miércoles, 14 de marzo de 2012

Si una manzana tuviera el aspecto de un sapo

Si una manzana tuviera el aspecto de un sapo, oliera a perro y sonara como una campana, ¿seguiríamos llamándola manzana?. No, verdad?. Entonces ¿por qué seguimos llamando Capitalismo a un sistema en que la mano del mercado fue cercenada hace mucho tiempo; los oligopolios son la única forma de hacer negocios; no es posible la competencia real; y no importa si existen o no consumidores?.

Los estudiosos del marxismo leímos y discutimos hasta el cansancio lo que se entendía en los escritos de Marx que eran las premisas fundamentales del capitalismo:
1. El capital proviene de la acumulación
2. La acumulación se alimenta fundamentalmente de la plusvalía
3. La plusvalía es la diferencia entre lo pagado a los trabajadores y lo cobrado por los productos que ellos producen
4. Los productores y los consumidores conforman el mercado
5. La competencia entre productores controla el mercado: a mayor oferta, bajan los precios mientras que a mayor demanda, suben

Ahora bien, a partir de la Segunda Guerra Mundial en que se puso en práctica el nuevo orden económico internacional pactado en Bretton Woods, los grandes capitales mundiales, que hasta ese momento venían creciendo en una serie aritmética, dieron un salto gigantesco, cuando empezaron a acumularse geométricamente, al descubrir que el negocio financiero puede llevar a la acumulación a niveles nunca supuestos por la industrialización. A partir de ese momento, las llamadas “crisis del capitalismo” han estado a la orden del día, y los críticos del sistema han llenado millones y millones de páginas argumentando en cada oportunidad que el sistema está a punto de implosionar o de explotar, que ya no aguanta más, que ahora si es verdad que el capitalismo está a punto de acabar, que estamos a un paso de acabar con él.

Marx incluso predijo que el salto hacia el socialismo solo era posible hacerlo en los países industrializados, porque era allí que el proletariado se hallaba enfrentado más directamente a las diferencias sociales que causaba la explotación y la plusvalía. Era por eso que llamaba a los proletarios del mundo a unirse y no a los campesinos ni a los empleados domésticos ni a las mujeres ni a los estudiantes. Los proletarios tenían la posibilidad de entender el funcionamiento perverso del capitalismo como ninguna otra clase social y eran lo suficientemente numerosos como para poder enfrentarse a los capitalistas y hacer la revolución.

Sin embargo, a raíz de cada una de las “crisis del capitalismo” no hemos visto que haya siquiera un llamado de los proletarios a unirse. Al contrario, mientras los llamados por Marx “pequeño-burgueses” tienden a encerrarse en el sufrimiento inmenso que causa haber detentado una parte del capital o por lo menos haber disfrutado de las bondades de tenerlo y perderlo y suelen suicidarse o sencillamente desaparecen de la vida de sus antiguos copartidarios; los pobres o los llamados proletarios no tienden a juntarse o a unirse, sino que siguen en sus caminos de pobreza, compitiendo unos contra otros por el reparto de las migajas que quedan, hasta que no hay más migajas y sencillamente empiezan a morirse de hambre como moscas.

Eso cuando los capitalistas no han decidido que hay demasiadas personas en el mundo y que tienen que acabar con unas cuantas que sobran. Porque cuando eso sucede, lo que hacen los grandes capitales es crear un “casus belli” y se inventan una guerra, que sirve para reactivar el negocio industrial y además sirve para demostrar a los pobres y a los ricos de todos los países, que los grandes capitales pueden hacer lo que sea con la vida de quien sea en el momento que lo decidan. Y así acaban con unos cuantos millones de personas en un tiempo relativamente corto y con el mínimo de esfuerzo, y además acaban con la doctrina china de la guerra, que dice que la guerra mejor ganada es la que se evita.

En el mercado inmobiliario del mundo hay en este momento muchas ofertas que duran meses sin siquiera la curiosidad de algún posible comprador. Eso debería tener como consecuencia la rebaja de los precios de esos productos. En vez de eso, hemos visto como en el mundo el precio de los inmuebles no ha bajado ni un dólar: todo lo contrario, siguen en aumento!!

Una rosa es una rosa es una rosa es un poema que puede resultar bello. Pero pareciera que el capitalismo que estudiamos en Economía Política no es el capitalismo que en realidad es. No será que no ha habido “crisis del capitalismo”, sino que el comportamiento del capitalismo es “por crisis”?.

Mientras sigamos pensando que el problema es cambiar el Modo de Producción capitalista por otro Modo de Producción estaremos equivocados. Debe haber una manera de transformar un Modo de Producción en una forma de vida, en Vivir Bien, Vivir Digno, Buen Vivir o como sea que lo llamaran los originarios de todas partes del mundo al vivir humano.

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