viernes, 28 de mayo de 2010

Nosotros, los revolucionarios de clase media

Los “revolucionarios de clase media” caraqueña vivimos quejándonos de lo poco que ha hecho la Revolución Bolivariana y de su ritmo, que nosotros aceleraríamos y voltearíamos, de calzar los zapatos “del Gobierno”. Y es que nosotros, los revolucionarios de clase media estudiamos en la Universidad Central de Venezuela, que es, o al menos era el Alma Mater de las Revoluciones. Nosotros somos, por tanto, los portadores de la llama que vence las sombras y los que sabemos cómo es que se tienen que hacer las revoluciones. Nosotros somos los que sabemos hablar y escribir bonito (aunque pocos nos entiendan). Nosotros somos la vanguardia. Nosotros somos los que sabemos tanto … que sabemos a mierda, como decía mi abuela la anarquista.

Claro que todavía Caracas es inmamable, pero cómo ha mejorado y mejora día a día. Y es que si solo por curiosidad nos paseáramos por “El Rincón del Taxista”, que está ahí cerquitica, nos percataríamos de lo que ha mejorado la ciudad en estos últimos cinco años. Ahora el casco histórico es enseñable; cuando antes daba pena, ahora es un orgullo ver una buena cantidad de edificios históricos restauraditos y cuidaditos; los edificios de la Avenida Lecuna pintados de un color alegre; las fuentes del Silencio funcionando y los edificios acomodados; los buhoneros de casi todas partes reubicados; la Avenida Sucre limpiecita y sin olores nauseabundos; el Cementerio recuperado para el solaz de su gente (la que sigue viva); la gente de La Charneca subiendo el cerro en su metrocable; la avenida principal del Valle con su metro completo.

Además están los comentarios de personas, que inclusive siendo escuálidas, te dicen que fueron al CDI de tal parte, o que van a buscar sus retrovirales o su quimio al Seguro Social o que se operaron en tal clínica privada con una ayuda que le dieron en Miraflores. Y está el hecho de que en los alrededores de nuestras casas ya no hay niñitos pidiendo o drogándose o hay uno de vez en cuando y no como antes, que iba y venían en pandillas. Y el que muchos, muchos de nuestros adultos mayores sufran porque tienen que hacer colas todos los meses para cobrar su pensión: PORQUE AHORA COBRAN UNA PENSIÓN ÚTIL TODOS LOS MESES!!!!

Pero sobre todo, los revolucionarios caraqueños de clase media no solemos conocer nuestro país, porque así como antes resultaba más fácil ir de vacaciones para Miami, ahora vamos para Argentina y los más radicales para Cuba (porque somos revolucionarios). Y resulta que cuando uno rueda por nuestro país, se da cuenta, sin tener que preguntar mucho, de lo que ha cambiado esta tierra. El que viajó alguna vez por el interior, puede fácilmente hacer la comparación entre los niños que no estudiaban y los que ahora estudian; los tortuosos caminos de antes y las excelentes carreteras actuales; la carencia de escuelas de antes y las preciosuras de edificaciones de ahora; los centros de atención primaria de salud en los que según los opositores, lo que hacen es pasarle la mano por el hombro y darle una pastillita roja a la gente, pero que por lo menos eso hacen y no como antes que te morías en las puertas de los hospitales, porque nunca funcionaban y era lo único que había.

Eso si, hay problemas todavía. Es que la deuda social era descomunal y la infraestructura pública estaba destruida casi en su totalidad y no se ha logrado todavía saldar por completo; y porque la calidad de vida del venezolano ha mejorado tanto, que ahora hay mucha más gente que antes y con ello, más necesidades; y lo que ha pasado son diez años del inicio de la Revolución y como dice la canción, “veinte años no es nada”. Pero yo no dejo de autoflagelarme con la idea de cómo estaríamos si en aquella oportunidad, en vez de el Comandante hubiera ganado Salas Romer y no me canso de decirme que tendríamos la misma población de hace 10 años, porque las tasas de mortalidad infantil no se habrían reducido, sino todo lo contrario y la cantidad de muertos por hambre sería una bestialidad y la vergüenza al reconocer que nuestro gobierno seguía siendo un simple ejecutante de la sinfonía imperial sería asqueante.

Por eso es que cada vez que me dan esos ataques de clasemediatismo quejumbroso, me repito ad-nauseam: sin esta Revolución la clase media venezolana no existiría, porque para el capitalismo, la clase media debe ir desapareciendo poco a poco; esta Revolución es para los excluídos de toda la vida, es para los que no pudieron estudiar en la UCV, para los que no tenían seguro privado de hospitalización, para los que no eran dueños ni de sus propios pensamientos. Pero también es para la clase media. Y todos en este país estamos mucho mejor.

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