domingo, 18 de abril de 2010

Poemas

He estado revisando entre mis papeles viejos y encontré un poemario. Algunos de los poemas, los más de ellos, son de mi infancia y de mi adolescencia, que es cuando la gente tiene que escribir poemas, porque es cuando se es suficientemente inocente como para sufrir por amor ... y para escribirlo. Algunos otros no son tan viejos. Este es de 1996 y se llama:

UNICORNIOS

Es como si acabara de despertar de un sueño de años,
en el que yo corría detrás de un unicornio;
y al doblar las esquinas podía distinguir a lo lejos,
un pedacito de cuerno y entonces creía que mi utopía existía
y que yo iba a poder alcanzarla.

Cada día estaba más cansada
y cada día corría menos
y cada esquina llegaba más tarde
y creía que era por eso por lo que casi no lo veía.
Ya no me acordaba siquiera cómo era el cuerno
y mucho menos el animal,
pero estaba convencida de que cuando lo volviera a ver,
lo reconocería
y entonces lo abrazaría tan fuerte
que no volvería a irse más de mi lado.

Y ya vieja y triste y sin fuerzas,
un día lo vi de frente otra vez;
pero no era unicornio,
no sé si alguna vez lo fue.

Era caballo que se divertía usando de vez en cuando un cuerno
y nunca notó que yo lo perseguía
porque no conocía el significado de los seres mitológicos,
de los cuentos que no lo son,
de los que somos sin estar,
de los que estamos por amor.

Cuando miré sus ojos,
supe inconfundiblemente que era él,
el que había imaginado
y supe que moriríamos sin remedio:
no había cura para nuestro mal,
no existían los unicornios.

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