martes, 27 de abril de 2010

Seguridad social o seguros privados


El 22 de abril la Asamblea Nacional venezolana aprobó la homologación de la “pensión del cónyuge sobreviviente” del Seguro Social, que desde que me acuerdo había sido el 40% de la pensión completa. Extrañamente, esta es una de esas medidas que ha tomado la Revolución, en la que revolucionari@s y contrarrevolucionari@s estamos de acuerdo que es un derecho de todos. ¿Por qué extrañamente?. Me explico.

La gente que discute de política debería tener una mínima coherencia entre sus actos y sus pensamientos (o lo que dice que son sus pensamientos). Yo por ejemplo creo que la homologación de las pensiones es una medida que estaba retrasada, porque estoy convencida de que la equidad y la justicia social son la única manera de extender la posibilidad de la vida de y en este planeta. Esto significa que cuando una persona no puede trabajar para ganarse su sustento diario, el Estado (o sea, todos) debe hacerse responsable por su sobrevivencia digna, sencillamente porque esa persona forma parte de la humanidad.

Pero hay gente que no piensa de esta forma y yo hasta podría entender a algunos, por ejemplo, a los accionistas mayoritarios de las grandes corporaciones transnacionales, a los que les conviene el libre devenir del mercado, porque el mercado son ellos. Y es que de acuerdo a la doctrina neoliberal, lo ideal sería que la mano invisible del mercado actuara para que las parejas ahorraran suficiente dinero, para que cuando los hijos llegaran a la edad correspondiente, pudieran acceder a la educación universitaria; y que las familias que pagaran su seguro de salud privado, tuvieran cubierto los gastos médicos cuando se enfermaran o accidentaran; y que los viejos que hubieran ahorrado lo suficiente y hubieran hecho buenas inversiones en sus años de vida productiva, tuvieran su pensión cuando no pudieran o decidieran no trabajar más. De esta manera, no sería necesario un plan de seguridad social ni educativo sufragado por el Estado, ya que cada quien sería responsable de sí mismo y/o de su familia. Eso estimularía la competencia, que debería ser libre, para que cada quien sacara lo mejor (o lo peor) de sí, para poder tener una vida acorde a sus sueños.

Claro que si a alguien se le ocurriera preguntar: ¿y los que no ganen lo suficiente o no hagan buenas inversiones o tengan mala suerte y hayan puesto sus ahorros en Enron, por ejemplo?. Pues, la respuesta es: ¡que se jodan!. Los enfermos crónicos, los discapacitados, los niños huérfanos, los ancianos pobres, las mujeres embarazadas solteras y en general, los pobres pueden morirse en cualquier momento y nadie los echará en falta, porque son parte de la “población sobrante” y la verdad es que no interesan para nada a la mano invisible del mercado. Los que no entiendan bien, pueden preguntar a cualquier chileno o norteamericano cómo funciona esto.

Pero entonces yo me pregunto: ¿quién entiende a los contrarrevolucionarios de a pie?; es decir, a esos con los que uno discute a diario. Porque si crees que las pensiones son un derecho, entonces eres en esencia comunista; y si crees en las bondades fantásticas del libre mercado, entonces no crees que las pensiones son un derecho, sino todo lo contrario, una maldición, porque es una intromisión inadmisible del Estado paternalista, que contrario como es al desarrollo neoliberal, debería desaparecer por completo.

Recuerdo que en los años ochentas muchos “empresarios” en Venezuela se desgañitaban defendiendo las privatizaciones … hasta que llegó “El Caracazo” y acabó con sus negocios, porque como estaban acostumbrados a vivir del Estado no tenían seguros, que es el primer insumo que compra cualquier empresario capitalista serio, porque sabe que sin seguros está corriendo con sus riesgos. Y entonces, sorpresivamente, una semana después, ellos mismos clamaban implorando que el Estado les diera una solución a sus problemas. ¿Prolegómenos de la explosión de las burbujas de los mercados especulativos en el 2008?.

Tendremos que seguir esperando que algún "escuálido" coherente consigo mismo decida devolver su pensión o entienda por fin que sin darse cuenta ya saltó la talanquera. Por cierto, no es que necesitemos que alguien devuelva su pensión, porque en el comunismo: “de cada quien según sus posibilidades y a cada quien según sus necesidades”, y definitivamente todos los que cobran la pensión es porque la necesitan, porque apuesto mi cabeza a que jamás veremos a Bill Gates haciendo cola para cobrar 250 dólares al mes.

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