nombre de la creatividad: tenía que degustar todo lo que hay en el mundo para poder descartarlo. Y ponerme gorda como un oso, para poder darme cuenta de que en mi modesta casa materna se comió siempre lo que hay que comer: proteínas, cereales, verduras, frutas y lácteos. Carne esmechada, asado, bisté, albóndigas, carne guisada, de vez en cuando pollo o un pescadito, arroz blanco, plátanos verdes, horneados, dulces, fritos, sancochados y hasta crudos, arepas, bollitos, cachapas, cachapas de hoja, arepitas dulces, buñuelos de yuca y torticas hechas con el arroz que sobra eran los platos que componían la dieta del caraqueño de clase media en los años sesenta y setenta.

Ahora los niños caraqueños comen distinto. Y sobre todo viven distinto. Hablan virtualmente, corren virtualmente, pelean virtualmente, juegan virtualmente. Viven virtualmente pero comen tal realmente como si tuvieran un pueblo entero dentro de sí. Por eso es que ahora hay tantos niños obesos. Por eso es que ahora hay tanta gente obesa.

Y no es que ser obeso sea feo o bonito. Es que ser obeso es estar enfermo. Porque no solo la gente tiene exceso de kilos sino exceso de poca energía y de odio y de resentimientos y de cansancio y de envidia, de fastidio, de inseguridad, de miedos, de odios, de celos, de frustración, de rabia, de poco amor.

Ana nos decía siempre que “el amor entra por la boca, sale por los pies y se nota en la piel”.

lunes, 10 de enero de 2011

Los buhoneros


Este es el aspecto que tiene Sabana Grande ahora.


Este es el aspecto que tenía antes.

Los opositores venezolanos apoyan las protestas de los buhoneros para volver a las calles. Los comerciantes de Sabana Grande, los ciudadanos que caminamos por ahí, los niñitos que salen a jugar Carnaval, los usuarios del metro, los que trabajan o viven en el boulevar y todos los chavistas estamos de acuerdo en que los buhoneros no deben volver jamás a convertir los espacios públicos en mercados persas llenos de vicios y viciosos NUNCA MÁS!!

Caracas ahora tiene espacios públicos, cosa que se había perdido, porque nos habían convencido de la naturalidad del derecho de privatizar cada una de las calles, avenidas, aceras, boulevares, plazas y otros con el pretexto de que los buhoneros tenían que vivir. El derecho de vivir de todos los demás no importaba absolutamente nada, porque la libertad que consagra el capitalismo es la que tienen los poderosos de hacer lo que les de la gana con todos los demás. Y los buhoneros no son más que asalariados de grandes capitalistas, que tienen cientos de puestos en las calles, por los que no pagan alquiler, ni luz, ni seguridad social, ni mucho menos impuestos.

Así que los buhoneros ... NO VOLVERÁN!!!

viernes, 7 de enero de 2011

Año Bicentenario, Año de la Solidaridad y de la Negritud


Este debe ser un lindo año!!!

Venezuela cumple 200 años. Estamos haciendo planificación urbana, lo que es mucho decir en este país, en el que "planificación" es una palabra que solo es objeto de estudio. Y es el año del orgullo negro: a ver si estimulamos a algunos y algunas a que se dejen los cabellos como en realidad son.

En los años setentas y ochentas "la belleza femenina" tuvo en Venezuela su máximo auge y el sueño de muchas madres pobres era que su niña se convirtiera en Miss Venezuela, para que pudiera "salir de abajo". La Organización Cisneros invirtió un dinerillo en el negocio más viejo del mundo, "descubriendo" a varias de las más famosas meretrices latinas de la época, diseminando a la vez aquel mito urbano de que las venezolanas éramos las mujeres más bellas del mundo. Todas las mujeres veinteañeras citadinas entonces necesitaron despertarse dos horas más temprano que cualquiera en el mundo, porque tenían que hacer todo lo que se hace en la mañana, más maquillarse, estirarse el cabello y ponerse cuanto menjunje encontraran para estar en el target del Miss Veenzuela, por si acaso se encontraban en algún autobús o bajada de cerro o ascensor de ministerio a Osmel Sousa y él las descubría como la puta del año siguiente, perdón, como la próxima Miss Venezuela, que siempre tenía como características esenciales: pelo largo sin ondas, tez tirando a blanca, ojos preferiblemente claros.

Lo cierto es que este año de la Negritud me recuerda que hace algún tiempo murió en su casa una pariente de mi familia, tras una larga y penosa enfermedad. Era casi de madrugada cuando me llamaron, así que no bien amanecía yo estaba allí presta a acompañar a la familia cercana. Unos minutos después llegaron los empleados de la funeraria para buscar el cadáver y todos los presentes nos encontramos haciendo un túnel humano para que pasara la finada en la última salida de la que fuera su casa por casi sesenta años. La vimos pasar entre ahogados sollozos hasta que la montaron en la carroza fúnebre y en ese momento pensé que saldríamos raudos a abordar cada quien su carro y acompañar a la muerta en su penúltimo viaje motorizado. En segundos me di cuenta que estaba equivocada: todas las mujeres se abrazaban y se citaban para verse en la funeraria, después que fueran a LA PELUQUERÍA!!!!

Por siglos yo no he podido entender qué lleva a las mujeres negras venezolanas a pasar todo por el tamiz de la peluquería. Durante algún tiempo creí que era producto del Miss Venezuela; pero después me di cuenta que éste es consecuencia y no causa de lo que somos. Somos endoracistas, es decir, odiamos lo que somos y muy buena parte de lo que somos es NEGROS. Y lo mismo pasa a todos, a los que se nos nota y a los que no, porque mi parentela no evidentemente negra, no pelea sino que huye, lo más lejos posible, para que nadie vaya a creer que ellos vienen de aquí.

Este es el año del Orgullo de ser negro, cosa que no debería concitar orgullo pero tampoco desprecio, porque es tan natural tener ondas o rizos en el cabello como no tener o tener la piel clara o más oscura. Pero la historia nos lleva a reivindicar ese hecho y diremos que estamos orgullosos de ser negros y de ser venezolanos.

Lo que hagamos será el reflejo de ello.

¿Que si hay algo que proteger?

¿Que si hay algo que proteger?
Los niños

Las mujeres

Los animales